La OCEZ, al borde del resquebrajamiento

viernes, 30 de julio de 2004 · 01:00
* La organización de labriegos más combativa de Chiapas enfrenta una de sus peores crisis: la lucha interna por el control Tuxtla Gutiérrez, Chis , 29 de julio (apro)- La Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ) –considerada de las más combativa en Chiapas y acusada de tener vínculos con el Ejército Popular Revolucionario (EPR)--, pasa por una de sus más agudas crisis, pero no por exigir sus demandas agrarias ante el Estado, sino entre sus mismos agremiados, pues al menos tres grupos se disputan su control Hace algunos años uno de los principales líderes de la OCEZ, José María Hernández “El Chema”, acusado por los servicios de inteligencia federal de ser uno de los líderes del EPR en la zona, fue expulsado por el pleno de la Asamblea de Bienes Comunales que administra miles de hectáreas de tierras en el municipio de Venustiano Carranza, las cual que han ido recuperando paulatinamente luego de estar en manos de caciques de la zona que se las habían arrebatado Por diferencias políticas e ideológicas, “El Chema” se fue con su gente de la Casa del Pueblo a un predio de más de 200 hectáreas que le compró el actual gobierno de Pablo Salazar, situación que no trascendió para evitar que otros grupos expulsados, desplazados o disidentes de otras organizaciones sociales exigieran, de igual forma, tierras para su agremiados, pues el argumento oficial es que en el estado ya no existen tierras para comprar ni repartir Otro grupo de los excluidos, mas no expulsados todavía, conformó hace algunos meses bajo el auspicio del gobierno estatal, la Unión Campesina Totikes de Venustiano Carranza La organización fue fundada por Jaime Magdaleno “El Nino”, cuyo liderazgo al interior de la OCEZ-Casa del Pueblo surgió después de enero de 1994, pero oficialmente como presidente del nuevo grupo aparece Jesús Coello Gómez Con el control absoluto de la Asamblea General de Bienes Comunales, la OCEZ, es liderada actualmente por Manuel Hidalgo Espinosa, hermano de líder nato de la organización Ángel, quien se encuentra preso en el penal de El Amate, acusado de ser autor intelectual y material del homicidio de ocho personas en Multajiltic, en abril del 2001, miembros de la organización San Bartolomé de Los Llanos, señalada como grupo paramilitar o de choque, un cuarto grupo en la zona de Venustiano Carranza Quienes controlan actualmente la OCEZ han acusado a la gente de “El Chema” de haberle “puesto el dedo” a Ángel Hidalgo Espinosa en el caso del multihomicidio; y señalan a la organización que comanda “El Nino” de estar vinculada con el gobierno de Pablo Salazar En entrevista, Manuel Vázquez Mendoza, presidente suplente de la comunidad de Bienes Comunales de Venustiano Carranza, denominada, a su vez, Casa del Pueblo, dice que la gente de “El Niño”, compuesta por expulsados y algunos miembros aún de la Casa del Pueblo, han propuesto en diversas reuniones y asambleas la formación de un nuevo organismo, lo que, de facto, significaría la desaparición de la OCEZ, una de las más fuertes y combativas que existen en la entidad Este nuevo organismo estaría conformado por los miembros de la Casa del Pueblo y por otros grupos formados, a su vez, por quienes en su momento estuvieron dentro de dicha agrupación y fueron expulsados por violar al reglas de convivencia impuestas por la Asamblea de Bienes Comunales, a lo largo de los últimos 30 años En este lapso estos grupos de expulsados formaron diversas organizaciones, entre ellas la Alianza San Bartolomé de Los Llanos, a la que acusan de ser paramilitar, y con cuyos miembros han sostenido diversos enfrentamientos, incluso armados “Nosotros estamos de acuerdo en aceptar dentro de los Bienes Comunales a los campesinos de Carranza que no tienen tierra para trabajar, pero no desaparecer la Casa del Pueblo Ese es el coraje de la gente, que nos quieran confrontar más, que nos quieran buscar un nuevo nombre Y quienes promueven eso son la gente que se ha juntado mucho con el gobierno”, sostiene el líder campesino Añade que durante estos 30 años han luchado contra los intentos de las autoridades y los grupos de terratenientes de la región, quienes, en el fondo, pretenden impulsar la división de los bienes comunales para convertirlos en propiedades particulares, con la intención de ir comprando o apoderándose de la tierra e imponer sus políticas de desarrollo “Eso sería un duro golpe a nuestra lucha por mantenernos unidos y en poder de nuestra tierra nos ha valido 35 comuneros muertos y 3 desaparecidos, como para que ahora nos quieran desaparecer”, reflexiona el indígena Por su parte, en una carta, los llamados Totikes negaron ser un grupo de choque al servicio del gobierno: “No compartimos la política de enfrentarse entre campesinos para resolver los problemas internos de la comunidad () proponemos una política de respeto y diálogo al gobierno para resolver las necesidades de producción y desarrollo”

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