Contra la ley, un estilo de gobierno

martes, 3 de agosto de 2004
México, D F, 2 de agosto (apro)- Pareciera que la violación a la Constitución forma parte del estilo de gobernar de los presidentes de la República en turno El ejemplo más ilustrativo fue Carlos Salinas de Gortari, quien en forma impune --y en contubernio con el Congreso de la Unión-- promovió una iniciativa de ley que atentó contra el artículo 27 constitucional El hecho ocurrió en 1993 cuando se modificó la Ley de Servicio Público de Energía Eléctrica, la cual en su artículo tercero, párrafo cuarto, abrió la puerta para que particulares importen energía eléctrica Esto en clara violación al artículo 27 de la Carta Magna De acuerdo con el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, la figura de importación de energía eléctrica es inconstitucional Cuando Salinas de Gortari, junto con el Congreso de la Unión, violó la Constitución, sólo el Sindicato Mexicano de Electricistas podía recurrir a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y, con ello, echar abajo dicha modificación Pero esto no ocurrió así, y el entonces secretario general del SME, Jorge Sánchez, contraviniendo la decisión de la asamblea, hizo mutis y dejó pasar el tiempo reglamentario para que el Poder Judicial le enmendara la plana al presidente de la República y al propio Congreso de la Unión Todo esto viene a colación porque como producto de aquellos cambios constitucionales, grandes empresas mexicanas concretaron el día de hoy la importación de energía eléctrica del estado de California De acuerdo con la información, los empresarios mexicanos ahorrarán 500 millones de dólares anuales al importar energía de Estados Unidos Así, el dinero que en teoría debería irse a la Comisión Federal de Electricidad, se trasladará a la Unión Americana Y todo porque la modificación en la época de Salinas abrió la puerta para que, once años después, la empresa mexicana, una de las más importantes como es la CFE, reduzca aún más su nivel de ingreso El beneficio por supuesto no es para el Estado mexicano, sino para un grupo de empresarios Hoy, Vicente Fox Quesada, el hombre que vive en Los Pinos pero que parece no gobernar, está cayendo en el mismo error Ahora la empresa a atacar se llama Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Ya lo han dicho destacados abogados laboralistas como Néstor de Buen y Arturo Alcalde: las reformas impulsadas desde el gobierno y con el aval del PRI representan una clara violación a la Constitución La reforma como es sabido pretende que sea sólo el trabajador del IMSS quien aporte a su futuro, quien haga el “cochinito” para su jubilación El absurdo de Fox y el Congreso de la Unión trata de ignorar que se trata de una relación obrero-patronal y de una obligación tripartita, donde el ahorro de las pensiones de los jubilados del IMSS se debe constituir, según la propia ley laboral, por el trabajador, el instituto y el gobierno Pero el absurdo de Fox va más allá No sólo pretende deslindarse de su obligación de proporcionar seguridad social a un sector de la población, sino que además busca ser el único que pueda controlar los recursos que sólo aportará el trabajador del IMSS Salinas violó la Constitución por lo que respecta al ramo eléctrico, y Fox pretende hacerlo en el área social Las consecuencias serán graves a la vuelta de la esquina Y así como hoy se pretende seguir avanzando en la privatización de Pemex vía los llamados Contratos de Servicios Múltiples --ya está en puerta la licitación para que empresas privadas extraigan crudo--, y gracias a los cambios de Salinas de Gortari, el día de mañana no sólo el gobierno se deslindará de cumplir con su parte en materia de pensiones de jubilados del IMSS, luego vendrá los del ISSSTE, magisterio, burócratas y, finalmente, la constitución de un nuevo régimen de pensiones, donde todo estará sujeto a la oferta y la demanda Lo peor de todo y vergonzoso es el papel tan indignante que está realizando el Congreso de la Unión y, sobre todo, el PRI, donde sus líderes por recuperar el poder son capaces de firmar la paz y hacerle el trabajo sucio al gobierno, a la derecha y al sector empresarial

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