Lo prometido es deuda

lunes, 13 de septiembre de 2004
México, D F, 13 de septiembre (apro)- Ahora que Robert Fischer, el excampeón mundial estadunidense, está en dificultades con la justicia de su país, me ha llegado a la memoria lo que Bobby representó para el ajedrez mundial Finalmente venció a los soviéticos y les quitó un título que parecía inamovible Fischer –al derrotar a Boris Spassky en 1972, en Rejkyavic– se convirtió en el héroe norteamericano, en la demostración de que el trabajo individual puede vencer al trabajo colectivo Bobby representaba incluso toda la filosofía capitalista, con su triunfo en lo que se llamó en ese tiempo “el match del siglo” Se dice fácil, pero debieron pasar muchos años de reveses para que Robert Fischer se convirtiera en campeón del mundo Cuando apenas era un juvenil, Bobby protestó contra las tácticas marrulleras de los soviéticos, los que al ver a un potencial rival de peligro, lo eliminaban fácilmente, pero no jugando contra él, sino que el bloque soviético en el torneo en cuestión seleccionaba a uno de sus jugadores, y los demás cedían sus puntos en la justa sin prácticamente luchar Mientras tanto, el estadunidense tenía que vérselas con unos aguerridos soviéticos que batallaban hasta el último recurso Si no ganaban, por lo menos dejaban exhausto a su rival Así entonces, no había manera de vencer a la URSS en ese momento Mantendrían de esta manera la hegemonía mundial por siempre Debido a estas críticas del norteamericano, la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) decidió finalmente modificar el formato de los campeonatos del mundo de ese entonces (nos referimos a los años setenta) Así entonces, de dos torneos interzonales, en donde estaban representados los mejores exponentes del juego ciencia en el mundo, saldrían los jugadores que buscarían retar al entonces campeón del mundo, que era Boris Spassky, al haber vencido a su compatriota, Tigrán Petrosian, en un estupendo match Una vez seleccionados los jugadores, se hizo el sorteo y tocó la suerte a Mark Taimánov, pianista profesional soviético y gran maestro, de enfrentar a Fischer en un match a 10 partidas De esta manera, el que llegara a 55 puntos al menos, sería el vencedor Curiosamente –ahora se sabe– los soviéticos le compraron a Matulovic la última partida del interzonal, por 400 dólares, para que así Taimánov, al “derrotarlo” rápidamente, clasificara a los torneos de candidatos Se preparó al gran maestro contra el arsenal de Fischer Se hizo un extenuante trabajo, pero todo les salió mal a los soviéticos Fischer le ganaría a Taimánov 6-0, es decir, seis victorias consecutivas Eso no se podía creer Bobby, de hecho, venía de ganar las últimas seis partidas del interzonal, por lo que acumulaba 12 partidas del más alto nivel, todas victoriosas Siendo objetivos, Taimánov no debió perder por tan abultado marcador y los análisis de las partidas demuestran que tuvo incluso más de una posición ganadora, pero las malogró todas Así, en la siguiente ronda, Bobby tuvo que enfrentar al mejor jugador no soviético en el medio y quizás el único que podía hacerle sombra al norteamericano: el danés Bent Larsen Una vez más, y para sorpresa de todos, Bobby venció al danés con un contundente 6-0 Algo verdaderamente fantástico El danés no sabía qué pensar y, a pesar de haber dado una batalla campal, no pudo siquiera encontrar el camino de unas tablas Bobby demostró que iba por todo ¡18 partidas seguidas ganando todas! Así, en la final por retar a Boris Spassky, el norteamericano tenía que vencer a Tigran Petrosian y el encuentro se jugó en Argentina, en donde siempre ha habido gran afición por el juego ciencia Bobby derrotó a Petrosian perdiendo solamente una partida, ganado cinco y concediendo tres empates ¡El camino por el título del mundo ya estaba a un paso! Spassky fue la última víctima en el camino de Fischer por el título mundial Lo curioso es que en los sesenta, Bobby hizo esta declaración: “Si yo jugara un match contra Botvinnik (campeón mundial en ese momento), le podría dar dos puntos de ventaja y ganarle” (la cita, si mal no recuerdo, la leí en el libro “Bobby Fischer”) Bien, pues eso mismo hizo el fenómeno estadunidense En su match contra Spassky, a 24 partidas, Fischer perdió la primera A la segunda partida simplemente no se presentó, aludiendo que las cámaras de televisión hacían ruido, que los espectadores estaban muy cerca, en fin, Bobby criticó todo y amenazó con abandonar el encuentro A Spassky se le dio el triunfo por incomparecencia en esa partida, y se convenció al norteamericano que darían cauce a todos sus reclamos Finalmente Bobby aceptó y venció a Spassky por 125 a 85, ganando siete partidas, perdiendo 3 y el resto terminaron en empate, 11 en total Como lo prometido era deuda para Fischer, aunque el audaz ofrecimiento de los dos puntos de ventaja contra Botvinnik no se podía cumplir, pues el soviético ya estaba en el retiro, el gran Bobby cumplió su promesa y, efectivamente, empezó el match con dos derrotas seguidas, dando así dos puntos de ventaja a su antagonista Para mí no hay duda que Fischer cumplió con sus declaraciones, y se demostró no sólo como el mejor jugador del mundo, sino que cumplió a carta cabal con todo lo que creía Personajes como él no hay muchos

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