Casi seis mil personas fueron trasladas a albergues en Yucatán

martes, 14 de septiembre de 2004
* Aun cuando Iván dejó de representar peligro, continúan en los centros habilitados en Tizimín Las Coloradas, Yuc , 13 de septiembre (apro)- Recostado sobre una colchoneta, con los brazos cruzados apoyando su barbilla, José Manuel Tun Polanco, de escasos cinco años de edad, al escuchar el crujir del viento y la fuerza de la lluvia, atemorizado, se resguarda debajo de uno de los cobertores que elementos de Ejército Mexicano les han dado, en uno de los albergues habilitados en Tizimín, donde casi seis personas fueron trasladadas Al igual que cientos de niños, mujeres y hombres, dice: “El ciclón me da mucho miedo, por eso estoy aquí” Jenifer Martínez, de siete años, agrega: “Los ciclones me dan miedo, porque matan mucha gente y destruyen nuestras casas” Procedentes del puerto salinero de Las Coloradas, 571 personas fueron trasladadas a la escuela Técnica 4 del municipio de Tizimín, donde pasarán la noche, al igual que más de cinco mil personas de los puertos de Río Lagartos, El Cuyo y San Felipe Mientras la bandera naranja ondea en los endebles muelles de esos puertos costeros, y las autoridades aseguran que ahora hay mayor conciencia de la gente para responder a los llamados de evacuaciones por contingencia de huracán, en los rostros de los pequeños, es visible el miedo que le tienen a la lluvia y a los vientos Detrás de la puerta de su frágil vivienda, Yesica Sansores, de ocho de edad, con una bolsa sobre su espalda donde guarda algunas piezas de ropa, observa a su padre Luis Sansores, quien revisa minuciosamente los seguros que colocó para proteger su casa de los fuertes vientos que se espera azoten ese puerto, en el cual habitan 4,500 personas, la mayoría de ellas dependiente de la pesca y la industria salinera “Si Dios quiere se salvarán las casas, si no ni modos”, tercia Felipe Tun, otro de los vecinos que ayudaron a proteger las viviendas, y que al igual que Yesica y Luis, saldrán en el próximo camión para buscar refugio en uno de los albergues habilitados en el municipio de Tizimín Aurelia Cocom, de 7 años, es una de las pequeñas a las que ya no les da miedo la presencia de Iván, porque otras veces ha tenido que dejar su casa En su mente está el recuerdo del huracán Isidoro, hace dos años, cuando azotó al estado y ocasionó severos daños a la costa y centro del estado “Cuando regresamos nuestra casa estaba toda destruida Por eso mejor ahora nos vamos, a donde nos lleven los soldados”, dice La amenaza de Iván, provocó que 10 de los 106 municipios yucatecos fueran declarados zona de emergencia; en cuatro puertos se tuvo que evacuar a los pobladores en prevención a las inundaciones que generan las intensas lluvias El temor al devastador huracán que el final de cuentas no afectó como se esperaba al estado, al menos se disipó con la suculentas comidas que recibieron los casi seis mil evacuados de los puertos costeros que accedieron a irse a los albergues

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