REPORTE: Cuarenta años del Museo Nacional de Antropología

viernes, 17 de septiembre de 2004
México, D F, 16 de septiembre (apro)- El 17 de septiembre de hace 40 años fue inaugurado el Museo Nacional de Antropología por el presidente Adolfo López Mateos y su creador, el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez Cuando era secretario del Trabajo (1952-1957) López Mateos le había preguntado: --La aspiración de un arquitecto en el pasado era construir una catedral Ahora, ¿cuál es? La respuesta de Ramírez Vázquez, quien entonces le construía su casa, fue: --Un Museo de Arqueología En 1964, mes y medio antes de que López Mateos dejara la Presidencia de la República, se realizó el sueño Ambos personajes se habían conocido en las veladas literarias de Sita Canessi, compañera de generación de Ramírez Vázquez Posteriormente éste, formado bajo la protección del poeta Jaime Torres Bodet, secretario de Educación Pública, llegó a la dirección de Conservación de Edificios de la dependencia, mientras López Mateos era "destapado" por el PRI Ya presidente electo, recibió la felicitación de Ramírez Vázquez Entonces López Marteos le dijo: --Se nos va a hacer el museíto Canessi aconsejó entonces a su colega: --Que no se enfríe Llevaron a López Mateos, en compañía del museógrafo Iker Larrauri, al Museo Nacional de Arqueología (en las calles de Moneda 13), que dirigía el arqueólogo Luis Aveleyra Era un museo que Ramírez Vázquez conocía muy bien desde sus años universitarios En septiembre de 1985, justo a los 21 años de inaugurado el recinto de Chapultepec, el arquitecto concedió a este reportero una entrevista para Proceso en su despacho del Pedregal de San Ángel, donde recordó: "Todos los alumnos de arquitectura lo visitábamos seguido, íbamos para estudiar ahí o como estudiantes brujas con alguna niña" López Mateos autorizó entonces para que se iniciara la investigación de un nuevo museo; no obstante, cuando llegó a la Presidencia, Ramírez Vázquez le tocó el tema al mandatario (quien lo nombró gerente del CAPFCE, el organismo constructor de escuelas fundado por el secretario de Educación Pública Jaime Torres Bodet): "Por lo pronto, no se puede Tal vez más adelante Ya Jaime me lo ha estado planteando" Para 1962, Torres Bodet organizaría el Congreso Internacional de Americanistas y su meta era cumplir con un acuerdo tomado en otro congreso similar, celebrado en México en 1895, según el cual Justo Sierra se comprometió a realizar un museo digno de nuestra antropología Habían pasado 60 años El argumento fue contundente López Mateos preguntó a su secretario de Educación cuánto costaría el museo --60 millones Alrededor de 60 millones El presidente dijo: --El doble, pero háganlo Costó, informó Ramírez Vázquez, 130 millones de pesos: "A los valores de ahora, unos 12 millones de dólares, hoy no podría hacerse” El monolito de Coatlinchan El al arquitecto y antropólogo de origen español, Ricardo Rovina, escogido por Ramírez Vázquez para dirigir los aspectos educativos y la organización didáctica del recinto, también entrevistado entonces, delineó de dónde surgió la idea de Tláloc: "Pedro Ramírez Vázquez quería poner una cabeza olmeca de La Venta y yo le dije que al lado del museo iba a parecer una pelota de ping-pong Lo que hay que poner es el Monolito de Coatlinchán, que estaba tirado en una barranca de Texcoco El no lo conocía Al día siguiente, fue con López Mateos, quien al ver la cabeza olmeca en la maqueta le dijo que parecía una pelota de golf No le gustó al Presidente Entonces Pedro le dijo que en Coatlinchán había un monolito Y López Mateos dijo: ‘Tráiganlo’ "Yo lo conocía en dos formas: primero, a los 17 años, lo conocí por la escuela de arqueología (acababa yo de venir de España), hacíamos excursiones La otra era por una publicación de Leopoldo Bartres, hacia 1910, donde daba datos Era un monolito in situ, a medio labrar, de unos 7 metros de alto, sin sacar de la roca madre Había un dibujo Tenía una idea lejana" Rovina regresó a Coatlinchán, Texcoco, esta vez acompañado de su hijo De 1937 a 1963 Vio la piedra, que considera de la época teotihuacana, como Bartres, y no azteca Oposición del pueblo y represión Después de que la pieza de 167 toneladas fue desenterrada (sólo la parte superior estaba a la vista), se montó en una estructura de fierro, se sujetó con cables de acero "y nos aseguramos que no se fracturara", dijo Rovina Luego de una visita para ello, al ir a tomar los autos, los habitantes de Coatlinchán "nos agarraron de mala forma: que no saldríamos vivos del pueblo" Se oponían a que Tláloc saliera de ahí El miedo se apoderó de la comitiva, pero un agricultor, un tal Quezada, habló y en 40 minutos le dio la vuelta a las cosas Les prometió escuela de cinco aulas Ahí intervino Ramírez Vázquez: --De nueve “El prometió un pozo --narró el arquitecto-- Yo dije que no uno, ¡dos! Y el camino pavimentado, restauración de la Iglesia, unidad de salud Trajeron un libro Se firmó Y les hicimos todo” La maestra Guadalupe Villarreal Galicia, entonces delegada del pueblo, refutó dando nombres: "No es verdad Hablen con los viejos del pueblo El pueblo se opuso a que se llevaran a Tláloc Todavía hoy los pueblos cercanos nos reprochan que no lo hayamos defendido Vinieron hasta los soldados Y no cumplieron todo” Para transportar al Tláloc se mandó construir una plataforma-trailer a Alabama El día que llegó para llevárselo, el pueblo explotó: "¡Se están llevando al Tláloc!", informó la maestra Villarreal Galicia que se gritaba por todo el pueblo, mismo que se lanzó contra la plataforma para destruirla Paralelamente, destrozó los cables de los que pendía la escultura y fue así como las viguetas de hierro se vencieron por el peso También se robaron la dinamita con que se había ido abriendo el camino El ejército se hizo cargo de la situación y Tláloc entró al Zócalo al saludo de las campanas de Catedral El 16 de abril de 1964, según recuerdan las crónicas periodísticas, cayó una tormenta entre las 20:40 y las 22:08 horas De 23:20 a 23:28 dio la vuelta al Zócalo, entre bocinazos de los dos camioneros que lo jalaban Se le depositó a la 1:13 del 17 de abril en el lugar que hoy ocupa en Chapultepec Todo el viaje estuvo protegido por los soldados Ocho días después, los representantes de Coatlinchán fueron a formalizar el acta de entrega con Torres Bodet En ella se asentó que sus habitantes podían entrar gratis, de por vida, al museo Luego se les invitó a una comida Todavía había resentimientos, porque según recordaron con humor los pobladores de Coatlinchán, los asistentes se robaron los platos

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