B.C.: El resurgimiento priista

sábado, 18 de septiembre de 2004
* Huérfano del poder desde hace 15 años, el PRI parece renacer de sus cenizas luego de una ola de renuncias Tijuana BC, 17 de septiembre (apro)- Con 15 años lejos del poder en Baja California, más tiempo que la estructura tricolor de cualquier otra entidad, el Partido Revolucionario Institucional ha sufrido una continua desbandada de militantes que han volado a otros partidos en pos de una candidatura, o por una simple chamba La crisis de las “vacas flacas”, orilló a los priistas bajacalifornianos, que primero se quedaron sin posiciones en los gobiernos, estatales y municipales, a pelearse, incluso, por las últimas posiciones de la burocracia federal, hasta que vino el fatídico 2000 Entre las deserciones más sonadas, destacan las del exsenador Amador Rodríguez Lozano, quien tras su renuncia al tricolor en abril del 2001, se postuló como candidato a la gubernatura por el Partido del Trabajo “Renuncio al PRI porque no creo en un partido que no atiende los problemas sociales Renuncio al PRI porque no creo en la venta de la democracia y la compra de las candidaturas”, dijo en una conferencia de prensa en la que denunció que el Comité Directivo Estatal, pedía una cuota de casi medio millón de pesos a quienes buscaban la postulación a la gubernatura, la cual finalmente perdió el candidato Daniel Quintero frente a Eugenio Elorduy El dos veces diputado y en ese entonces todavía senador, con 20 años de militancia priista, rechazó el pago de la cuota que serviría “para determinar la idoneidad como candidato, como si se tratara de un jabón, un refresco o un artículo comercial” Hijo del exgobernador priista del mismo nombre y virtualmente nacido en cuna tricolor, Milton Castellanos fue alcalde de Mexicali, dirigente estatal, diputado y hasta presidente de la fundación Luis Donaldo Colosio Sin embargo, renunció al partido en que militó durante 30 años casi al mismo tiempo que Amador, acusando al partido de "falta de lealtad de la directiva hacia la militancia", en pos de la candidatura de Convergencia para la Democracia, partido al que sólo le dio poco más de un 1 por ciento de la votación, y con el que finalmente se peleó en los tribunales, en un caso que llegó al Juzgado Primero Civil de Mexicali En 2001, a la llegada de Roberto Madrazo a la presidencia del PRI, el diputado Jaime Martínez Veloz, quien ya había contendido renunció al tricolor para sumarse a las filas del Partido de la Revolución Democrática, donde fue recibido con los brazos abiertos por la entonces dirigente nacional Amalia García Pero cuando Martínez Veloz quiso llegar a despachar al partido del sol azteca en Tijuana no pudo hacerlo, pues se encontró con que el PRD estatal no tenía directiva Tenía dueño, y ese es Jesús Juvencio Ruiz Barraza, otro expriista que abandonó el tricolor mucho antes para cobijarse bajo la figura de Cuauhtémoc Cárdenas Exdirector de la preparatoria federal “Lázaro Cárdenas”, cuya estatua instaló en los terrenos del plantel, Ruiz Barraza se arropó en la figura del expresidente y respaldó la candidatura de Cuauhtémoc Desde entonces, Ruiz Barraza se dio a la tarea de desplazar a otros grupos perredistas, fue candidato a la alcaldía de Tijuana en 1998 por el PRD, consejero nacional de dicho partido, de cuyos derechos fue suspendido, y en la actualidad, verdadero cacique del PRD, partido que en esta frontera ha perdido terreno por su entreguismo a los gobiernos panistas A lo largo de tres lustros de “vacas flacas”, el éxodo de priistas ha sido tan fuerte, que el PRI vivió una de sus peores crisis a principios del 2000, cuando sus edificios se vieron abandonados y desolados En Tijuana, la sede tricolor se convirtió en un virtual “picadero”, refugio de drogadictos y delincuentes, ante la indiferencia del entonces líder municipal Roberto Alcides Beltrones, hermano de Manlio Fabio, quien, al igual que otros dirigentes priistas, se autopalomeó para un puesto de elección popular --una regiduría--, una de las pocas formas de subsistencia para quienes medraron en los cargos públicos durante largos años Pero el proceso inverso, la suma de militantes de otros partidos al tricolor, se registró en los comicios de agosto pasado, cuando la “marea roja” de Jorge Hank Rhon logró atraer a panistas y perredistas a su proyecto Así, la suma de militantes blanquiazules al Revolucionario Institucional fue de más de 40 personas, entre exfuncionarios y cuadros de organización electoral, quienes abandonaron las filas del PAN en un hecho inusitado

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