Dopaje

lunes, 20 de septiembre de 2004
México, D F, 20 de septiembre (apro)- Desconcertantes vivientes: ya dejen de armar tanto escándalo por el dopaje en el deporte, que con ello ni a los muertos nos dejan reposar en paz ¿No ven que esa su sociedad, que patrocina y ha hecho del deporte un espectáculo, vive y se mueve dopada por el más poderosos estimulante? ¡EL DINERO! ¿No lo entienden o se hacen? ¿Qué disparate? Ni lo piensen Reflexionen: quienes entre ustedes, lectores, hayan leído mi obra, TEORIA DE LA CLASE OCIOSA, tienen que admitir que lo que escribí sobre los móviles de la sed de prestigio, la emulación y el consumo, y el papel que les di de motores de la sociedad, se ha acentuado y multiplicado geométricamente en ese su mundo, pues en él, como nunca antes, el poder que da la riqueza, se finca y procede del comercio en mercado abiertos donde todo se vende y compra, y que, como no sucedía en el pasado, en ese su hoy cada vez son menos las leyes que lo impiden (¿pues qué, incluso no se habla de la obsolescencia de la soberanías nacionales en beneficio de las inversiones de capital, nacional o extranjero?) Sí, en su hoy de mercados abiertos todo se puede comprar, claro, siempre que se tenga la cantidad de dinero suficiente, lo que lleva a la conclusión de que el desprestigio, la emulación y el consumo son los motores de la sociedad; el dinero es el carburante necesario e imprescindible no sólo para ponerlos en movimiento, sino también para estimularlos y acelerarlos ¿Eso está bien? Puede que sí, pero considero que deben reflexionar y hasta inquietarles que esa dinámica social, por así llamarla, haya desarrollado y siga desarrollando --no pueden negarlo aunque quieran, pues están los hechos--, una desmedida adicción pública al dinero, a tal punto que no faltan y más bien sobran hombres y mujeres que, como Fausto, están dispuestos a vender sus cuerpos y almas para conseguirlo ¿Quién de ustedes, lectores, no ha oído hablar o conoce en persona a prostitutas o prostitutos de lujo, jueces venales, líderes obreros traidores a sus compañeros de gremio, funcionarios que robaron o roban al erario, políticos felones, comerciantes que engañan dando gato por liebre o banqueros fraudulentos? Venales, traidores, ladrones, felones, engañadores y fraudulentos ante todo, y sobre todo, por su adicción al dinero ¿O no es así? Eso por lo que respecta a los que mayormente deciden y administran las reglas del juego social, en lo que concierne a la gente común, pueden ver y comprobar que en ese su hoy hay millones de seres que a pesar de haber sobrepasado ampliamente sus niveles de subsistencia, viven angustiados por el ansia de conseguir más dinero para poder comprar más y mejores vestidos, joyas, relojes de marca, auto del año, casa en barrio residencial, alimentos y bebidas caras, cremas y perfumes para tener un color y un olor adecuado o para concurrir a lugares exclusivos ¿Todo para qué? Para lograr posición, status, prestigio, rango o como lo quieran llamar, pues si así no lo hacen no podrán establecer contactos, redes, conocer a las personas que pueden colocarlos en un empleo idóneo que les dé el dinero suficiente para seguir haciendo lo mismo Pregunto: ¿esta dinámica social no hace a los que en ella se mueven adictos, dependientes del dinero? Reflexionen por favor A lo expuesto hay que añadir que los más que remueven por dicha dinámica, la misma le induce a caer, una y otra vez, en conductas absurdas por despilfarradoras y por dolorosas incluso Díganme, lectores, ¿no conocen ustedes personas que por seguirla, con el pretexto de “realizarse” retrasan su matrimonio; matrimonios que por primero “realizarse” no tienen hijos y si los tienen, por la misma causa, no les dan las atenciones debidas; o se endeudan con préstamos leoninos o tarjetas de crédito? El colmo es ver y escuchar que esos individuos son presentados y tenidos, y ellos mismos se precian ser ejemplo de “triunfadores”, la personificación del ÉXITO, de la voluntad de poder y socialmente los más libres; digo: ¿no serán más bien de librea? Piensen, lectores: ¿hay mayor sometimiento y mayor sumisión a las reglas y normas dictadas por los pocos que en verdad tienen en sus manos el poder de decisión que da el dinero que esos ejemplos del éxito? Y lo más patético: que no falten entre tales personas que con tales medios han comprado y se han vendido al patrón de vida propuesto por los pocos que deciden, imponen y vigilan las reglas del mismo, en cuanto surge quien dude, critique o luche contra las mismas, son los que con más entusiasmo se ajustan la librea y defienden sus colores con más ardimiento Después de lo expuesto, estimados lectores, ustedes dirán si tuve o no razón iniciar la presente con l afirmación de que ese hoy que viven es, como nunca otro, un hoy que alienta y se mueve dopado y adicto al más poderoso estimulante: EL DINERO A cada uno de ustedes les toca decidir si es malo o no Aquí le corto Tal vez otro día les hable de los drogadores de la sociedad y de los medios que se valen para hacerlo Con un saludo cordial THORSTEIN VEBLEN

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