Cuarta Roma

lunes, 27 de septiembre de 2004
México, D F, 27 de septiembre (apro)- “Eres un romano, este es tu cometido: gobernar al mundo, porque eres su señor Dar paz, las costumbres y las leyes, apiadarte de los que te obedecen y aplastar en la guerra a los rebeldes” Virgilio Lectores de toda mi consideración: desde este buzón y por medio de la presente, para bajar la entusiasta arrogancia de los que defienden, conmover la indiferencia de los que les vale, mitigar el dolor de los que tienen que aguantarlo porque no les queda otra, y atemperar el ardor de los que publicitan que los USA son la Nueva Roma, les recuerdo que, según dice la sabiduría popular, “nunca segundas partes fueron buenas”, ¡cuantimenos las cuartas!, como es en este caso Lo digo porque según sesudos historiadores que se han ocupado del punto, la primera es una servidora; la segunda Bizancio, la “nea Rome” de Constantino; la tercera, Moscú, que poco más o menos desde el Renacimiento se dedicó a empollar en la matriz de la fe ortodoxa, el papel salvífico de la “santa Rusia”, que con la Revolución del 17 nació materialista y atea, lo que no fue óbice para que por más de medio siglo fuera luz de esperanza, mítica desde luego, de izquierdas, y angustia y odio para las derechas, hasta que al fin la realidad la redujo a cenizas y la mandó al museo de la historia Pero esas son otras historias, como diría el inglés Kipling Centrémonos en su presente, estimados lectores, en el que ya es moneda corriente considerar la Cuarta Roma a los USA Si a los hecho nos atenemos, en verdad que tienen sus buenas razones los ideólogos que publicitan que los USA son la Nueva Roma Veamos algunas de ellas Como la vieja en su tiempo, se tiene que admitir que los USA, como nación, es la más poderosa militar y económicamente, la heredera más privilegiada, hoy por hoy, de la llamada Civilización Occidental, la que tiene como columnas maestras la cultura grecolatina y la moral judeocristiana, la que está globalizando al mundo Que sea consciente e incluso alardea de ello, pase, pero el que quiera imponer esa verdad a todos, recurriendo a la guerra si lo precisa para seguir manteniendo su hegemonía, eso es discutible, sobre todo cuando lo hace con el pretexto de extender el dominio de la libertad y la democracia, y en especial si recurre a la mentira para conseguirlo El cinismo, la brutalidad y hasta la locura de algunos de los emperadores romanos, dieron pie para que la medicina moderna acuñara la expresión “frenesí cesáreo”, que califica a los gobernantes que no tienen en cuenta los límites, que se saltan a la torera, como se dice, las barreras de la moral, e incluso el derecho internacional, imprescindible para la convivencia entre las naciones Curioso, los USA, la Cuarta Roma, también ha tenido ¡y tiene! gobernantes que padecieron y padecen ese “frenesí cesáreo” Recordemos a James K Polk, que con cínica mentira excitó al patrioterismo de sus conciudadanos y con ello consiguió una guerra injusta… con la que los USA se hizo de un amplio territorio, unos dos millones de kilómetros cuadrados, en el sudoeste; a William McKinley, a quien una muy sospechosa volcadura de un buque de guerra estadunidense sirvió para armar una “espléndida guerrita”… que permitió a los USA anexarse Puerto Rico, Guam y Hawai Este mismo McKinley consiguió su reelección como presidente en 1900 halagando el patrioterismo de los votantes, diciéndoles que los USA habían llegado a la mayoría de edad, que había crecido y tenía que asumir la responsabilidad de llevar el cristianismo, la prosperidad, la libertad y civilización a quienes todavía vivían en tinieblas ¡Virgiliano el hombre! ¿O no? Por último, tenemos a George W Bush, caso extremado y típico del “frenesí cesáreo”, ¿Lo será por bruto, cínico o loco? Ustedes juzguen, mis estimados lectores Pues sí, hay que admitir, como dicen sus publicistas, que los USA son la Nueva Roma, es decir, un imperio que no tiene nada de nuevo, que como todo imperio está fundado en la fuerza, levantado y sostenido sobre los cimientos de la guerra, el despojo y el saqueo ¿Hay dudas? Para aclararlas, recordar y tener en cuenta que su último hecho de su nueva cruzada salvífica, la guerra de Irak, que tuvo por detonador la mentira vil, huele y hasta apesta a petróleo Como parte interesada en la materia en eso de los imperios, por la reputación, considero que puedo, satisfecha, repetir lo que ya alguien dijo: “Bienaventurados mis imitadores, pues de ellos serán mis defectos” Lo digo porque con todas las críticas que merezca, así como Grecia les dio los principios de la democracia, no olviden que mi mayor aportación a la historia del mundo ha ido el sistema jurídico, el sentido del derecho Para terminar, pregunto: ¿qué pueden esperar de la Cuarta Roma, el nuevo imperio que, con sus decisiones y actos, hace un uso perverso de la moral, corrompe la democracia y trampea con el derecho? Ustedes, estimados lectores, tienen la palabra Deseándoles lo mejor LA PRIMERA ROMA

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