Maneras de vivir, nuevo libro de poemas de Francisco José Cruz

lunes, 27 de septiembre de 2004
México, D F, 27 de septiembre (apro)- Maneras de vivir es el nuevo libro de poemas de Francisco José Cruz, uno de los poetas contemporáneos más sobresalientes de España Nació en Alcalá del Río, Sevilla, en 1962, y actualmente vive en el pueblo andaluz de Carmona Su poética, quizá matizada y enriquecida por su invidencia, se ha reunido en los libros Prehistoria de los ángeles (1984), Bajo el velar del tiempo (1987) y A morir no se aprende (2003), que le ha merecido el reconocimiento unánime de la crítica española e hispanoamericana Francisco José Cruz es director de la revista de poesía Palimpsesto, que ha dado a conocer la producción poética de los más destacados poetas internacionales También es autor de varias compilaciones y ediciones: Antonio Porchia, Voces (1991); Roberto Juarroz, Poesía Vertical (1991); Poesía de la Intemperie Selección poética de letras flamencas (1996); Antonio Deltoro, Poemas en una balanza (1998), y Humberto Ak´abal, Todo tiene habla (2000) Así mismo, realizó el estudio preliminar a la obra del poeta venezolano Eugenio Montejo, titulada Eugenio Montejo, Antología (1996) Maneras de vivir ganó el I Premio Renacimiento de Poesía por su excelencia poética Trilce Ediciones es una pequeña empresa editorial independiente avocada a la publicación de libros de arte y poesía que trae ahora este libro de poemas, Maneras de vivir, que consta de 73 páginas y está publicado en la colección Tristán Lecoq de poesía y coeditado con la Universidad Veracruzana A continuación se reproduce un fragmento impreso en la solapa del libro firmado por Francisco José Cruz: * * * “Para mí un poema debe llegar a donde nosotros no llegaríamos sin él Por esto supone una búsqueda y no la confirmación de nuestro pensamiento anterior a escribirlo Hay que escribir un poema con la misma actitud alerta y abierta con que se lee Más que recordar que el tiempo pasa busco mostrar lo que deja a su paso o la interrupción brusca de su paso apenas iniciado, como si no fuera el tiempo el que destruye, sino el azar, algo ajeno al tiempo Se crea así un estado de perplejidad, no de nostalgia Trato de dar una presencia a cuanto ya no la tiene De ahí, tal vez, la relevancia de lo material a pesar de su desgaste Dejar de ser algo no siempre significa no ser nada, sino empezar a ser otra cosa Esta otra cosa puede llamarnos la atención sobre la primera Perplejidad de quedarnos un instante entre lo que fue y lo que podría ser Quizá, el único lugar donde el ser y el no ser de todo se reconcilien sea un poema

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