Contra el silencio, las gráficas sobre la guerra sucia

martes, 28 de septiembre de 2004
* Inauguran la exposición fotográfica “Memoria del horror; los crímenes de Estado” * Esfuerzo de Proceso que se exhibe en la Casa de Cultura “Jesús Reyes Heroles”, en Coyoacán México, D F, 27 de septiembre (apro)- Ante unas 200 personas se inauguró esta noche la exposición fotográfica “Memoria del horror; los crímenes de Estado”, una selección de 39 gráficas sobre la guerra sucia, el halconazo del Jueves de Corpus en 1971 y las acciones del Batallón Olimpia el 2 de octubre de 1968, que son presentadas por Proceso en la Casa de Cultura “Jesús Reyes Heroles”, en Coyoacán Al acto, en el que se habló del significado e impacto de las fotografías, asistieron el fundador de Proceso, Julio Scherer García; el escritor y periodista Carlos Monsiváis, y el fiscal especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, Ignacio Carrillo Prieto En tres salones se exhiben las gráficas de esos sucesos que transformaron la vida de México Junto a una fotografía del expresidente Luis Echeverría, en un muro blanco hay un pequeño texto de Julio Scherer, que dice: “Nadie le llama inocente, no se sabe de propuesta alguna para celebrarlo como a un patriota Desde Victoriano Huerta no se tenía noticia de un expresidente mexicano con la carga de rechazo y desprecio que acompaña a Luis Echeverría” En ese mismo salón, en otro texto, éste de Rafael Rodríguez Castañeda, director de Proceso, se afirma, debajo de este título: “Memoria del horror; los crímenes de Estado”: “Hay hechos que la historia oficial pretende sepultar Son aquellos cuya evocación ofende al poder y enferma a los poderosos, a los que confían en la inmunidad y la impunidad de las alturas Son aquellos que la sociedad guarda en el cajón de la vergüenza A tal especie pertenecen los crímenes de Estado y los que piensan y se planean “Se ejecutan desde el fuero de los puestos de gobierno, de los mandos policiacos, de las jerarquías castrenses En las sombras del poder se determinó la acción que culminó en la matanza de Tlatelolco, en 1968 En la penumbra oficial se desató la sangrienta operación de Los Halcones, en 1971, y en los años subsiguientes, en los despachos de funcionarios públicos se implantó el huevo, el huevo de la guerra sucia mexicana “Pero ni el máximo poder tiene el poder de borrar las huellas del represor obsesivo Sus manos dejaron aquellos episodios trágicos marcas indelebles, y no sólo en la memoria colectiva Años de esforzada y dolorosa búsqueda, colectiva e individual, hacen posible a Proceso presentar una exposición como esta, donde los protagonistas son las víctimas de la represión, de la violencia del Estado, de la tortura extrema, del crimen artero Testimonios implacables, las imágenes gritan lo que fueron aquellos, los años del horror” En el muro de un anexo contiguo, destinado al llamado “Halconazo”, está escrito: “Fueron creados por instrucciones de Luis Echeverría y, bajo las ordenes del teniente coronel Manuel Díaz Escobar, fueron preparados para disuadir, golpear, matar y diluirse luego en la ciudad anónima El 10 de junio de 1971, el gobierno lanzó a los Halcones contra una manifestación estudiantil, y el resultado fue la matanza del Jueves de Corpus, captada parcialmente con el objetivo certero del fotógrafo Armando Salgado La Fiscalía Especial para Movimientos Políticos y Sociales del Pasado consigno a Echeverría por genocidio Pero un juez negó la orden de aprehensión Existe, sin embargo, la posibilidad cercana de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación atraiga el caso” En otro salón, destinado a la “Guerra sucia”, dice el texto: “El Archivo General de la Nación conserva cientos de fotografías de hombres y mujeres que pasaron por la tortura y el homicidio durante la guerra sucia mexicana, ordenadas sin carpetas, con detalles que mucho tienen de morbo Las gráficas documentan el horror y el terror Ulises castellanos, fotógrafo de Proceso, consiguió acceder a ellas y pudo reproducir decenas de placas de hombres y mujeres que cayeron en manos de la Dirección Federal de Seguridad y de otras corporaciones policiacas, a la que el Estado mexicano asignó, en los años setenta, la oscura tarea de la represión política” En el salón del “Batallón Olimpia”, se afirma: “Sólo un fotógrafo oficial pudo tener acceso el 2 de octubre de 1968 a los sitios donde estuvo Manuel Gutiérrez Paredes Sólo este fotógrafo, enviado por el entonces secretario de Gobernación, Luis Echeverría, alcanzó lugares y momentos vedados a sus colegas periodistas Su archivo cuenta la historia inapelable de los hombres del guante blanco, del mítico Batallón Olimpia, que pistola en mano fueron enviados a capturar a los dirigentes del Consejo Nacional de Huelga en Tlatelolco Aquí están sus víctimas atemorizadas, aplastadas Aquí está el ignominioso testimonio de la entrega de los detenidos a los miembros del Ejército Mexicano” En el acto, Rodríguez Castañeda dijo: “Lo que pasó en el país a partir de 1968 continuó en el año de 1971 con el llamado halconazo, que finalmente tuvo su culminación con lo que soterradamente ocurrió en los años setenta para reprimir los movimientos insurgentes” Explicó que la muestra “permite ver de manera accesible algo que ha costado mucho esfuerzo en materia de investigación, documental y periodística Ahora hay una posibilidad de acercarnos a ellos con relativa apertura, pero es resultado de un grupo de gente que tuvo, y está todavía dispuesta, a que el silencio no se cierna, no caiga finalmente sobre esa parte de la historia mexicana, que algunos protagonistas, todavía en el México de hoy, quisieran que ocurriera” Añadió que la exposición ilustra de alguna manera los libros que Julio Scherer y Carlos Monsiváis han escrito sobre lo ocurrido, como Parte de Guerra y Parte de Guerra II y, recientemente, Los Patriotas “De alguna forma, esta exposición ilustra gráficamente lo que esos libros han significado Ojalá signifique más aún en llevar hasta sus últimas instancias las investigaciones que se realizan al respecto, a través, sobre todo, de la Fiscalía Especializada de Movimientos Políticos y Sociales del Pasado”, indicó Y expresó: “No ha sido fácil, ni periodística ni políticamente, llevar a cabo esta tarea: la de rescatar un pasado que buena parte del país quisiera olvidar, por desgracia Una parte de la sociedad prefiere cerrar las puertas hacia atrás y optar o decir que la mejor es la opción de ver hacia delante “Afortunadamente, hay quienes creemos todavía que un país sin memoria es un país destinado al fracaso en todos sentidos, como de hecho México lo está siendo porque no aprende de lo que ha ocurrido en el pasado” Al agradecer el interés de los presentes en la muestra, Rodríguez Castañeda señaló: “Sabemos también que es muy difícil sacar adelante el caso de Luis Echeverría Alvarez, cuyo nombre, pensamos, es hilo conductor de esta pequeña muestra fotográfica Sus huellas indelebles pasan por los episodios, cuyas fotografías ustedes podrán ver en unos momentos El poder absoluto que él disfrutó sin duda le permitió tratar de borrar algunas de esas huellas Afortunadamente, la historia es implacable, la historia va surgiendo muchas veces en contra del poder, más que gracias al poder “Sabemos que Luis Echeverría está consignado por genocidio por el caso del llamado halconazo, misma consignación que un juez rechazó El caso está en manos de la Suprema Corte de Justicia Podemos decir, como muy probable, que decida dentro de poco tiempo, lo cual sería realmente un adelanto de esta tarea, atraer el caso Creo que si la Suprema Corte, como parecen indicar los datos que se tienen hasta el momento, atrae este caso, será una puerta adicionalmente a este esfuerzo de justicia hacia el pasado” Por su parte, Carlos Monsiváis leyó un texto, en el que habló del significado de las fotografías Se refirió a “Doña Nacha, una presa política del 68, a la que se reconoce bastante menos, tengo que decir, por el machismo propio de los movimientos políticos de entonces y quizá de ahora” Añadió que para él “representa muchísimo por lo que ella y Tita hicieron por configurar la presencia femenina de aquellos movimientos” Monsivaís aludió concretamente a algunas fotos, como la de Florencio López Osuna, dirigente del 68 y cuya fotografía, en calzoncillos, figuró en la portada de Proceso Dijo: “Imágenes de la represión: presos martirizados, panteones de la guerra sucia Florencio López Osuna asilado entre fusiles y chingadazos La tortura en una aureola involuntaria y la actitud del detenido es la de un santo martirizado Esa interpretación es inevitable…”

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