Acepta Bush nominación del Partido Republicano

viernes, 3 de septiembre de 2004
* Promete dar continuidad a sus políticas de guerra * En medio de protestas, finalizan su Convención Nacional Nueva York, 2 de septiembre (apro) - Al aceptar la nominación como candidato presidencial del Partido Republicano para un segundo periodo, George W Bush, pidió a los estadunidenses que lo reelijan el próximo 2 de noviembre, y a cambio les prometió dar continuidad a sus políticas de guerra y mantener a su nación “a la ofensiva” para acabar con amenazas terroristas y garantizar la seguridad nacional de Estados Unidos “Hemos luchado contra terroristas en todo el mundo, no por orgullo, no por poder, sino porque está en juego la vida de nuestros ciudadanos Nuestra estrategia es clara: triplicamos los fondos para defender la seguridad nacional, entrenamos a medio millón de personas para responder a los momentos de emergencia, y es porque tenemos la determinación de defender nuestro país “Estamos transformando a nuestros ejércitos; y estamos reformando y fortaleciendo los servicios de inteligencia Nos mantendremos a la ofensiva, atacando a los terroristas en el extranjero para que no tengamos que enfrentarnos a ellos, aquí, en casa”, declaró Bush ante los más de 10 mil republicanos que, extasiados, lo aplaudían y veneraban como si fuera una bendición para Estados Unidos y para del mundo, que sea presidente el actual huésped de la Casa Blanca Pletórico, el Madison Square Garden, donde se celebró esta semana la Convención Nacional del Partido Republicano, fue el epicentro de discursos de adoración a la guerra, de la propagación del unilateralismo, de la intolerancia a cualquier acto e ideología liberal, y de la manifestación de respaldo incondicional de la clase adinerada y de los empresarios a George W Bush, al que quieren mantener en la presidencia Presentado por George Pataki, el gobernador de Nueva York, a los casi cinco mil delegados republicanos y miles de miembros de este partido, Bush se mostró como un hombre piadoso, que ante tantas aclamaciones acepta “con honor y humildad” la nueva nominación que le hacen para contener por la presidencia de Estados Unidos “Estoy contendiendo por la presidencia con un plan positivo y claro para construir un mundo más seguro y una nación (Estados Unidos) más esperanzadora Estoy armado con una filosofía compasiva y conservadora: que el gobierno debe ayudar a mejorar la vida de la gente, y no tratar de manejar sus vidas Creo que esta nación quiere la estabilidad, consistente con los principios de su liderazgo, es por eso que con su apoyo ganaremos esta elección”, dijo Bush para luego ser interrumpido por la lluvia de aplausos de sus colegas de partido, algunos de los cuales y por la emoción de ver a su salvador, no pudieron aguantar el llanto que empezó a correr por sus mejillas Ese espíritu compasivo que profesa el presidente de Estados Unidos, es el que niega a todos los que no están de su lado y en desacuerdo con sus políticas Mientras en el Madison Square Garden la Convención Republicana se celebraba a todo su esplendor, en las calles de la Gran Manzana los miles de policías que acordonaron al inmueble y varias calles de la zona, continuaron violando los derechos de libre expresión de miles de manifestantes, los que desde el domingo pasado realizaron marchas pacificas para hacer notorio su desprecio por Bush y los republicanos Un claro contraste: La realidad de las calles de Nueva York con los manifestantes; y adentro del Madison, el presidente y sus correligionarios anunciaban que ellos se mantendrían a la ofensiva, con leyes que indiferentemente violan las garantías civiles más elementales, que gracias al poderío militar invaden países, que eliminan gobiernos para erigir otros que actuaran bajo las órdenes de la Casa Blanca En la antesala de la oficialización de la candidatura de Bush, el vicepresidente Dick Cheney, ya había salido al foro a criticar a Kerry, a acusarlo de ser un político ambivalente, sin principios, sin decisión y una mala opción para los estadunidenses y el mundo Rudolph Giuliani, el exalcalde de Nueva York, ante la incredulidad del mundo y la sociedad estadunidense --polarizada y divida a raíz de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y posteriormente por la guerra unilateral contra Irak--, dijo que el día del siniestro en Nueva York, hace casi 3 años, le dio gracias a Dios porque George W Bush, era presidente de Estados Unidos Le tocó turno a Pataki de atacar a Kerry y a John Edwards, el candidato a la vicepresidencia por el partido demócrata El gobernador del estado de Nueva York no dijo nada distinto de lo que ya habían declarado los demás oradores a lo largo de los cuatro días de la Convención, al contrincante de Bush Pataki lo declaró incapacitado y débil para poder, siquiera, aspirar a convertirse en primer mandatario Ante tanta miel e interminables halagos, inspirados porque las últimas encuestas lo pintan como el favorito para ganar los comicios del martes 2 de noviembre, Bush, dejó de lado su retórica de ataques a Kerry, si al fin y al cabo sus guerreros políticos ya habían hecho el trabajo sucio de la Convención; él tenía una actitud positiva, de conquistador, de unificador de fuerzas y sociedades, aunque todo condicionado a la instrumentación de su filosofía compasiva y conservadora “Este momento en la vida de nuestro país será recordado, lo sabrán las próximas generaciones sólo si mantenemos nuestra fe y nuestra palabra Lo sabrán las próximas generaciones sólo si aprovechamos este momento y los usamos para construir un mundo más seguro y pacífico La libertad de muchos, el futuro y la seguridad de nuestra nación depende de nosotros”, remató En la Convención Nacional Republicana, poco se habló de inestabilidad económica, de la continua pérdida de empleos, del aumento de la pobreza, de ausencia de acceso de jóvenes de la clase media a universidades, por los altos y cada vez más inalcanzables costos de una buena educación profesional –sólo reservada para los hijos de la elite, todos republicanos Los temas sociales pasaron a un segundo plano de la plataforma política del Partido Republicano, la base de la campaña de reelección de Bush “Este mundo tan cambiante puede ser un tiempo de grandes oportunidades para todos los estadunidenses, para que tengan un mejor nivel de vida y que tendrán su recompensa con una carrera En todas estas propuestas buscamos ofrecer no sólo un programa de gobierno, sino una vía, una vía hacia las grandes oportunidades, hacia más libertad y más control sobre nuestras propias vidas”, agregó el mandatario Afuera, frente al Madison Square Garden, con mensajes y fotografías ofensivas hacia la figura de Bush, miles de manifestantes continuaban enfrentándose a los policías que les negaban, precisamente, lo que el presidente adentro, en su Convención, prometió: defender a capa y espada el derecho a la libertad no sólo de los estadunidenses, sino de los ciudadanos de los países de todo el mundo

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