Sí, pero no

miércoles, 8 de septiembre de 2004
México, D F, 7 de septiembre (apro)- De la sabiduría popular surgen los “dichos”, pensamientos sacados de la vida diaria, de la experiencia; uno de ellos reza: “Calladito te defiendes mejor” Tal puede ser la recomendación que hoy puede hacérsele al presidente Vicente Fox; al “bravuconcito” secretario de Gobernación, Santiago Creel, y a la mayoría de los integrantes del gabinete, quienes un día dicen una cosa y al otro se desmienten sin el menor recato Para eso se pintan solos Un desliz verbal del presidente Fox durante la ceremonia de entrega del IV Informe de Gobierno, fue tomado en serio por la mayoría de los actores políticos, como si la experiencia no bastara para que las luces amarillas se encendieran en señal de alerta ¿De verdad el presidente Fox pretendía una tregua? ¿A honras de qué? No hay una guerra ni confrontación declarada, al menos es lo que se han cansado de repetir el mismo mandatario y su secretario de Gobernación El tal llamado no estaba incluido en el texto que el jefe del Ejecutivo leyó en la máxima tribuna del país; fue, más bien, un recurso mediante el cual intentó salir al paso de la ola de reproches que algunos diputados del PRD lanzaban por las reformas a la ley del IMSS Sin embargo, la oposición --incluido el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador-- le tomó la palabra Siguiendo con la misma táctica que ha caracterizado a este gobierno, al día siguiente del informe, el secretario Creel tuvo que salir al paso para aclarar de qué se trataba la mentada tregua que lanzó su jefe ¿Alguien se sintió defraudado? Los ingenuos, tal vez; pero era de esperarse, ¿o no? Pese a todo, la mayoría de los actores políticos, incluido López Obrador, han insistido en la necesidad de un encuentro con el presidente para alcanzar acuerdos sobre los temas importantes del país; a la Presidencia no le quedó más remedio que mantener la postura del diálogo, que, al final de cuentas, sólo servirá para la “foto del recuerdo”, mientras el secretario de Gobernación tendrá que hacer grandes esfuerzos –una vez más-- para tratar de convencer a los adversarios políticos de la buena voluntad de Fox, cuando se compruebe que los acuerdos no fluyen y se queden en simple retórica política Sin embargo, poco a poco, el gobierno federal ha empezado a dar señales de que está dispuesto a dialogar sólo en aquellos temas que, a su juicio, son importantes De entrada ha dicho que el tema del desafuero de López Obrador no estaría en la agenda porque no es prioritario, como si no bastara el escándalo que se ha desatado por las intenciones de sacarlo de la contienda electoral del 2006: El tema ha retrasado la discusión y análisis de otros asuntos también importantes, por lo tanto, debe ser abordado para evitar la parálisis que ya se resiente Si el país de las maravillas en el que Fox cree vivir es tal, ¿por qué llamar a acuerdos, implorar treguas y conciliar intereses? Como que algo no cuadra; pero no hay que sorprenderse, porque el presidente es experto en crear fantasías, culpar a otros de la incapacidad de su gobierno y salir al paso con declaraciones irresponsables Por eso, el desliz que tuvo durante su IV Informe de Gobierno debe ser tomado como lo que fue, un simple recurso para salir del paso En su agenda no están lo acuerdos, porque no existe un proyecto definido de nación Ejemplo de ello es la manera en que han sido abordados la mayoría de los problemas que aquejan al país: de “bote pronto”, como en el tenis; según se vayan presentando, como si poner “curitas” a las heridas que necesitan cirugía mayor fuera suficiente Por lo tanto, el tan esperado diálogo no pasará de ser un acto mediático más Los días que vienen lo confirmarán Mejor hubiera sido quedarse callado; “en boca cerrada no entran moscas” Recuerde, señor presidente: “Todo lo que diga será usado en su contra”

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