Argentina: El silencio de Kirchner

lunes, 10 de enero de 2005
Buenos Aires (apro) - El silencio del poder puso contra las cuerdas al verborrágico presidente argentino Néstor Kirchner ante la peor tragedia no natural de la historia que sacudió a la cosmopolita Buenos Aires Lo que debió ser un año nuevo tranquilo, con alentadores índices macroeconómicos y estabilidad, se convirtió, de la noche a la mañana, en una fuerte sacudida política en un año electoral El jueves 30 de diciembre, casi a la medianoche, el incendio de una discoteca porteña mató a 187 personas y dejó a otras 600 heridas, decenas de ellas de gravedad Un día después, el presidente Vicente Fox envió a su par argentino un telegrama de condolencias en el que expresaba su “profundo pesar por la terrible tragedia” y su “más profunda solidaridad en el duelo que le embarga a usted y a su Nación”, según el texto del mensaje El protocolar gesto de Fox se repitió desde varias capitales de América Latina y Europa Pero Kirchner siguió refugiado en su provincia natal, la patagónica Santa Cruz, sin decir una sola palabra Mientras tanto, los argentinos veían por televisión las terribles imágenes de la tragedia de la discoteca “República de Cromañón”, en el tradicional barrio de Once, antiguo feudo de la numerosa e influyente colectividad judía local y hoy convertido en un populoso centro comercial habitado por distintas colectividades de inmigrantes Una bengala, lanzada según la principal hipótesis de los investigadores por un niño de unos 10 años de edad subido a los hombros de un adulto, desencadenó la peor tragedia no natural de la historia de Buenos Aires La mayoría de las víctimas eran jóvenes de entre 20 y 25 años, pero también murieron dos bebés y varios niños que esperaban a sus padres en una ilegal “guardería” improvisada en un baño de damas En el “boliche”, como se llama en la Argentina a este tipo de locales, se realizaba un concierto del grupo de rock “Los Callejeros” Había más de 4 mil personas, cuando el local estaba habilitado para poco más de mil Las irregularidades estaban a la orden del día Decenas de jóvenes quedaron atrapados y murieron asfixiados después de intentar escapar por una de las salidas de emergencia que estaba cerrada con un candado y con alambres Lo inexplicable se tornó tragedia El luto suspendió todos los festejos programados para recibir el 2005 en un país que aun no olvidaba las imágenes de la tragedia del maremoto del sudeste asiático Kirchner pasó el último día del año en Santa Cruz, rodeado de su familia y allegados más íntimos Brindó en privado y alzó la copa por un nuevo año lleno de prosperidad, pero en público no pronunció una sola palabra de congoja sobre la tragedia Apenas envió a su escudero, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, a recorrer hospitales y expresar el dolor que embargaba al gobierno nacional Su inusual silencio provocó la primera crisis política del año Disparen contra Kirchner “¿Dónde está Kirchner?” La leyenda apareció en una acera del centro de Buenos Aires, frente a la Legislatura local, después de una marcha de unos 6 mil familiares y amigos de las víctimas el lunes 3 de enero La movilización terminó de manera violenta cuando un grupo de manifestantes se enfrentó con la policía Los menos exaltados reclamaban a viva voz la renuncia del alcalde Aníbal Ibarra, un dirigente de centroizquierda aliado de Kirchner que había brindado una concurrida rueda de prensa horas después de la tragedia La ausencia y el silencio de Kirchner se alternaban entre la impotencia y la rabia de los deudos “¿Dónde está Kirchner para decir ‘señores, estoy con ustedes, les doy mi pésame’ (…) Hablaron de todo el mundo, habló el Papa y el presidente de los argentinos no salió a decir: ‘mamás estoy con ustedes’ Yo estoy muy enojada, con rabia”, dijo Mónica Barroso, madre de un socorrista que murió cuando intentaba rescatar sobrevivientes El presidente apareció recién ese 3 de enero, cuatro días después de la tragedia e intentó justificar su silencio Lo hizo a través de una escueta declaración telefónica a la agencia oficial Telam en la que pidió justicia y sanciones para los responsables Además, expresó su respeto y su solidaridad con las víctimas y sus allegados Sobre su comentado silencio, dijo: “la tragedia fue demasiado grande y demasiado terrible como para agregarle declaracionismos o gestos de exhibicionismo como los que se pudieron observar a los pocos minutos del desastre” Su “aparición” a través de la agencia oficial demostró que fue un gesto medido para asegurarse la mayor exactitud de su pensamiento cuando el silencio oficial sobre el caso había levantado una gran polvareda política “Debió haber venido inmediatamente a Buenos Aires El creía que si venía quedaba pegado En estas circunstancias, todos nos mostramos como somos”, disparó el exdiputado nacional Luis Zamora, líder de Autodeterminación y Libertad (trotskista) Según analistas, los asesores de Kirchner le recomendaron guardar silencio para no asumir “costos políticos” en un año en el que habrá elecciones legislativas en los que el presidente se juega una gran cuota de poder dentro de su propio partido justicialista, donde convive la más organizada oposición a su gobierno Pero la jugada no dio los resultados esperados, y las críticas seguían escuchándose desde todos los rincones Ante este nuevo cuadro, Kirchner decidió reunirse el miércoles 5 de enero con un amplio grupo de familiares de las víctimas, seleccionadas en forma cuidadosa, por funcionarios del ejecutivo La reunión se realizó a puertas cerradas, sin la presencia de la prensa, aunque el diálogo entre las partes se filtró a poco de terminar la reunión, desde ambos sectores “No quise reunirme con ustedes hasta que no hubiesen enterrado a sus muertos No quiero prensa ni quería hacer declaraciones de ocasión, quería verlos cara a cara”, dijo el mandatario Hubo llantos, reclamos y un ambiente tenso durante dos horas Al final, el presidente se comprometió a otorgar ayuda financiera y asesoramiento jurídico gratuito Pero allí no se acabaron las declaraciones de Kirchner para intentar apagar su propio incendio, mientras desde varias puntas del periodismo se cargaban las tintas contra la actitud presidencial En su reaparición pública en un acto en la casa de gobierno, Kirchner fustigó duramente “a un sector del periodismo amarillo”, al que no identificó, y dijo que no le teme a lo que llamó “la extorsión de la pluma” Kirchner criticó a fuerzas políticas, que tampoco mencionó, por “usar el dolor de las víctimas” en su provecho “No le tengo miedo a las plumas y a las lapiceras del periodismo amarillo de la Argentina Escriban lo que quieran, voy a seguir trabajando a muerte con todo mi esfuerzo, con todo mi cariño, con mis aciertos y errores, por el pueblo argentino”, dijo Enseguida, lanzó una ofensiva contra sectores de la prensa que “quieren jugar mediáticamente con el dolor de los argentinos” y acusó a “algunos periodistas de tener la pluma llena de odio” Desde el gobierno, ningún funcionario quiso comentar más sobre el tema Una fuente del justicialismo, habituada a los pasillos de poder, comentó a Apro: “alguien quiso proteger políticamente al presidente para no involucrarlo en la tragedia, pero la cosa salió mal Faltó visión política Un simple comunicado escrito de pésame, horas después del hecho, hubiera acallado cualquier intento de polémica” Eduardo van der Koy, el principal analista político del diario Clarín, el más vendido del país, escribió que “nadie en su sano juicio --o desposeído de intencionalidad-- podría identificar al presidente con responsabilidades por el drama Pero cuando un reclamo se eleva con tanta energía y desgarro, también lo comprende a él” “Un gesto ampuloso --prosiguió el análisis-- hubiera dejado a Kirchner quizás en los umbrales de la demagogia Su largo silencio pareció vincularlo en exceso a un estado de indiferencia o especulación Siempre el equilibrio es la escala más difícil: lo mismo que el presidente declaró el lunes 3 pudo haberlo dicho antes y, en ese caso, no hubiera sido necesaria ninguna justificación” “El presidente sabe que después de este episodio alguna cuesta deberá empezar a remontar”, añadió Salvavidas para un aliado Pero no sólo su figura y popularidad debió salir a defender Kirchner También tuvo que brindarle un respaldo público a su principal aliado en la ciudad de Buenos Aires, el centroizquierdista Aníbal Ibarra “Este es el peor momento de mi gestión”, llegó a decir Ibarra, reelecto en 2004 gracias al apoyo presidencial cuando las encuestas daban como claro vencedor a su rival, el liberal Mauricio Macri, presidente del club Boca Juniors, respaldado por el justicialismo porteño, o sea, por el propio partido de Kirchner Lo que muchos analistas juzgan como un “matrimonio por conveniencia” quedó reafirmado el miércoles 5 de enero cuando Kirchner e Ibarra se reunieron por primera vez tras la tragedia y el presidente le renovó su respaldo Este “apoyo” presidencial es vital para evitar la crisis política que se cierne sobre Ibarra en la ciudad de Buenos Aires, donde la oposición lo señala como responsable de la tragedia, ya que el local siniestrado estaba con problemas legales y debía haber sido clausurado Ya dos de sus funcionarios responsables del control e inspección de locales bailables cayeron víctimas de la crisis Kirchner, en su reunión de media hora con Ibarra, le recomendó bajar la exposición pública Es que Ibarra, como jefe de la ciudad donde ocurrió la tragedia, dio la cara horas después del incendio haciendo responsable al empresario Omar Chabán, dueño de la discoteca, y no dejó de aparecer en la prensa Pero la oposición política a Ibarra cargó todas sus armas contra su gestión Patricia Bullrich, exministra de Trabajo durante el mandato del presidente Fernando de la Rúa, y líder de Unión por Todos, dijo que la tragedia fue producto de la “inoperancia” del gobierno comunal Los funcionarios “fallaron en sus funciones” y eso los convierte “en responsables y cómplices de una tragedia anunciada” Por su parte, el trotskista Luis Zamora dijo que “Ibarra encabeza un gobierno que es cómplice de los empresarios inescrupulosos que lucran con la vida de los jóvenes” Y el principal dirigente del Partido Obrero, Jorge Altamira, exigió la dimisión del alcalde: “todas las evidencias lo colocan en el banquillo de los acusados”, dijo Mientras algunos sectores pugnan por iniciarle un juicio político, Ibarra se siente por ahora cobijado por el abrazo presidencial, lo que no es poco, cuando el “fuego del poder” aun ronda por los pasillos de la casa de gobierno y especialmente del Palacio Municipal Y todo esto en un año de elecciones legislativas consideradas vitales para los planes políticos de dos aliados que el viento de la política argentina se encargó de juntar

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