El TLC, clave en la conservación del patrimonio

lunes, 10 de enero de 2005
* Sergio Raúl Arroyo analiza, a distancia, el caso de Teotihuacan * Pide revisar el acuerdo de comercio con Estados Unidos y Canadá *Necesaria, una mayor articulación entre los tres niveles de gobierno * 2004, un año de logros para el etnólogo México, D F, 10 de enero (apro)- Cuando hace quince años comenzaron las negociaciones para la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre México, Estados Unidos y Canadá, se levantaron voces para cuestionar cómo quedaría el tema de la cultura Los responsables de la economía en México aseguraban entonces que --dada su fortaleza-- no habría problemas Años más tarde el entonces presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Víctor Flores Olea, admitió en entrevista con el reportero Armando Ponce (México, su apuesta por la cultura) que el organismo no había sido considerado en las negociaciones y que por lo tanto se había descuidado este campo: “Lo que importaba era el mundo de la economía, recibir inversiones a costa de cualquier situación que se produjera en el país, incluso en el campo de la cultura” Hoy no sólo se admite que no se contempló a la cultura, sino que en el propio sector económico se dieron tantas libertades a las empresas transnacionales, que ahora se instalan en el país a costa de los valores culturales y patrimoniales del país Al hacer un balance de la labor del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) durante el pasado 2004, en entrevista con Apro su director, el etnólogo Sergio Raúl Arroyo, miró a la distancia uno de los asuntos que sin duda más polémica causaron: la construcción de un Wal-Mart en la zona arqueológica de Teotihuacán, y advirtió a manera también de nuevo propósito: “Uno de los aspectos que debe mejorarse, de perfeccionarse con mucho, es la coordinación en los tres ámbitos de gobierno Debemos tener resuelto este asunto pronto porque las amenazas son enormes: la agresividad de la entrada de las empresas comerciales a México se ha vuelto cada vez más radical Y si no consideramos al patrimonio como un elemento fundamental en nuestro propio desarrollo, esa aparente riqueza que traen estas empresas se puede acabar” Sari Bermúdez, presidenta del Conaculta, declaró que el caso del Wal-Mart en Teotihuacán planteó la necesidad de revisar la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, vigente desde 1972 Sin embargo, el etnólogo no coincidió: “No creo que la ley del 72 tenga nada que ver en el problema de Teotihuacán, tiene que ver con el uso del suelo, con el plan parcial de desarrollo, con las licencias comerciales, con el Tratado de Libre Comercio, pero no necesariamente con la Ley Federal de Zonas y Monumentos Subrayó: “Tenemos que hacer un trabajo y proyectos cada vez más articulados entre los tres niveles de gobierno (municipal, estatal y federal) Yo creo que ahí es donde está el punto fundamental, debemos establecer mejores acuerdos para efecto del desarrollo urbano en zonas contiguas a las áreas arqueológicas” Y puso énfasis en el asunto del TLC: “Pienso que se tendrá que revisar, por las jurisdicciones correspondientes, la entrada de empresas transnacionales al país, pero no es facultad del INAH determinar ni controlar ese tipo de asuntos” Se actuó legalmente El funcionario --quien ante el silencio de Bermúdez durante la polémica por el Wal-Mart respondió a las críticas-- dijo sentirse tranquilo porque el INAH actuó “de manera legítima y legal” Aunque sabe que el asunto no está solucionado y que problemas similares pueden presentarse en cualquier momento en muchas otras zonas arqueológicas donde se desborda el crecimiento poblacional, por ello indicó: “Tenemos que aprovechar esta experiencia --por difícil que haya sido--para elaborar algunos programas en donde podamos involucrar cada vez de manera más consistente a la comunidad” --Usted planteó para Teotihuacán una salida política pero no se dio --Hubo la propuesta de la permuta de un terreno y la salida política y, bueno, no se dio por circunstancias relacionadas con las visiones específicas de lo que es el desarrollo urbano y el desarrollo comercial Creo que también debemos respetar todo lo que está dentro del marco de la legalidad Tenemos que buscar, para efectos concretos, que algunas de las cuestiones técnicas vinculadas a los procesos locales y regionales de desarrollo, sean compatibles también plenamente con el patrimonio cultural “A veces también pensamos que lo ideológico tiene un peso muy fuerte, y respeto profundamente esto, pero insisto simplemente en que el Instituto tiene que actuar con respeto a las leyes Yo también, como su director, busco dejar muy claro que la actuación de los funcionarios del INAH fue totalmente recta y respondió a lo planteado en nuestra comisión de ley” El dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda escribió en un artículo en el semanario Proceso que para el caso Teotihuacán, Bermúdez tenía cerradas las puertas del Palacio de Cobián en Bucareli (oficinas del secretario de Gobernación Santiago Creel), así como las del Palacio de Gobierno del Estado de México, donde despacha el gobernador Arturo Montiel Se le preguntó entonces al etnólogo si eran esas las razones por las cuales no hubo una salida política: “No lo sé a ese nivel, habría que preguntárselo a ella, digo, no es algo que yo pueda responder y sería irresponsable de mi parte contestar una pregunta así” --Pero supongo que usted se sentaba a dialogar con Bermúdez sobre las posibles salidas --Bueno lo platicamos y de hecho buscamos conjuntamente, lo que pasa es que las soluciones no llegaron, en algún momento pensamos que estaba el asunto resuelto cuando se ofreció un terreno de permuta pero esa posibilidad se eliminó Entonces el asunto político, no el legal ni el técnico, quedó vivo Justo en los momentos en que la polémica se avivó por la demanda de un grupo de miembros de la comunidad artística e intelectual de una solución política, Bermúdez acusó al INAH de ser responsable y de no haberle informado con anticipación del problema, lo cual dejó la impresión de una falta de coordinación y comunicación, pues incluso el vocero del INAH, Rubén Regnier, aclaró públicamente a la funcionaria que sí se le había informado Arroyo aseguró ahora que en todos los proyectos que involucran tanto al Conaculta como al INAH hay comunicación y respeto entre él y Bermúdez Y aseguró que su institución rinde informes trimestrales de los avances y problemas que se presentan: “Probablemente este asunto, ya visto un poco hacia atrás, sea una experiencia que nos obligue a una mejor articulación no tanto hacia adentro del subsector cultura, sino hacia afuera” Los logros --¿Para usted fue un año difícil? --Bueno, pero también muy productivo, muy fructífero en muchos campos El hecho de editar en este año 84 libros más una serie de reediciones, de mantener vivos alrededor de 200 proyectos arqueológicos en todo el país, de tener un trabajo continuo en Tantoc, San Luis Potosí, en donde estamos a punto de terminar la primera etapa de la zona arqueológica “Un año en el cual pudimos exponer Aztecas en el Museo Guggenheim de Nueva York, donde exhibimos Cuerpo y Cosmos en La Pedrera, en Barcelona, me parece que son logros importantes Desde luego las polémicas nos preocupan pero también permiten ampliar nuestra visión de los problemas en torno al patrimonio cultural, y todo esto es un aspecto natural dentro del trabajo del instituto” Entre los logros de 2004 destacó también la reciente reapertura del Museo del Cuale en Puerto Vallarta, en el cual durante dos años se hicieron trabajos de reestructuración, y del Museo Arqueológico del Soconusco, en Tapachula, Chiapas Si bien admitió el funcionario que el presupuesto que anualmente se destina al INAH no es suficiente para ejercer sus programas y conservar el patrimonio cultural, se congració de que ahora pueda recuperar los recursos autogenerador, que en 2004 ascendieron a 250 millones de pesos, con lo cual tienen “oxígeno” para trabajar diversos proyectos fundamentalmente en el campo de la preservación, la difusión y investigación del patrimonio “Creo que se ha hecho un enorme trabajo en los museos y pienso que los nacionales están en condiciones magníficas, de verdad, aunque tengamos que meter más recursos que son de alguna manera siempre necesarios --por ejemplo en el Museo Nacional de Antropología para las salas de servicios educativos o para proyectos con gente discapacitada--; los museos tienen una enorme dignidad y a nivel nacional hemos cuidado la situación de todos, no hemos dejado a ninguno sin presupuesto, aunque es difícil atenderlos en términos de todos sus requerimientos” El funcionario no quiso adelantar si el INAH se verá beneficiado con algún aumento presupuestal en este 2005, porque dijo que prefiere esperar a tener los datos definitivos, aunque señaló: “La expectativa es desde luego que podamos contar con mejores recursos, sobre todo para algunos aspectos que no se han podido cubrir en otros años, como es el caso de la adquisición de terrenos en áreas arqueológicas que generan muchos problemas de orden social, y para investigaciones en zonas urbanas y/o rurales contiguas a las áreas arqueológicas más importantes” Se sabe que una gran cantidad de sitios arqueológicos se ubican en terrenos ejidales, comunales y privados, por lo que el INAH debe en muchas ocasiones comprar los terrenos para poder investigar y conservar el patrimonio --¿Cuánto necesitarían para la compra de terrenos en todo el país? --se le preguntó al etnólogo --No tengo el costo total, desde luego que sería una cantidad que equivaldría a muchos años del presupuesto del INAH, pero tenemos definidas algunas zonas donde los problemas pueden ser graves si no los atendemos a tiempo, entonces tenemos una expectativa, pero del presupuesto preferiría no hablar hasta que haya una definición --Cuando lo de Teotihuacán hubo rumores sobre su salida, pero se mantiene al frente del INAH --Hasta el día de hoy, pero siempre pensamos que nuestros cargos se están evaluando de manera sistemática y que nos corresponde decir lo que hemos hecho para que la gente evalúe si hemos fallado en algunas cosas Hasta hoy hemos dado pruebas contundentes --me parece a mí-- de que el INAH ha actuado plenamente en función de la ley y que ha habido una actividad muy intensa en los últimos cuatro años Puedo garantizar que las cuentas que estamos entregando son a toda prueba y se pueden comparar con cifras de otras administraciones --¿Se siente satisfecho? --Yo sí, y además, por otro lado, también creo que debemos mantener siempre un cierto aspecto autocrítico en el trabajo que hacemos; estoy atento también a todo lo que se nos dice tratando de encontrar mejores posibilidades de cumplir

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