Siqueiros, del paraíso a la utopía, de Irene Herner

lunes, 17 de enero de 2005 · 01:00
México, D F, 17 de enero (apro)- Un nuevo ensayo sobre la obra de David Alfaro Siqueiros ha comenzado a circular: Siqueiros, del paraíso a la utopía, que la especialista Irene Herner envió a la colección Arte e Imagen, del Conaculta Estamos frente a un impresionante estudio de 539 páginas y 140 reproducciones de obra a color (salvo bosquejos en blanco y negro), cuya significación ha sido resumida por Itala Schmelz, directora de la sala de Arte Público Siqueiros, en cuyos archivos abrevó la investigadora durante una década La obra, que reúne escritos del artista a lo largo de su vida, “aborda varios temas de manera concéntrica, en torno a la década de los treinta, durante los cuales Siqueiros vivió periodos importantes en Estados Unidos” Obviamente, toca con amplitud la relación entre el artista mexicano y su discípulo en el workshop de Nueva York, Jackson Pollock, creador del expresionismo abstracto, y sobre ellos abunda el prólogo de Helen G Landau, que se reproduce a continuación: * * * * A finales de los años setenta, durante una conversación con Lee G Krasner, cuando comenzaba yo la investigación de mi tesis doctoral sobre esta connotada pintora estadunidense, y viuda del precursor del expresionismo abstracto, Jackson Pollock, tocamos el tema David Alfaro Siqueiros Quizá no es sorprendente que el nombre del muralista mexicano haya sido mencionado por Krasner en un contexto controvertido, pero sí que este recuerdo esté conectado a su memoria con otra remembranza divertida: su primer pleito conyugal La causa fue que ella no podía creer que Pollock reverenciara a un hombre acusado de intentar asesinar a su héroe Krasner recordaba que en ese pleito Pollock defendió su punto de vista Para él, los Tres Grandes --mote con el que se les conoce a los muralistas revolucionarios (David Alfaro Sequeiros, Diego Rivera, y José Clemente Orozco)-- fueron ciertamente héroes de su juventud( ) Pollock era apenas un adolescente durante su estancia en California, cuando tuvo el primer encuentro con las obras de los muralistas Pero siempre admiró a estos personajes por lo que ellos representaban, tanto en el campo estético como por su cometido político de izquierda Aún así, cuando se mudó a vivir a Nueva Cork en 1930, Jackson eligió estudiar con el conservador regionalista estadunidense Hart Benton Uno de los mejores amigos de Pollock, Meter Busa, publicó en la primera biografía sobre el artista, un comentario que ha sido multicitado desde su aparición en 1972, acerca de que “Benton le enseño a Pollock a pintar de acuerdo con ciertos ideales de belleza; mientras que los mexicanos le enseñaron que el arte podía ser feo”( ) Una interpretación más clara sobre lo que quiso decir Busa y acerca de las razones por las que Pollock sintió tal atracción por el arte mexicano se hace posible ahora, a la luz de la nueva información y el análisis realizados para el presente libro, un fascinante estudio de caso de Irene Herner sobre Sequeiros, en el que la autora interpreta los logros revolucionarios de Siqueiros desde una perspectiva literal y metafórica Fundamenta su investigación en la presentación de las raíces culturales del pintor, en su deseo inicial de proyectar y de promover una identidad cultural mexicana, específica y auténtica La multicitada definición que Jackson Pollock dio en 1956 sobre la pintura como “un estado de ánimo” (“Cada buen artista pinta lo que es”) ( ) muestra que él también entendía la creatividad motivada por una búsqueda de identidad Pero el ímpetu personal de Pollock (extrañamente en la línea de la libertad individual promovida por el “americanismo” de la posguerra) era primeramente terapéutico, mientras que, como lo escribe Herner, Siqueiros, un dedicado stalinista durante la mayor parte de su vida, se dejó llevar por su deseo de delinear una cultura mexicana mestiza, como el paradigma de una utopía socialista Muchas de las complejas razones por las que Jackson Pollock se sintió atraído por Siqueiros, a quien percibió como un modelo para el action painting quedan clarificadas en este libro De que hubo maneras en las que Pollock releyó las obras de Siqueiros, encaminado por su propio camino interior, congruente con su búsqueda del tema identitario estadunidense, da cuenta el poderoso sincretismo estético, que Herner argumenta es crucial para valorar los logros de Siqueiros y entender sus metas ideológicas y estéticas “La violencia de Orozco --observó alguna vez el crítico estadunidense Lawrence Alloway-- seguido parece escalar desde una causa específicamente revolucionaria hacia una visión ‘Cósmica’ de la angustia mundial”, y añade que este “romanticismo apocalíptico” obviamente “congeniaba con Pollock” ( ) La importancia que tuvo para el desarrollo de este joven artista, emular el sintetismo estilizado del Prometeo de Orozco en el Pomona Collage, así como el poderoso dramatismo de su ciclo mural en la Biblioteca Baker, de la Dartmouth University, ha sido ampliamente discutido por los especialistas ( ) Un hombre más abiertamente “violento” (nunca negó su participación en 1940 en el asalto a la casa de Trosky --quien se encontraba exiliado en Coyoacán, un suburbio de la Ciudad de México--, y como documenta Herner, fue encarcelado varias veces por sus aventuras políticas de renegado), Siqueiros estaba a tal grado comprometido con sus ideales que se enlistó como voluntario a pelear como miliciano en la Guerra Civil Española, representó para Pollock un modelo de la “acción” de diferente tipo a la realizada por él y por los otros jóvenes artistas estadunidenses de su generación Sin embargo, como lo muestra Irene Herner, los empeños retóricos “posbarrocos” de Siqueiros, logrados (a través de la relación con la estética de la máquina moderna) mediante la utilización de nuevos medios y de la invención de un nuevo espacio de la representación visual construida cinematográficamente, son, al fin y al cabo, asuntos menos apocalípticos y más paradisíacos El impacto que tuvo Siqueiros sobre el desarrollo artístico de Estados Unidos, seguido se ha subvalorado Al respecto recuerdo lo que dijo Reuben Kadish, quien, como Pollock y su hermano mayor Sande, era miembro de los Bloques de Pintores de Los Ángeles que ayudaron al Maestro mexicano (que pronto sería rebautizado como Il Duco) a pintar América tropical en un muro exterior de la Calle Olvera (Herner da a conocer nuevos y fascinantes detalles y fotos hasta ahora no conocidas, muchas de ellas provenientes de los archivos personales del artista, para explicar de manera más completa la historia de obras como ésta y de otras obras clave realizadas por el artista y que por una razón o por otra, terminaron siendo recibidas de manera contenciosa) Cádiz recuerda los días en que él y los otros de sus correligionarios conocieron al Maestro mexicano, incluyendo al joven Philip Guston --quien también logró la fama como pintor expresionista abstracto Según él, “la llegada de Siqueiros a LA significó tanto entonces, como la llegada de los surrealistas a Nueva York durante los años cuarenta” ( ) Existen ecos materiales e iconográficos que dan cuenta de esta influencia en las obras de todos estos artistas, lo cual establece el hecho de que en el principio de sus estilos maduros, Siqueiros jugó un importante papel iniciático El conocimiento que tenían los principales jóvenes innovadores del modernismo estadunidense --que no se restringe a aquellos que crecieron en el sur de California--, sobre lo que Siqueiros representaba --que la solución a los problemas revolucionarios fundamentales del arte no es meramente cuestión temática, sino que el arte está arraigado a procesos y a técnicas híbridos modernizados-- ( ) ha sido ampliamente probado tanto en sus obras primeras como en las maduras Entre los ejemplos de artistas sobresalientes que pueden añadirse a esta lista, se incluyen el escultor Isamu Noguchi y el pintor Robert Motherwell, ambos trabajaron en México por una temporada En la investigación que preparo actualmente: Mexico and American Abstraction, ubico, utilizando los insights de Herner, el lugar que tuvo el impacto de Siqueiros sobre la vanguardia artística de Estados Unidos, en un cuestionamiento que reta los supuestos predominantes, fundamentalmente euro céntricos, sobre los orígenes del expresionismo abstracto Considero que la experiencia mexicana es de una centralidad axiomática para dar cuenta de la vanguardia artística en Estados Unidos ( ) En una conferencia de 1998 impartida en el Museo de Arte Moderno de Nueva York --en el contexto de un simposio realizado en conjunto con la exposición retrospectiva de la obra de Pollock, artista premiado por dicho museo--, el entonces curador de esa institución Robert Store señaló el hecho indiscutible de que “las ideas sobre el contexto en que se presenta a Pollock y a quienes lo acompañaron han quedado cuestionadas, su replanteamiento se ha convertido en una prueba académica, de escrúpulos críticos y en una revisión que cambie la perspectiva histórica e ideológica” A este respecto, ningún asunto “corta más de cerca de la raíz del ‘problema de Pollock’, que el lugar acordado en su vida y en su obra por los muralistas mexicanos”, y agrega que para hacerle justicia a este fenómeno, “los detalles cuentan” de manera significativa ( ) Desde mi punto de vista como historiadora del expresionismo abstracto, pienso que la reconstrucción del pensamiento y los procesos de trabajo de Siqueiros, que revisa Irene Herner en este libro, desde la perspectiva de la mexicanidad, de un juego mítico y ritualista complejo, de una identidad cultural sincrética, contribuyen otra dimensión al asunto que apunta el discurso de Store Pallock y Siqueiros simpatizaron, como lo muestra el trabajo de Herner, a través de testimonios diversos como el de Harold Lehman, otro de los miembros de los talleres de Siqueiros Con los brazos dirigidos hacia el mundo exterior, Siqueiros aparece fotografiado como modelo de sus obras (documentado en fotografías descubiertas por Herner), dramatizando la dinámica cinética con su propio cuerpo, para meditar entre el concepto y el hecho material Al estudiar la obra de Siqueiros, se puede ampliar la interpretación sobre el legado retórico de Pollock (logrado con métodos tales como verter y gotear, que claramente se refieren a las innovaciones del Maestro mexicano) Al trascender los conceptos estéticos tradicionales sobre la belleza y la fealdad, el sueño mesiánico de Siqueiros de “un arte ideal para el futuro” definido de manera dinámica e interactiva, acaso se realizó de maneras que el artista nunca imaginó

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