Alzheimer

miércoles, 19 de enero de 2005
México, D F, 18 de enero (apro)- Un día sí y otro también, a muchos mexicanos les causa sorpresa la capacidad que tiene Vicente Fox de superarse a sí mismo Si no fuera porque se trata del presidente de la República, la estulticia que a diario demuestra con sus palabras enternecerían a cualquiera, pero no Se trata del jefe del Ejecutivo y, como tal debería cuidar sus discursos ¿Acaso no hay algún asesor que se atreva a decirle qué es lo que puede decir y qué es lo que no puede hacer? Cuando se cree que el presidente ha dicho las peores sandeces, los mexicanos vemos con estupor que su capacidad es mucho mayor y al día siguiente dice otras mayores El más fresco ejemplo lo dio el lunes pasado, cuando hizo gala de desfachatez y cinismo al lanzar advertencias sobre la llegada de los “Mesías” que prometen el “oro y el moro” en sus campañas políticas ¿Qué necedad impulsa al presidente a adelantar los tiempos electorales y lanzar pedradas a diestra y siniestra a sus adversarios políticos? La respuesta sólo él la tiene –tal vez Marta Sahagún también lo sepa--; pero es claro que, aun cuando no menciona nombres, la sarta de provocaciones invariablemente tiene como destinatario al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, a quien ha tachado de populista Lo malo es que cada vez que cree pegar un gancho al hígado del tabasqueño, sus golpes pasan de largo, dan la vuelta y el noqueado resulta ser él mismo presidente, y no se da cuenta de que se está convirtiendo en el mejor publicista de la campaña presidencial del gobernante capitalino y, de paso, en la principal materia prima del escarnio periodístico y de la chacota popular Como si padeciera Alzheimer, el presidente lanzó la advertencia: “Ya llegarán los Mesías, ya llegarán los que van a hacer campaña, a ofrecer el oro y el moro, a confundir a la gente, a decirles que ellos tienen recetas fáciles para resolver todos los problemas…”, pero se le olvidó que a quien se le puede reprochar el incumplimiento de sus promesas de campaña es, precisamente a él mismo ¿Ya se le olvidó al primer mandatario que en su afán de “sacar a patadas” al PRI de Los Pinos, prometió resolver el conflicto armado en Chiapas en 15 minutos? ¿Ya se le olvidó al primer mandatario que en su afán de “aplastar a las tepocatas y víboras prietas” ofreció que con conducción el país crecería a tazas de 7 por ciento anuales? ¿Ya se le olvidó al primer mandatario que en su afán de sentarse en la silla presidencial dijo que limpiaría la porquería que representaba el Fobaproa? ¿Ya se le olvidó al primer mandatario que en su afán de ser el primer presidente de México surgido de un partido diferente al PRI prometió crear un millón de empleos anuales? “Cuando sea presidente de México haré esto, haré aquello; resolveré esto, solucionaré lo otro…” solía prometer el candidato Fox, aquel que con el razonamiento del “voto útil” confundió al electorado para que lo apoyara en su aventura política; aquel que decía tener la receta mágica para todos los males que aquejaban al país; aquel que desde el gobierno de Guanajuato se dedicó a hacer campaña y no a cumplir con la encomienda conferida por sus paisanos, quienes al igual que la mayoría de los mexicanos estaban hartos del PRI Un repaso a los resultados de su administración durante estos cuatro años, resultaría suficiente para que el presidente decidiera mejor quedarse callado, tal vez así se defendería mejor No se confunda ciudadano presidente, modere su vocabulario y póngase a gobernar De lo contrario, será usted quien continúe confundiendo a los mexicanos y terminará convenciéndonos de que es presa del mal de Alzheimer Cumpla sus promesas y deje que las instancias correspondientes decidan el futuro electoral del país jperez@procesocommx

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