La debilidad ante el vecino del norte

viernes, 28 de enero de 2005
México, D F, 27 de enero (apro)- Durante los cuatro años que lleva la administración del presidente Vicente Fox, el gobierno de Estados Unidos aplaudió la lucha mexicana contra el narcotráfico Los Departamentos de Estado y de Seguridad Interna no reparaban en elogiar la cooperación mexicana contra el tráfico de estupefacientes, tema que --a diferencia de años anteriores-- quedó relegado a un plano secundario de la agenda bilateral De repente, como si no estuviera informado, o como si fuera objeto de un engaño, el Departamento de Estado lanzó el miércoles 26 un “llamado de alerta” a sus ciudadanos sobre la “seria situación de inseguridad” en las ciudades fronterizas de México como consecuencia de la lucha entre cárteles de la droga Ese mismo día, el embajador de Estados Unidos en México, Tony Garza, envió al canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez, y al procurador general de la República, Rafael Macedo de la Concha, una carta en la que manifiesta su preocupación por la “incapacidad” de las fuerzas del orden público locales para enfrentar la narcoviolencia Extrañamente, el embajador Garza no acudió a los causes tradicionales No cursó una nota diplomática --ni de extrañamiento, ni de protesta--, sino envió una carta con efecto mediático La misiva fue hecha pública por la propia embajada estadunidense Al día siguiente, la Oficina de la Presidencia de la República respondió en un comunicado: “El gobierno mexicano no admite juicio ni calificativo de ningún gobierno extranjero sobre las acciones de política que lleva a cabo para hacer frente a sus problemas”; y recordó a Estados Unidos que debe existir “corresponsabilidad” para enfrentar el problema del narcotráfico, así como que se debe atacar tanto la oferta como la demanda de drogas l tono nacionalista del comunicado del gobierno de Fox pareció enfocado al consumo interno Tampoco hubo aquí nota diplomática alguna por parte de la cancillería mexicana El canciller Derbez se limitó a enviar una carta al embajador Garza, pero sin dar a conocer su contenido Al mismo tiempo, Derbez se comunicó con la secretaria de Estado para, entre otros temas, hacer “precisiones” a la información contenida en la misiva del embajador estadunidense Ese mismo día, Gerónimo Gutiérrez, subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores, se apareció en Washington para “informar” a funcionarios y congresistas de Estados Unidos sobre las acciones mexicanas contra la el tráfico de drogas y la violencia que le es inherente En Tlatelolco, la preocupación es manifiesta: una eventual tensión en las relaciones con Estados Unidos toma mal parado al Gobierno de México El contexto es, en efecto, nada halagüeño para la administración de Fox: mientras en Estados Unidos existe un presidente fuerte, que inicia su mandato con dominio de las dos Cámaras del Congreso; el de Fox, en cambio, es un gobierno cuya debilidad se va acentuando conforme se acerca el fin de su periodo sexenal y el país se ve sumido en un enfrentamiento entre los poderes federales y en una lucha partidista por la sucesión presidencial En ese contexto, poco margen de maniobra puede tener el gobierno de Fox para enfrentar las presiones del poderoso vecino del norte En los hechos, poco puede hacer ante el llamado de alerta del Departamento de Estado y las advertencias del embajador Garza, a no ser las declaraciones nacionalistas para consumo interno

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