Gays y lesbianas: Matrimonio o la Santa Inquisición

lunes, 3 de enero de 2005 · 01:00
Madrid, 03 de enero (apro-cimac) - Como regalo de Navidad, la Iglesia católica inició una campaña en contra del matrimonio de homosexuales propuesto por el gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en una clara interferencia en las decisiones del Estado y de un gobierno elegido democráticamente por los ciudadanos Dice la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la vida que “ante el reconocimiento legal de las uniones homosexuales, o la equiparación legal de éstas al matrimonio con acceso a los derechos propios del mismo, es necesario oponerse de forma clara e incisiva” “Hombre y mujer los creó” es el documento que ataca sin ambages las relaciones entre personas del mismo sexo, así se empeñe en llamar a la “comprensión” para “las personas con inclinación homosexual”, a lo que los obispos que firman el documento, consideran “inclinación objetivamente desordenada”, “aunque no sea en sí misma pecaminosa” Pero pareciendo muy rosa la calificación “desordenada”, subraya que es una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsicamente malo desde el punto de vista moral “Es el comportamiento homosexual el que es siempre de por sí éticamente reprobable, aunque habrá que juzgar con prudencia su culpabilidad” Parece que hablásemos de un nuevo modelo del Tribunal de la Santa Inquisición, porque lo que salta a la vista es que la Iglesia ha debido cambiar sus formas de acuerdo con los tiempos, aunque su esencia siga intacta ¿Acaso no juzgó en nombre de Dios los “pecados nefandos”? Sí, esos delitos abominables e inconfesables en los que se incluían las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo ¿No fue la tortura, el miedo, la muerte, a lo que se recurrió para mantener el poder o la fe? Por fortuna hace unos años el Papa pidió perdón porque la Iglesia también se equivoca ¡Y vaya equivocaciones! Un documento del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal de junio de 2004 dice que “Las personas homosexuales, como todos, están dotadas de la dignidad inalienable que corresponde a cada ser humano No es en modo alguno aceptable que se las menosprecie, maltrate o discrimine Es evidente que, en cuanto personas, tienen en la sociedad los mismos derechos que cualquier ciudadano…” ¿No es discriminación este nuevo señalamiento a los homosexuales? O ¿es un cambio de discurso? La Iglesia se lanzó con artillería pesada en contra del matrimonio entre gays o entre lesbianas en lo que incluye su oposición a la adopción de niños y niñas: “Dos personas del mismo sexo, que pretenden suplantar a un matrimonio, no constituyen un referente adecuado para la adopción La figura del padre y de la madre es fundamental para la neta identificación sexual de la persona Ningún estudio ha puesto fehacientemente en cuestión estas evidencias” No obstante “según los estudios científicos existentes en la actualidad no puede afirmarse que los niños educados por familias homoparentales sufran perjuicios en su desarrollo psicológico”, en opinión del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, publicado por el diario El País El amor y la actitud ante la vida no tienen sexo y para que la sociedad occidental alcanzara la elaboración de derechos que hoy se recitan y se batalla para que se apliquen han pasado cientos de años La iglesia en su papel y el Estado en el suyo

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