Herrera de la Fuente: Memorias musicales

lunes, 3 de enero de 2005
México, D F, 03 de enero (apro)- Mi cordial relación con el pianista y conductor musical Luis Herrera de la Fuente data desde comienzos de la década de los años 70, cuando con mi cuadernillo de reportero solía acercarme a su camerino luego de verlo dirigir alguno de sus conciertos Decano de los directores en nuestro país y compositor, Herrera de la Fuente me hablaba con entusiasmo y humor de sus experiencias al frente de tantas orquestas: la Sinfónica Nacional (1953 a 1973 y 1989-1990); la Filarmónica de las Américas (1976-1979); la Sinfónica de Xalapa (1975-1984); la de Minería (1985-1989) Así fue que hace un par de años, el maestro accedió concederme la que supuse sería una muy extensa entrevista, para incluirla en el libro que elaborábamos en la sección cultural del semanario Proceso, México: Su apuesta por la cultura El siglo XX Testimonios desde el presente (coordinador: Armando Ponce Proceso/UNAM, 2003) La charla tuvo lugar en el estudio de su casona, al sur de la capital una noche de otoño; acababa de ser nombrado director artístico de la Filarmónica de Jalisco y esperaba algo periodísticamente grandioso, pero Herrera de la Fuente fue parco Simplemente no ahondó demasiado en torno a sus pensamientos sobre lo más importante en música del México siglo XX Me fui de su estudio más bien decepcionado por las respuestas a medio contestar en un casete medio vacío, y con su reciente libro de aforismos bajo el brazo, Notas falsas (UAM Xochimilco, 2001) que me había dado como trofeo (“al amigo Ponce con mucho afecto”, escribió) y el cual citaba con demasiada insistencia en la entrevista, ya que, quizás, ése era “el texto”, “el verdadero motivo” para una nota periodística mía: lo que él prefería promocionar de su vida, en vez de aquellos recuerdos a toro pasado de una centuria que, después de todo, ya había muerto Hoy salvo aquí ciertos fragmentos de aquella conversación que decidí no incluir en México Su apuesta por la cultura, para mis lectores de “Canto Rodado” Un siglo que se fue Enorme es el estudio del director Luis Herrera de la Fuente Un retrato suyo destaca entre varios óleos, el que le hiciera Eduardo Castellanos y que ilustra Notas falsas (UAM Xochimilco, 2001) También hay, además de diplomas y reconocimientos mundiales, una caricatura de El chango Ernesto García Cabral Se le pregunta acerca de los acontecimientos trascendentes de la música en México durante el siglo XX: “Un acontecimiento principal que transformó a México fue la creación de la Orquesta Sinfónica de México que dirigía Carlos Chávez, pues, además de que hubo la intención, la necesidad y el propósito de buscar una calidad, abrió el repertorio completamente Se estrenaron obras de los modernistas que eran como el demonio en casa y motivó a que el público se saliera del concierto Toda esa sangre fresca entró a México gracias a Chávez, una obra que impactó y benefició a todos Fue poner al público de México al día” La Sinfónica Nacional fue “consecuencia natural” de la Sinfónica de México, añade, ya que el mismo Chávez tenía que emplear muchas energías y tiempo en sostener ésta, por ser una asociación civil que recibía subvención insuficiente del gobierno: “El presidente Miguel Alemán le encargó que estructurara un Instituto de Bellas Artes y Chávez lo estrenó como director, llevando a un grupo de músicos al gobierno, les dio nombramientos y se concretó en la Sinfónica; primero, se llamó Orquesta Sinfónica del Conservatorio y la dirigió Eduardo Hernández Moncada Un par de años después cambió el nombre a Sinfónica Nacional y la dirigió José Pablo Moncayo Las orquestas hoy siguen siendo del Estado mexicano, como la de la UNAM, porque el dinero viene del gobierno Sólo el gobierno las puede pagar” --Usted vivió el gran auge de las orquestas mexicanas --Estuve en dos lapsos, uno pequeño y otro grande, prácticamente 20 años con la Sinfónica Nacional Y con la Filarmónica de la Ciudad de México otros siete; dirigí diez años la de Minería, otros diez la de Xalapa y la Orquesta de Cámara que fundé Así es que siempre he andado en la lata, tocando en orquestas o inventándome alguna Tengo muchos años en este oficio y no he parado, de manera que sí tengo una experiencia indudablemente mayor que otros conductores “Según la estadística que me comenzó a hacer el maestro campechano Gerónimo Baqueiro Foster, quien murió en 1967 y la terminó su esposa Eloísa, nadie ha tocado en México tanta música mexicana ni nadie la ha estrenado como yo” Peso específico Herrera de la Fuente nació el 16 de abril de 1916 en Mesones número ocho, “a 50 metros de Las Vizcaínas”, Centro Histórico de la capital mexicana Mejor ironiza para no responder directamente cuando se le pide su opinión sobre otros directores mexicanos (“es un tema muy delicado; imagínese la paliza que me darían ellos a mí”) Para el otrora compositor resultan imprescindibles en la composición mexicana Manuel M Ponce, Carlos Chávez y Silvestre Revueltas, “nombres de peso específico en la composición musical” Y no sólo de la centuria que pasó, “sino de siempre” --¿Es cierto que Chávez no permitía que Revueltas diera a conocer su obra? --En la raza humana hay lo que llaman celos y circunstancia Pero la música de Revueltas comenzó a ser oída en la Sinfónica de México fundamentalmente por Chávez y de inmediato empezó a tener su lugar Y es que la música no recibe lugares por alguien, sean del gobierno o de la universidad Los lugares de la música los da el tiempo y contra él nadie puede discutir --¿Algo de Revueltas que le emocione dirigir? --Emoción no expresa lo que quisiera, diría que estar convencido Los temas de la música tienen peso específico y si están bien trabajados, con arquitectura, son buena música Hay dos obras de Revueltas que tienen lo que busco: Sensemayá y Planos No así La noche de los mayas No creo que uno pueda escoger obras muy representativas de un México tan variado; pero pienso que la Sinfonía India, de Chávez es una obra importante --¿Con quién tuvo mejor relación? --A Revueltas lo conocí de rozarme con él en la presentación musical, pero me daba miedo; era un hombre imponente Con Chávez tuve alguna relación y su persona tenía de todo, como en botica, era un hombre con todas las consecuencias del término “Y conocí a Ponce, asistí al curso que dio sobre Introducción de la Música Contemporánea cuando regresó de su última larga estancia en Europa Yo pensé que todos los estudiantes se inscribirían en su curso; pero sólo nos inscribimos cuatro, entre ellos Raúl Lavista y yo A Ponce lo disfrutaba mucho, porque tocaba las armonías que Debussy aportó rompiendo con la influencia aplastante de los excesos de la música romántica por Wagner Ahí empezó para el hombre una nueva forma de expresión, un poco más limpia de pasiones” --¿Qué directores considera marcaron la batuta? --Desde luego, el primer director que para nosotros jóvenes era leyenda fue Carlos Julio Meneses, por cierto, el primero que tocó a Debussy en México No lo conocí; y después, naturalmente, todos nos conocemos En la ópera hubo un maestro Acuña, no recuerdo su nombre, que dirigió la Sinfónica Nacional Antes, con el maestro Del Castillo se mantenía la ópera sin subvención “Cuando las cosas eran más verdad (ríe), con el señor José Eduardo Pierson quien se convirtió en empresario y pagaba orquesta, coros y cantantes, había ópera todos los días, yo iba con mis padres cuatro veces a la semana de chiquillo En música sinfónica, recuerdo a Julián Carrillo El mismo Revueltas era muy buen director también, y Moncayo Ya después Eduardo Mata, Enrique Bátiz todos los que siguieron” “Cuando comenzó, la Sinfónica de la UNAM daba sus conciertos en el Anfiteatro Bolívar Entre otras cosas, uno escuchaba un concierto y admiraba el mural de Diego Rivera al fondo de la sala, o los frescos de Fernando Leal que están en el vestíbulo, toda la belleza del edificio de la UNAM con la gran calidad arquitectónica de la Colonia” Ese México “acabó” cuando se construyó la Ciudad Universitaria en 1955, “otro de los grandes momentos culturales del siglo XX” Herrera de la Fuente fue fundador de la Orquesta de Cámara de Bellas Artes y en 1995 recibió el premio “Eduardo Mata” en la dirección orquestal Para él, desde que comenzó a dirigir en 1945 hasta la fecha, el público mexicano ha sido invariablemente “cálido” --¿Cuál es el estado de salud de la música mexicana ante el nuevo siglo? --Digamos salud y brindemos por ella Hay de todo, un grupo de personas que persisten en la idea nacionalista; otros que han estado en diversos tipos de corrientes y vienen de todas partes Así se hace la rueda la fortuna, unos se suben a unos carritos, otros a otros Y a ver qué pasa --¿Por qué no hablar de los otros directores, sus colegas? Entre sus aforismos en Notas falsas usted escribió uno muy ocurrente: no debe importarte que se hable mal de ti a tus espaldas, tu trasero no tiene órgano auditivo Herrera de la Fuente suelta la carcajada y se despide --Sí, pero hay otros, hay otros que puse y van mejor con la ocasión Como aquel que dice: Cuando hagas crítica demoledora no olvides decir que hay excepciones Cada uno y todos, somos una

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