"Noel": No vale la pena

lunes, 3 de enero de 2005
México, D F, 03 de enero (apro)- Fuera de las películas infantiles las opciones dentro de la cartelera comercial son casi nulas, y la cinta “Noel”, dirigida por Chazz Palminteri, no es la excepción Ubicada en la ciudad de Nueva York, “Noel” cuenta 3 historias paralelas cuyo punto de contacto radica en la soledad a la que sus protagonistas se encuentran confinados: Susan Sarandon interpreta a una ejecutiva de edad madura que ha pasado los últimos años de su vida cuidando de todo el mundo menos de ella misma; está soltera y no sale con nadie, y sus actividades extralaborales se limitan a sus visitas diarias al hospital donde se encuentra su madre Por otro lado tenemos a una pareja a punto de casarse, interpretada por Penélope Cruz y Paul Walker, cuya estabilidad se ve amenazada por los constantes ataques de celos por parte del novio La tercera y última cuenta la historia de un adulto contemporáneo (rol que interpreta Marcus Thomas), cuyo único deseo es revivir la navidad más feliz de su vida, la cual tuvo lugar cuando él tenía 14 años en la sala de un hospital El destino de estos personajes se ve oscuro, salvo por un pequeño detalle: ¡Es Navidad! Y como en toda película navideña, los milagros ocurren casi siempre que un alma desesperada los necesita Hasta aquí todo parece muy convencional y las probabilidades de que la cinta sea entretenida son altas, pero desgraciadamente las historias no terminan de cuajar del todo Las situaciones ocurren lento, a veces se vuelven tediosas, y para colmo la forma en que la problemática se resuelve parece como “sacada de la manga” “Noel” utiliza, de pronto, recursos como de realismo mágico que rompe con el tono dramático que la obra llevaba Sin mencionar que este subterfugio sólo es utilizado por dos historias, mientras que el desenlace de la otra poco tiene que ver con las demás El resultado es una situación poco creíble que no conmueve Las actuaciones son buenas, sobre todo las de las mujeres, o sea Sarandon y Penélope, pero no es suficiente como para que “Noel” nos robe el corazón

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