El vaso

lunes, 31 de enero de 2005
México, D F, 31 de enero (apro)- Divertidísimos, por contradictorios, humanos: espero que comprendan y no se enojen porque un vaso mediado de agua tenga la osadía de informarles cómo los percibe a ustedes, partiendo, claro, de cómo ustedes, a su vez, me perciben a mí, con lo cual hago el rizo o nudo, como se dice en aeronáutica, con la visión berkeleyana del mundo Por principio de cuentas, mi felicitación sincera para todos los de su especie, pues con ese mirarme a mí me perciban, unos como medio lleno y otros como medio vacío, muy aparte de que con ello pongan en evidencia o bien su optimismo o bien su pesimismo congénito, todos en conjunto están mostrando y demostrando su idealismo, esto es, que niegan filosóficamente la realidad de la materia, o sea, que la palabra materia es una palabra vacía de significado, que nada hay detrás de ella, que no tiene sentido alguno fuera de su muy personal percepción de la misma ¡Bien por ustedes! Pienso que están muy orgullosos de haber llegado a tal conclusión, pues de otra manera no podría explicarme, en esa su globalidad que viven, el “boom”, ¡qué digo!, el éxito permanente y la fama de que gozan los anuncios, lemas y de toda esa industria editorial dedicados a proclamar, exaltar, fomentar y sistematizar la puesta en práctica del voluntarismo individual, “el ayúdate”, es decir, el imperio y poder de su espíritu o conciencia sobre sus propias personas y sus circunstancias, como decía uno de sus pensadores ¡Qué auto-homenaje al poder de su propia especie! Seguro que George Berkeley y otro filósofo de su línea están que no caben de gozo en sus tumbas al ver cómo esa su teoría, de que las cualidades de la materia son producidas por la conciencia del que las percibe, es al fin toda una filosofía de vida práctica en esa globalidad en que viven En verdad, digo, me admira ese su prodigioso esfuerzo publicitario en pro del voluntarismo populista en todo lo habido y por haber, pero al mismo tiempo me regocija pues, a mi modo de ver, lo percibo como un machacar retórico y sofisticado sobre una realidad que la sabiduría de su especie, hombres, ya había resumido con unas pocas palabras en los dichos: “Cada cual cuenta de la feria según le va” y “todo es según el color del cristal con que se mira” y otros parecidos Lo siento, pero así lo percibo, mas esa sería otra historia, sigamos con el tema Repito, o sea, el que lleva el idealismo filosófico a la gente del común, es más, entiendo su éxito; debe ser embriagador en verdad para los más desfavorecido de ustedes, en todos los aspectos, el que les canten al oído: “¡Todo está en tu mente!”, “¡tú puedes, tú puedes!”, aunque en realidad su circunstancia sea como una camisa de fuerza para su persona Eso por una parte, por otra, en ese mundo de competencia forzada, el de la globalidad que viven, donde la competencia es un juego en el que siempre hay quien gana y quien pierde, debe ser un alivio, mismo para quien gane que para quien pierda, el poder tranquilizar conciencias culpables, fomentar sentimientos de culpa, eludir responsabilidades, zafarse de asumir obligaciones, excusar miedos, disimular sumisiones, enmascarar complicidades, disculpar ineptitudes o hasta justificar malas intenciones por el simple y sencillo uso del idealismo filosófico, el que afirma que los hechos en sí están vacíos de significado, que nada hay detrás de ellos, que no tienen sentido fuera de la muy personal percepción de los mismos ¡Qué recurso! Hay que admitirlo, pues el mismo, con la relatividad de todo, muy bien se presta para dar la razón a cada uno de ustedes, hombres Lo malo del mismo, según lo percibo, es que ese recurso, en la globalidad de forzosa competencia que viven, también se presta para que un grupo de los más competitivos y competentes impongan su muy particular visión del mundo, de las cosas, de los hechos a todos los demás, ¿y eso garantiza el triunfo de la verdad, la justicia, la equidad, de la decencia? Ustedes, hombres, que viven esa globalidad forzosamente competitiva, tienen la respuesta Por mi parte, les digo: veo o percibo el triunfo del o de grupos de los más competitivos en esa su globalidad, debido más que a otra cosa, admítanlo, a que son más poderosos política, económica y hasta militarmente, como una realidad de falsos supuestos, que incluso violentan a la misma, por lo que únicamente permite a los más la posibilidad de vivir en el error más adecuado ¡Qué cosa! ¿O no? Lo siento, pero así veo su globalidad Con el respeto que les debe EL VASO MEDIADO DE AGUA

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