Inusual altar rememora la tragedia en una disco argentina

lunes, 31 de enero de 2005
* Reclamo de justicia frente al antro en que perdieron la vida 191 jóvenes Buenos Aires, 31 de enero (apro) - Ositos de peluche, flores, cigarrillos, botellas de cerveza convertidas en candelabros, y zapatos de tacón perdidos por algunas de las 191 personas que murieron a causa de un incendio en una discoteca porteña, se amontonan en un improvisado altar levantado por familiares y amigos de las víctimas, en reclamo de justicia Las ofrendas se depositan en la calle o se cuelgan de la cerca policial que impide el acceso a “República Cromañón” (sic), el antro distante 50 metros de allí en el populoso barrio de Once, donde el 30 de diciembre anterior se desencadenó una de las peores tragedias no naturales en Argentina El sitio está cubierto con fotos de los muertos, en su inmensa mayoría jóvenes fanáticos del grupo de rock “Callejeros”, que tocaba la noche de la tragedia cuando una bengala disparada, según algunos testimonios por un niño subido a hombros de un adulto, encendió la tela plástica que cubría la parte interior del techo Cerca de 30 personas murieron asfixiadas o aplastadas en el lugar en medio de una estampida humana Las demás murieron en las calles aledañas o tras haber sido hospitalizadas, la mayoría debido a la inhalación de los gases de la combustión Las puertas de emergencia, capaces de dejar pasar un camión, estaban cerradas para impedir que los asistentes al concierto se colaran sin pagar los 10 pesos (algo más de tres dólares) que costaba la entrada Según las investigaciones, había más de 3 mil personas cuando el local sólo tenía capacidad para mil cien Era la tercera ocasión que la discoteca se incendiaba durante 2004 En los dos primeros incidentes no hubo víctimas La tragedia, una de las mayores en discos en el mundo, ensombreció los festejos de fin de año en Argentina La discoteca está frente a los enormes muros del ferrocarril que lleva a los suburbios proletarios del oeste de la capital Sobre ellos, demandando justicia ante la tragedia, estudiantes de arte han pintado un mural al estilo mexicano, cuyos colores destacan sobre la sucia superficie de las paredes y sus ventanas rotas, testigos de un pasado de esplendor que acabó por ser sepultado durante la profunda crisis económica de 1997-2002 “Esta bandera está sin color porque nuestra situación económica no nos permite pintarla La misma situación que nos salvó la vida al no poder concurrir,” dice uno de los lábaros coloreados a mano Junto a las fotos de las víctimas hay imágenes de Jesús y la Virgen, que testimonian la profunda convicción religiosa de este pueblo Hay también camisetas con el nombre del grupo “Callejeros”, y banderas de Argentina y de naciones vecinas, como Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay No hay distintivos políticos, salvo alguna ocasional estampa del Che Guevara Los familiares y amigos de las víctimas, y algunos de los más de 700 heridos en la tragedia, montan guardia permanente, turnándose y acampando al aire libre sobre banquetas llenas de mugre; algunos echados en colchones en algún rincón de los portones del ferrocarril; otros, en tiendas de campaña A pocos metros de distancia hay una veintena de baños móviles “Es lo único que aportó el gobierno de la ciudad”, dice a Apro uno de los ‘acampantes’ Los familiares y amigos de las víctimas han concentrado su ira sobre el empresario Omar Chabán, quien regenteaba la disco y ha sido arrestado bajo cargos de homicidio, y el intendente de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, por la falta de controles de seguridad Una jueza ha dispuesto una restricción sobre los bienes de Ibarra para asegurar un eventual pago de resarcimientos Pero Chabán es hasta el momento el único arrestado en el caso Ibarra, un fiscal de centroizquierda y estrecho aliado del presidente peronista Néstor Kirchner, atribuyó la catástrofe a la falta de controles por parte de los bomberos de la policía federal, que dependen del gobierno central La administración de Kirchner rechaza los cargos A pesar que los reclamos de cárcel y renuncia se han concentrado en Ibarra, Kirchner no se ha visto libre de críticas, tanto en Argentina como en el extranjero Horas después de la tragedia, el presidente ordenó un duelo nacional de tres días, pero sólo cuatro días después interrumpió su descanso en su paradisiaca provincia patagónica de Santa Cruz, a donde había viajado horas antes de la tragedia Kirchner buscó justificar su prolongado silencio al pretextar que buscaba evitar un “exhibicionismo” político, y culpó a la “prensa amarilla” de las críticas en su contra “Políticos de mierda, no lucren con nuestro dolor,” dice una pinta sobre la calle Bartolomé Mitre, a una cuadra de la discoteca El abogado José Iglesias, padre de uno de los jóvenes que murieron en el incendio, señaló a los medios locales que él y otros familiares de las víctimas han recibido llamadas del gobierno federal, “sugiriéndoles” no hablar tanto con los medios, a fin de no entorpecer las investigaciones Iglesias está coordinando esfuerzos con otros familiares de las víctimas en busca de justicia

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