Rituales de la muerte y el poder

lunes, 31 de enero de 2005
México, D F, 31 de enero (apro)- A diferencia del concepto más conocido de máscara (aquello que esconde la faz), las máscaras mayas fueron creadas en buena parte para representar fielmente los rostros de gobernantes, es decir son un retrato captado “seguramente en el momento más alto de su esplendor vital” Con esta explicación, el etnólogo Sergio Raúl Arroyo, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), introduce la dieciseisava edición especial de la revista Arqueología Mexicana dedicada completamente a la exposición temporal Rostros mayas Linaje y poder, que luego de haberse presentado en Puebla, Chiapas, Campeche y Yucatán, culmina también su periodo de exhibición en el Museo Nacional de Antropología Quedará, sin embargo, para la memoria y la consulta este número especial que, a diferencia de los catálogos, no tiene un precio tan elevado (cuesta 60 pesos) y permite varias aproximaciones al contenido temático de la exposición, e incluso a conocer cómo se hizo ésta Así aunque ya no se pueda visitar la muestra se tiene información sobre un escasa pero valiosa parte del patrimonio cultural Pues, según informes del INAH sólo existen veinte máscaras funerarias de jade en colecciones mexicanas, diez de las cuales pudieron verse en esta ocasión Entre ellas las del gobernante Pakal y la de la llamada Reina Roja El investigador Arnoldo González Cruz explica en su ensayo “Las máscaras de la reina roja de Palenque, Chiapas Símbolos de poder” que gracias a las investigaciones del doctor Alberto Ruz Lhuillier --quien analizó en los años 50 del siglo pasado 79 tumbas de la antigua ciudad de Palenque-- se conocen las costumbres funerarias de los mayas prehispánicos Describe que la gente común era enterrada en el piso de sus casas o cerca de ellas con ofrendas pobres como piezas de cerámica Los nobles de rango menor se enterraban generalmente en el piso de los templos o en tumbas con ofrendas de cerámica, concha, huesos, obsidiana y jadeíta; pero los gobernantes tenían los ajuares funerarios más ricos Se enterraban en amplias tumbas abovedadas, con piezas de jade, concha, obsidiana y cerámica Podían ser acompañados de los cuerpos de algunos sacrificados y además se les colocaban objetos correspondientes a su rango, como tocados, máscaras, cinturones y cetros, que simbolizaban su poder El especialista describe entonces el atuendo de la Reina Roja, hallada en un sarcófago de piedra liso, en el Templo XIII de Palenque, llamado también Templo de la Reina Roja: alrededor de mil 140 piezas de jadeíta, malaquita, concha, hueso y perlas con las cuales le confeccionaron ajorcas, pulseras y orejeras; había también piezas rectangulares de color verde rodeándole parte el cráneo y del pecho, y a manera de mosaico un número de placas que permitieron a los investigadores determinar que se trataba de dos máscaras mortuorias Lo más sorprendente es que tras la limpieza, análisis de laboratorio y con el apoyo de las fotografías tomadas al momento de la excavación se reconstruyeron las obras La primera máscara con 129 fragmentos de malaquita, así como dos placas de obsidiana redondas que se utilizaron como pupilas, cuatro de jadeíta simulaban el iris y cuatro cuentas, dos tubulares y dos circulares, formaron las orejeras La segunda pieza, más pequeña se encontraba a la altura de la mano izquierda y estaba formada por 106 placas de jadeíta, dos de obsidiana también para las pupilas y cuatro de concha para el iris, según González Cruz formó parte del cinturón ceremonial de la reina Por su parte, el arqueólogo Enrique Nalda consigna en su artículo “Las máscaras de jade de Dzibanché, Quintana Roo”, que no todas estas piezas están relacionadas con los entierros Le tocó encontrar en sus trabajos de exploración cuatro con esa función, pero una más en una ofrenda aislada; él la considera asociada al ritual de renovación “que significaba la construcción de un nuevo templo y la destrucción parcial o total del que quedaba oculto” Seguramente, entre los investigadores hay muchos enigmas aún, pero mediante esta edición comparten con los lectores parte del avance de sus estudios Se pueden leer también los ensayos La exposición Rostros mayas Linaje y poder, de José Enrique Ortiz Lanz, coordinador nacional de Museos y Exposiciones del INAH; “La restauración de las máscaras funerarias de jade”, de las restauradoras Sofía Martínez del Campo y Laura Filloy Nadal; y “Arquitectura y ritos funerarios mayas”, de Ramón Carrasco Vargas, entre otros Ver en la segunda parte del número especial fotografías en color de las máscaras y las piezas de cerámica y otros materiales que conformaron la exposición

Comentarios