Justicia bajo sospecha

lunes, 10 de octubre de 2005
San Francisco, Cal , 10 de octubre (apro)- El presidente George Bush colocó a la justicia de Estados Unidos en entredicho, al nombrar a su abogada personal Harriet Miers, actual consejera legal en la Casa Blanca, para cubrir una vacante en el Tribunal Supremo Miers, quien en mayo pasado recibió el premio "Sandra Day O?Connor", se dispone ahora a ocupar la vacante del renombrado magistrado en el Tribunal Supremo Es un salto cualitativo que no tiene nada que ver con sus "cualidades profesionales", sino con su lealtad indiscutible hacia el inquilino de la Casa Blanca Lamentablemente, el nombramiento de Miers confirma la tendencia en ascenso hacia la falta de independencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos Una justicia politizada nunca ofrecerá la imparcialidad necesaria en un tribunal El problema es que a Bush no le interesa la imparcialidad, lo que prefiere es la lealtad Por eso nombró al nuevo presidente del Tribunal Supremo, John Robertes, y ahora a su fiel abogada de cabecera durante los últimos 20 años: "Elegí a la mejor persona que pude encontrar", dijo el presidente Es evidente, que Bush no buscó más allá de su visión parcial y "amiguista" El estilo poco profesional del presidente ha quedado de manifiesto nuevamente Miers debe ser ratificada por el Senado previo riguroso examen en las próximas semanas A través de ese interrogatorio, la opinión pública sabrá realmente si ésta mujer es "moderada y pragmática", como la anuncian los empleados de la administración Bush Conocer ahora el perfil de Miers es un verdadero problema, principalmente porque ésta mujer --soltera y sin compromisos, a sus 60 años de edad--, nunca ha sido juez, así que no pueden analizarse su ideología, ni obsesiones a través de sus sentencias Curiosamente Miers, como asesora de la Casa Blanca, fue la que encargada de asesorar a Bush sobre los candidatos al Tribunal Supremo Al final, se autoeligió y se autopropuso, lo que fue conveniente para el presidente, que sufre las horas más aciagas de su mandato, después de la devastación política del huracán Katrina Por tanto, es difícil saber si Miers tendrá la calidad ética y moral para sostener una actitud moderada y, a la vez, conservadora o liberal de O?Connor, la primera mujer en acceder al máximo tribunal, nombrada por Ronald Regan O?Connor dejó un gran hueco, ya que fue una mujer que, con frecuencia, actuó como fiel equilibrio en la balanza de la justicia intentando desbloquear los casos atorados entre los cuatro jueces más liberales y los tres más conservadores Sobre todo, O?Connor se destacó en temas tan espinosos como el aborto Sus últimas sentencias respecto a ese asunto estuvieron marcadas por mantener ese derecho a las mujeres estadunidenses Un derecho judicial consagrado en la sentencia Roe vs Wade que, en 1973, legalizó la interrupción del embarazo, que ahora peligra con Roberts y Miers La nueva candidata intentó, en 1992, que la Asociación Americana de Abogados no se definiera a favor del derecho al aborto y se declaró contraria a la financiación del aborto con fondos públicos Conviene, entonces, repasar la historia personal de Miers Nacida en Dallas, Texas, realizó su carrera en ese estado, donde fue la primera mujer que presidió la Asociación de Abogados de Texas Además de trabajar para importantes firmas de bufetes de abogados, la nueva candidata al Tribunal Supremo estableció una estrecha amistad con Bush, a quien le ayudó a revisar su historial judicial, incluida la famosa detención por conducir en estado de ebriedad cuando el presidente era un joven Bush se batía en designar candidato entre Alberto Gonzales y ésta señora El nombramiento del hispano hubiera sido un escándalo, ya que es el hombre que ha defendido la tortura como medida sistemática de interrogatorio y la prisión de Guantánamo Algunos grupos hispanos manifestaron su decepción por la elección de Bush, pero la verdad, entre Miers y Gonzalez, quien se declara más americano que el Tío Sam, no hay diferencia de raza La amiga de Bush, sin embargo, representa una candidata con un historial desconocido y temido por su lealtad presidencial La señora Miers es adicta al trabajo, tanto que ha sacrificado su vida personal para dedicarse de lleno a su "misión" en la vida, algo que se centra en defender los intereses de su mejor cliente: George Bush En 1994 participó activamente en la elección del presidente como gobernador de Texas; luego, en 1996, se convirtió en la primera mujer en dirigir el prestigioso bufete de Locke Purnell, Rain & Harrel en Dallas Posteriormente, defendió a su cliente en un pleito relacionado con una piscifactoría y él le correspondió nombrándola presidenta de la Comisión de Lotería y Juego de Texas Allí hizo y deshizo Primero, despidió a dos directores ejecutivos y, luego, casi se lleva las ventas de la lotería: "Aunque es una mujer pequeña, todos creemos que pasó por la Marina y que, quizá, comió clavos en el desayuno, porque es una persona durísima", dijo Horace Taylor, un exempleado de la lotería que trabajó para Miers Su dureza, es del dominio público Bush ha dicho de ella que es "un Pitbull con una talla seis de zapato" La preocupación es grande, sobre todo porque no hay garantía de independencia: "Sabemos de Harriet Miers incluso menos de lo que sabíamos de John Roberts Debido a que se trata de un puesto decisivo en el Tribunal, los estadunidenses necesitan saber mucho más sobre la filosofía judicial de Miers y su trayectoria legal antes de cualquier voto de confirmación", adelantó el senador demócrata Charles Schumer, de Nueva York El Comité Nacional Demócrata fue más allá: "Hay muchas preocupaciones obvias: su falta de experiencia, amiguismo y, por supuesto, su posición respecto a las libertades básicas" Los ultras republicanos, incluso, no ven con buenos ojos a ésta mujer "Si no hubiera sido su amiga y mujer, Bush nunca la hubiera considerado para la vacante del Tribunal Supremo", acusó el comentarista ultraconservador aliado de Bush, Pat Buchanan quien, en su estilo fanático y fundamentalista, quería un candidato ultra conservador como los jueces del Tribunal Supremo, Antonin Scalia o Clarence Thomas Paul Weyrich, presidente del "Free Congreso Foundation", fue tajante: "Las bases no están contentas con Miers" Esta es la típica alharaca de los republicanos para exigir mano dura de la candidata a la hora de sentarse y golpear el martillo Sirve para justificar las decisiones polémicas que se avecinan con la amiga del presidente La decisión ha incrementado la politización del máximo tribunal El efectivo funcionamiento del estado de derecho define a las republicas bananeras de las auténticas democracias

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