Beethoven en su propia tinta

lunes, 24 de octubre de 2005
México, D F, 24 de octubre (apro)- Un importante descubrimiento musical fue dado a conocer el pasado 13 de octubre por el diario The New York Times: en una biblioteca de Filadelfia, Estados Unidos, fue encontrada la partitura original de la Gran Fuga para piano a cuatro manos, escrita por Ludwig van Beethoven durante los meses finales de su vida, en 1827 Las 80 páginas estaban en la parte baja del archivero de un seminario evangelista que limpiaba como de costumbre Heather Carbo, quien indicó al reportero Daniel J Wakin: "Simple y sencillamente reposaban ahí, en este librero Me puse en estado de shock" Y no era para menos Lewis C Lockwood, profesor en musicología de la Universidad de Harvard y autor de Beethoven, su música y su vida, saltó de gusto al enterarse: "¡Es algo grandioso, esto es algo mucho muy grandioso!", comentó eufórico El compositor de Bonn redactó esta Gran Fuga integrada a un cuarteto de cuerdas; pero como la música desagradó al público de su época, Beethoven decidió eternizarla al piano para que sus seguidores tocaran la nueva versión a cuatro manos en los pianos de sus hogares Al respecto, el periodista expresó: "Cualquier manuscrito que provenga de puño y letra de un compositor ofrece una luz inmensa de sus métodos para trabajar y estamos ante un ejemplo particularmente valioso En el caso de Beethoven, las opciones y remedos son significativos porque él nunca estaba satisfecho, al grado que pulía sus ideas de manera tosca y febril, a diferencia, por ejemplo de un Mozart, quien podía largar toda una partitura de un jalón, en una sentada" Richard Kramer, de la Universidad de Nueva York, señaló: "El documento brinda un esclarecimiento singular en torno al proceso de cómo el compositor tomaba decisiones para convertir los movimientos de un cuarteto de cuerdas en una obra para piano a cuatro manos" La última ocasión que dichos folios fueron consignados fue en 1890, en Berlín, Alemania, sin darse a conocer quién los adquirió Ahora se piensa que pudo tratarse del comprador William Howard Doanne, industrial de Cincinatti cuya afición era componer himnos sagrados La Gran Fuga estará en exhibición del 16 al 19 de noviembre en la galería neoyorquina Sothebys y el precio en subasta el primer día de diciembre en Londres, Inglaterra, podría alcanzar los 3 millones de dólares, una cifra que Maynard Salomón considera "sobrevaluada" (en 1997 escribió la biografía del artista Inmortal Beloved), en el pensamiento de que es "una trascripción al piano y, por lo tanto, una obra secundaria" (si bien la Gran Fuga "nos otorga una de las historias más importantes en cuanto a las composiciones de Beethoven") Sobre los trazos que analizó por las copias de Sothebys, Wakin apuntó: "Nos muestran al compositor laborando con abandono e inmerso en el afán de que su resultado quede muy bien Hay notas agrupadas que suprimió con tachones vigorosos Existen borrones indicando correcciones que Beethoven realizaba cuando la tinta estaba fresca todavía y hubo partes donde puso la palabra ?fuera?, en alemán (aus)" La Gran Fuga se halla en el mero corazón de una controversia permanente de Beethoven La compuso como final del Cuarteto de cuerdas Opus 130, cual miembro integral de una serie de cuartetos colosales casi al concluir su vida Sin embargo, su ejecución era harto difícil y tras presentarse al público el 21 de marzo de 1826, un crítico la describió secamente: "Música incomprensible, como si fuera China" Incluso, atribuía el motivo de esto "a la sordera de Beethoven" El compositor escribió otro final, más ligero y pastoril, accediendo a que la Gran Fuga se editara separadamente Wakin abunda: "El debate acerca de cuál debe ser el final acertado para esta Opus 130 ha crecido, ya que por un lado hay quien clama que si fue una libre decisión de Beethoven, entonces la parte substitutiva debiera ir en la conclusión; pero por otro, se asegura que si los cambios derivaron de diversas presiones ejercidas por sus amigos y su editor, la Gran Fuga merece permanecer tal cual "Su editor comisionó a otro compositor una versión a cuatro manos, empero el trabajo fue hecho con tanta deficiencia que Beethoven insistió en su propia interpretación al piano y la entregó en agosto de 1826 Le quedaban nueve meses de vida" En referencia a aquellos días vieneses, el musicólogo Lockwood describe: "Beethoven ya está enfermo Siente que ha envejecido Se encuentra verdaderamente en el umbral del ocaso en su carrera No obstante, determina como un esfuerzo válido sacar a cuatro manos su propia versión para piano Es una tarea de amor inmenso al concluir su existencia" Beethoven nunca entendió los motivos de por qué su obra no fue mejor recibida Al enterarse de que el público en la première pidió se repitieran los movimientos intermedios, el músico estalló en ira: ¿Y no pidieron encore para la Fuga? ¡Es lo único que debió haberse repetido! ¡Manada de tontos! Desde 1997 no sucedía otro descubrimiento similar en el mundo de Beethoven Fue en aquel año cuando se halló un folio de un movimiento desconocido para uno de sus cuartetos en Cornwall, Inglaterra Para Stephen Roe, jefe de manuscritos de Sothebys, su valía histórica está fuera de cualquier duda: "Es un hallazgo impresionante, el manuscrito más grande e importante de Beethoven que haya aparecido en el mercado y que sólo se conocía por una breve descripción de catálogo en 1890 Jamás había sido visto por los estudiosos de Beethoven" El precio más alto pagado por un legajo musical corresponde a las 508 páginas de las nueve sinfonías escritas por la tinta de Mozart, que Sothebys vendiera por 41 millones de dólares a James Kirkman en Londres, el 22 de mayo de 1987