Pensar la pornogafía, de Ruwen Ogien

lunes, 24 de octubre de 2005
México, D F, 24 de octubre (apro)- Más preguntas que respuestas, más cuestionamientos que resultados, más dudas que certezas son las que plantea el investigador francés Ruwen Ogien en Pensar la pornogafía, que edita la editorial especializada en textos pedagógicos y educativos, Paidós (Barcelona, Buenos Aires, México, 2005), lo cual no quiere decir que su ensayo sea una condena o una defensa de la pornografía, sino --como explican los editores-- la propuesta de "una crítica sistemática de los argumentos contra la pornografía que se utilizan con mayor frecuencia en el debate público y una crítica del ?moralismo? en general, en nombre de una ?ética mínima?" Ogien se cuestionó lo siguiente: --¿Por qué resulta tan difícil definir la pornografía? --¿Se trata de una invención moderna? --¿Es una forma insidiosa de discriminación sexual? --¿Atenta contra la "dignidad humana"? --¿Perjudica gravemente a la juventud? --¿Qué molesta, en definitiva, de la pornografía? Dedicado fundamentalmente a la filosofía analítica en los ámbitos de la moral, de la acción y de las ciencias sociales, Ruwen Ogien escribe en su prefacio titulado "Filósofos y pornógrafos": La pornografía plantea toda suerte de problemas económicos, sociológicos, psicológicos o jurídicos que escapan, en principio, a la competencia de los filósofos, pero también algunos problemas conceptuales, epistemológicos o morales que aquéllos podrían contribuir a clarificar Con todo, es necesario reconocer que nunca han hecho gala de un gran entusiasmo por abordarlos públicamente Dado el oprobio que, siempre y casi por doquier, mancilla a los pornógrafos, ciertamente es mejor no dejar que los demás crean que se forma parte de la corporación o, simplemente, que se siente interés por el tema De un país a otro existen, sin embargo, diferencias respecto al lugar que ocupa la pornografía como tema digno de atención filosófica En Estados Unidos, y de forma más general en los llamados países ?anglosajones?, discutir sobre la pornografía se ha convertido en una industria, y el tema se ha situado en el orden del día de toda reflexión acerca de la ?diferencia sexual? realizada por las más importantes intelectuales feministas Ha resultado fatal que los filósofos que al principio no estaban personalmente implicados en el debate también hayan acabado interesándose por el tema Además, el asunto ha beneficiado incluso a los filósofos que no están especializados en las disciplinas de la sexualidad, el feminismo o la pornografía, ya que personalidades tan unánimemente respetadas como Bernard Williams o Ronald Dworkin no han dudado a la hora de implicarse en la cuestión? (?) Analizar la pornografía no sólo significa evaluar las definiciones del término, es decir, tratar cuestiones puramente conceptuales También implica examinar las distintas tomas de posición políticas y morales en torno a este tema, esto es, tratar cuestiones normativas Examinar estas cuestiones normativas no significa, por supuesto, evitar discutirlas Y discutirlas no significa, evidentemente, permanecer neutral Continúan los editores: "Los argumentos sobre la ?degradación de la mujer?, la ?protección de la juventud? o la ?incitación a la violencia sexual? siempre son exhibidos por aquellos que quisieran justificar la prohibición de la pornografía escrita o visual, o bien imponer restricciones muy importantes a su difusión Pensar la pornografía aspira a demostrar que esos argumentos carecen de fundamento o que no pueden servir para justificar decisiones públicas en democracias laicas como las nuestras" Ogien ha publicado La faiblesse de la volonté (1993), Un portrait logique et moral de la haine (1993), Les causes et les raisons Philosophie analytique et sciences humaines (1999), La honte est-elle immorale? (2002) o Le Rasoir de Kant et autres essais de philosophie pratique (2003)