Nuevo equipo para el teatro Xola

lunes, 3 de octubre de 2005
México, D F, 3 de octubre (apro)- En las décadas recientes las artes escénicas, y de forma particular el teatro, han vivido un proceso contradictorio en el que, por una parte, la oferta se ha incrementado y, por otra, los públicos parecen alejarse cada vez más del mal llamado "teatro cultural" Por eso resulta particularmente interesante el arriesgado proyecto que un grupo de gente de teatro ha iniciado en el Teatro Julio Prieto (antes Xola), que en resumen busca producir de manera independiente cuatro obras al año, con la particularidad de que la mayor parte del financiamiento provendrá de la venta de abonos al público Incertidumbre es la primera palabra que se me ocurre ante tan osada pretensión, si consideramos que esta costumbre muy sajona de comprar abonos para temporadas teatrales, operísticas, de danza, etcétera, se aleja mucho de la realidad mexicana, sobre todo en una ciudad como el Distrito Federal, donde los teatros han perdido el perfil que alguna vez tuvieron, es decir, el espectador difícilmente sabe qué tipo de teatro puede encontrar en un escenario determinado, en este sentido entrar a una sala es siempre una aventura Este será el primer reto del grupo encabezado por Otto Minera, definir un perfil de lo que el público podrá ver en el Teatro Julio Prieto Al respecto la presencia de Minera ofrece una mínima garantía si consideramos su acertada gestión al frente del Centro Cultural Helénico y su participación en el grupo de teatristas mexicanos creado en 1999 que contó con la asesoría de Peter Zeisler y Lindy Zesch (exdirectores ejecutivo y asociado, respectivamente, de Theatre Comunication Group, la más importante agrupación de teatros independientes de Estados Unidos) La parte escénica de este proyecto arrancará con el reestreno de Lascurain o la brevedad del poder, obra de Flavio González Melo que se estrenó en el marco del pasado Festival de México en el Centro Histórico, que posteriormente realizó una exitosa temporada en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque y que en breve llegará a las cien representaciones La obra de González Melo (autor de 1822, el año en que fuimos imperio) está basada en el caso real de Pedro Lascurain, titular de la Cancillería mexicana, quien el 14 de febrero de 1913 ocupó el Poder Ejecutivo durante 45 minutos Los únicos actos de gobierno que el llamado "presidente relámpago" llevó a cabo en su fugaz interinato fueron nombrar a Victoriano Huerta como su único ministro y renunciar para que éste asumiera automática y legalmente el poder No se trata de la ilustración en escena de un acontecimiento histórico, sino de tomarlo como punto de partida para reflexionar sobre nuestro entorno contemporáneo, según explica el propio autor Para ello recurre al humor derivado de las propias situaciones históricas, que por momentos son trágicas y, al mismo tiempo, patéticas o agudamente ridículas De esta forma inicia un proyecto riesgoso en un país como México, en donde el teatro se mantiene vivo por la convicción, los principios, el trabajo y el amor de sus hacedores, cualidades presentes de sobra en los integrantes de Producciones entre Nosotros Por ello resulta loable que, en un momento en el que el arte escénico mexicano se mantiene en niveles de sobrevivencia y tiene entre sus asignaturas pendientes definir y precisar sus destinatarios, espacios y formas de producción consecuentes con sus propósitos, un grupo de amigos se reúna para intentar hacer buen teatro, pues, como dijo alguna vez Woody Allen: "No tiene nada de malo trabajar con tus amigos, el secreto está en tener amigos talentosos"

Comentarios