Alemania: La culpa histórica

lunes, 31 de octubre de 2005
Berlín, 31 de octubre (apro) - En octubre de 1944, cuando las tropas estadunidenses tomaron la ciudad alemana de Aachen, el oficial Saul Padover se dio a la tarea de entrevistar a los pobladores Era hijo de una famila judía de Viena y pertenecía al sector militar dedicado a conducir la guerra psicológica El objeto de su misión era investigar la "mentalidad alemana" Para su sorpresa, Padover no encontró entre los vencidos a un solo nazi Todos los entrevistados declararon haber estado siempre contra Hitler De las respuestas se desprendía que el Führer había comenzado la guerra, conquistado Europa, construido 400 campos de concentración y exterminado a millones de judíos, rusos y polacos, totalmente solo La conclusión del oficial estadunidense fue lapidaria: "Desde el punto de vista psicológico, los alemanes quieren desentenderse del castigo y de la responsabilidad moral, en el sentido de presentarle al mundo un único culpable, que no es otro que el que hasta hace poco alababan como a un semidiós" Así comienza el libro Fue Hitler, la liberación de los alemanes de su pasado, que la editorial Aufbau Verlag publicará próximamente en Alemania Su autor es el historiador y documentalista Hannes Heer, nacido en Wiesen en 1941 Heer sostiene que esta coartada, surgida en el momento mismo en que el Tercer Reich se desmoronaba, se conviritió más tarde en la estrategia de todos los alemanes El discurso se asentó en el supuesto de que los nazis habían vivido entre la sociedad alemana como conquistadores extranjeros, y que sólo Hitler y su séquito eran los responsables de los crímenes de guerra y del holocausto A la mayoría de los alemanes sólo podía endilgársele, en consecuencia, el haber sucumbido ante la "seducción" del Führer Los años 60 significaron una bisagra en la percepción que la sociedad tiene de su pasado reciente En la República Democrática Alemana se realizaron campañas contra políticos del oeste, documentando su trayectoria nazi En la ciudad germano-occidental de Frankfurt se llevaron a cabo los Juicios de Auschwitz, con una repercusión enorme y un castigo irrisorio Fues después de la revuelta del 68 que los hijos confrontaron a sus padres, abuelos y profesores con lo actuado en la guerra La pregunta fue directa: "¿Dónde estabas y qué hiciste exactamente?" Empezó a resquebrajarse el manto de silencio con el que la sociedad alemana esconde su vergüenza Se discutió si la responsabilidad de los crímenes horrendos puede atribuirse al pueblo alemán, a la gran y pequeña burguesía, a un par de criminales enquistados en una nación decente, o lisa y llanamente a Hitler Desde entonces el modo en que los alemanes reconocen lo realizado entre 1933 y 1945 desata periódicamente la polémica El libro de Heer Fue Hitler intenta puntualizar aspectos referentes a la responsabilidad de la sociedad y del ejército alemanes en los crímenes del nazismo A su juicio, es necesario estrechar el nexo que la historia familar tiene con la historia Buenos y malos Heer reconstruye el razonamiento elaborado por la sociedad alemana en los años 50 y 60 Confrontado con los testimonios de la barbarie nazi, lo primero que decía entonces un ciudadano promedio era que jamás había sabido nada de los campos de concentración y el exterminio de los judíos Si tal cosa no alcanzaba para ahogar los cuestionamientos, la persona apelaba a la diferenciación dentro de la sociedad alemana: malos y buenos Por un lado, Hitler y su séquito, también llamados en la posguerra "los otros" Por el otro, la gran mayoría, que se consideraba, en cierto modo, también víctima, debido a las privaciones derivadas del pago de las reparaciones tras la Primera Guerra Mundial, la inflación, la violencia nazi, los bombardeos y la justicia de los vencedores Heer refuta a los historiadores y cineastas que de un modo u otro han dado pie a fomentar esta teoría Empieza por el historiador Joachim Fest, uno de los más famosos biógrafos de Hitler Su libro, conjuntamente con las memorias de la secretaria del Führer, Traudl Junge, han servido de base para el guión cinematográfico de La caída A juicio de Hannes Heer, la película ?al igual que el libro de Fest? diluye la responsabilidad moral de los ayudantes de Hitler, convirtiéndolos en seres librados al capricho del destino, y no en individuos que pelearon por su líder y sus ideales hasta el último momento Heer reconoce, al igual que Fest, que la parábola de Hitler desde el éxito al fracaso suscita fascinación Pero le critica al biógrafo una admiración incondicional por Hitler, más allá del interés por la figura histórica Luego rebate algunas posiciones del historiador y biógrafo Niega que la estabilización del Führer en el poder haya ocurrido en términos legales No cree que la política exterior de Hitler a nivel europeo haya sido "tácticamente una obra maestra" Y, sobre todo, rechaza la caracterización de la carrera de Hitler como la de un luchador solitario que sedujo a los alemanes como un hipnotizador, ya que esta postura da pie a convertirlos también en sus víctimas Finalmente, sostiene que el tono melodramático de La Caída convierte a Hitler en un ogro aventajado de la industria del entretenimiento Heer no cree en una mayoría inimputable Contrapone a la inocencia general el testimonio de Dietrich Bonhoeffer Religioso evangélico, profesor universitario de teología, Bonhoeffer escribió en pleno nazismo acerca del desbarranco moral por el que se deslizó la ciudadanía Según él, la confusión moral de Alemania no fue resultado de un ataque frontal contra el derecho y la moral, sino que se debió al hecho de que la máxima injusticia, corporizada en el régimen nazi, se vistió de justicia social Se refirió también al fracaso de las elites y la burguesía alemana en la entronización del régimen Sobre todo a la capitulación de la burguesía ilustrada, clase a la que Bonhoeffer pertenecía El religioso creía que la falta de coraje civil para oponerse al nazismo se debió a un desarrollo erróneo de la virtud alemana de la obediencia, entendida no como sumisión ciega, sino como tensión civilizatoria entre libertad y deber Muchos textos de Bonhoeffer testimonian la perspectiva de los sometidos por el régimen Heer supone que esta perspectiva "de abajo" puede o no aceptarse; pero que su ignorancia entraña el peligro de escribir, tal como Joachim Fest, desde la misma perspectiva con la que ven el mundo los tiranos Secreto de familia A finales de la década de los 70 comienzan a aparecer en Alemania novelas que dieron un nuevo tratamiento al tema Los escritores, nacidos durante el nazismo o la guerra, intentaron reconstruir el proceso formativo de su propia identidad durante el Tercer Reich Las novelas se movieron dentro de la esfera familiar y privada, en ámbitos donde padres y abuelos han decidido enterrar el recuerdo El personaje y alter ego del autor Christoph Meckel encuentra, muchos años después de la muerte de su padre, los diarios que éste llevaba durante la guerra Así puede reconstruir la biografía de su progenitor, que se revela como un nazi convencido El escritor Uwe Timm se vale del diario llevado por su hermano, muerto en el frente oriental El redescubrimiento de su hermano se extiende al padre y también a sí mismo En la década de los 90, Ulla Hahn lleva a su protagonista a una exposición sobre los crímenes del ejército alemán en el frente oriental En algunas de las fotos, la joven cree reconocer a su propio abuelo En una visita al hogar de ancianos, la chica le deja al abuelo el catálogo de la exposición En su siguiente visita, el abuelo le dice que él ha encapsulado esos años como la esquirla que todavía está en su pierna Reconoce la responsabilidad histórica de todos los alemanes, pero se niega a regresar a una época que siente que se le ha robado La exposición sobre el ejército alemán, mencionada en la novela, comenzó a exhibirse en 1997 en diferentes ciudades alemanas Allí se documentaba la participación del Bundeswehr en crímenes de guerra y en el holocausto Las reacciones en contra fueron virulentas Se señaló que la responsabilidad de tales crímenes pertenecía a Hitler, a su séquito, a las SS La polémica atravesó a buena parte de la intelectualidad alemana Grupos neonazis se manifiestaron con pancartas que rezaban: "mi abuelo no fue ningún asesino" El director de la exposición, organizada por el Instituto de Historia Contemporánea de Hamburgo, no era otro que Hannes Heer Debido a la conmoción y el debate público suscitado por la muestra, finalmente Heer fue separado de su cargo y la muestra siguió viéndose, pero con un enfoque menos radical En lugar de las mil 400 fotos que recordaban la crueldad de miles de soldados, hoy se ven los retratos de 70 generales El ciudadano normal, convertido primero en soldado y luego en criminal de guerra, ha dejado el centro de la escena El historiador Christian Hartmann separa la crueldad propia de la guerra, en el frente oriental de batalla, de la tarea de algunos cuerpos de elite de las SS dedicados a la persecusión, ejecución y envío a campos de concentración de judíos, y de crueldades cometidas contra la población civil en las zonas que iban siendo conquistadas Heer da ejemplos que desmienten esta teoría, demostrando la participación directa e indirecta del ejército alemán en todo lo actuado Tanto en el tratamiento de partisanos y prisioneros de guerra, como en el de los judíos Heer pone un ejemplo ocurrido en Lemberg ?hoy perteneciente a Ucrania? en junio y julio de 1941 Una vez que el ejército alemán tomó el control de la ciudad, consintió que grupos de nacionalistas ucranianos masacraran a la población judía Heer cree que la insensibilidad ante el acto bárbaro, cometido en el frente o en la trastienda, tiene su origen en la generación de los padres y los abuelos, y en los sistemas políticos en los que crecieron Niega que los nazis fueran unos marginales que surgieron de la nada, sin nigún padrino político ni ningún cómplice de posguerra El autor de Fue Hitler supone que en los últimos años se está experimentando un cambio en la política del recuerdo, en función de hacer de la mayoría de los alemanes no compañeros de ruta o cómplices, sino víctimas del nazismo