El son de Electra

lunes, 31 de octubre de 2005
México, D F, 31 de octubre (apro)- A diferencia de la música y el cine, el teatro cubano ha estado prácticamente ausente de los escenarios mexicanos Autores como María Irene Fornés, Eduardo Manet, Pedro R Monge Rafuls, Héctor Santiago, José de Triana y su antecesor Virgilio Piñera, son prácticamente desconocidos en nuestro país Por ello resulta importante mencionar el reciente estreno de El son de Electra, versión musical y puesta en escena de Ramón Díaz sobre Electra Garrigó, obra de Virgilio Piñera Llera (1912-1979), que actualmente se presenta en Teatro El Granero "Xavier Rojas" La propuesta resulta interesante en principio, si partimos de esta atípica combinación de dos culturas aparentemente muy distantes, geográfica e ideológicamente, la griega y la cubana Los personajes, arquetipos psicológicos que representan el comportamiento humano, transitan entre ambas culturas para mostrarnos una Electra que se identifica con la diosa Oya, dueña de los vientos y tormentas, propiciadora de los cambios; una Clitemnestra, autoritaria matriarca, identificada con Yemayá, madre universal de los océanos; y un Agamenón asociado a la vitalidad y el poderío del rey Chango Los caracteres griegos son ubicados en la Cuba republicana, en un ambiente habanero, aunque su comportamiento es el de los personajes clásicos, con su psicología básica De esta forma la tragedia de Eurípides y su controvertido personaje que ha trascendido el tiempo con implicaciones psicológicas y filosóficas, es utilizada por Piñera para hablar de temas como las sucesiones del poder y generacionales entre padres e hijos, la autoridad, el cumplimiento del destino, las instancias matriarcales y el machismo, con tintes fársicos y trágicos Uno de los principales atractivos de esta puesta en escena es la música en vivo que, además de ser un recurso narrativo, es utilizada como un elemento de extrañamiento al estilo brechtiano, según explica Ramón Díaz Para ello recurren al estilo del bolero arrabalero, el bolero tradicional, la huaracha y el son, para crear un ambiente cubano, costeño Cuando la obra fue estrenada en 1948 tenía como música de fondo la famosa Guantanamera, y ahora, en esta nueva versión se utiliza la música original escrita por Gerardo Ángeles "Lo que aporta la otredad a nuestra cultura y su teatro --escribe el investigador cubano Rine Leal-- es una visión ?distanciadora? pero al mismo tiempo abarcadora de las esencias de la cubanía, que busca anhelosa la unicidad como oposición a la otredad Y sólo la cultura puede realizar esa unidad al expresar el espíritu del país y su devenir histórico, es decir, la eticidad cubana" Esta cultura de la otredad, este modo de descubrir la isla desde la lejanía, es parte de la propuesta tácita del texto de Virgilio Piñera Desafortunadamente esta versión de El son de Electra Garrigó ofrece un montaje inconsistente en muchos sentidos, con actuaciones disparejas que se pierden entre el tono trágico de su origen griego, el melodrama, la comedia, el absurdo y la sátira, sin llegar a ser claramente ninguno de éstos El papel de Electra es encarnado por la actriz Thais Valdés, a quien la compañía Mexison trata de vender como una "figura relevante del cine cubano contemporáneo", pero que en su sobreactuada representación teatral deja mucho qué desear, en contraste con una sobria Clitemnestra interpretada por Sandra Muñoz, en la que es la mejor actuación del grupo Las funciones se realizan los jueves a las 20:00 horas