La decepción

jueves, 17 de noviembre de 2005
México, D F, 16 de noviembre (apro)- Seis millones de priistas no participaron en la elección interna de su partido para elegir a Roberto Madrazo como su candidato presidencial En medio de esta gran decepción, el PRI se debate en una nueva confrontación entre Elba Esther Gordillo y el tabasqueño, la cual habrá de generar una honda fractura que reduce más sus posibilidades de regresar a Los Pinos La cúpula del PRI, dominada por Roberto Madrazo, ya no aguantó más la presencia incómoda de la maestra Gordillo y ha decidido sacarla del partido a como dé lugar, acusándola de traicionar los principios priistas y atentar contra el candidato presidencial La líder del sindicato de maestros, hasta ahora, ha ganado la lucha contra los madracistas, pero al salir del PRI demostrará su verdadero valor político y electoral que ya otros partidos disputan, sobre todo el PAN, quizá el más necesitado de votos Los madracistas sienten también que han ganado al quitarse de encima la presencia incómoda de la maestra Gordillo, quien no sólo les ha hecho la campaña negra bajo el lema "¿Tu le crees a Madrazo? Yo tampoco", sino que ha sacado de sus casillas al candidato presidencial priista haciéndolo caer en errores graves, como reconocer que Carlos Salinas de Gortari fue factor de decisión en la renovación del Comité Ejecutivo Nacional del PRI En realidad ni Elba Esther Gordillo ni Roberto Madrazo se pueden declarar vencedores de una pelea en la que el PRI es el único perdedor Con la salida del contingente de maestros seguidores de Elba Esther de las filas priistas, la estructura del partido sufrirá una fractura difícil de reparar en tan poco tiempo Aunque los madracistas estiman como un daño menor la ausencia del SNTE, no se puede negar el vacío que provocarán los maestros en el PRI, sobre todo en tiempos donde necesitan sumar más que restar La necesidad del PRI por contar con apoyos electorales es tan evidente que el propio Madrazo ha reconocido que no ganarán en el 2006 sólo con el voto duro del priismo, estimado en 9 millones Si nos basamos en los datos duros, la crisis en el PRI se refleja con toda claridad en la disminución de participantes en su pasada elección al candidato presidencial De 9 millones de participantes en la elección interna de 1999, hoy únicamente participaron 3 millones Madrazo sacó en aquella elección poco más de tres millones, hoy 2 millones 824 mil 332 votos Es decir, la decepción de los priistas en su propio partido y en su directiva se duplicó en el último sexenio Entre los madracistas se ha minimizado el impacto que puede tener la salida de algunos priistas prominentes, como es el caso de Roberto Campa, Tomás Ruiz, y probablemente el senador y exdirigente nacional del partido, Genaro Borrego Agrupados en sí mismos y, sobre todo, en torno a Madrazo, los promotores de la expulsión de la maestra Gordillo y de "todo aquel que no esté con nosotros", sostienen que es preferible librarse de un problema ahora que en medio de la campaña electoral del próximo año Políticamente este cálculo es correcto, pero lo que aún no han medido es el impacto en la opinión pública Esperanzados en la desmemoria de los electores, piensan que para el día de la votación presidencial, ya nadie se acordará del problema entre Madrazo y Elba Esther Sobre todo de las acusaciones que le hizo la maestra al candidato de que es un "traidor" y un aliado de Carlos Salinas de Gortari No obstante, no toma en cuenta que si la maestra Gordillo ha hecho una campaña en contra de Madrazo ahora, también la puede hacer en el transcurso de la contienda presidencial, con un daño aún mayor Mientras se hacen los cálculos del daño que puede ocasionar la salida de la maestra, lo real es el deterioro que ha ocasionado en la imagen del partido el espectáculo que dieron Elba Esther Gordillo y Roberto Madrazo, así como el escándalo de la corrupción de Arturo Montiel y su familia Tan dañados están ante la opinión pública que los priistas ya están pensando en establecer alianzas con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), con el fin de contar con más votos en la elección del 2006 Las estimaciones de los priistas es que estos dos partidos les pueden dar los 7 millones de votos que, por lo menos, necesitan para amarrar la victoria con 15 millones, que fueron los que obtuvo Vicente Fox en el 2000 Sin embargo, habría que preguntarse si después de pobre papel que han hecho el PT y sobre todo el PVEM, envuelto este último en escándalos de corrupción, garantizan los millones de votos que hace seis años consiguieron Si lo que los priistas buscan en estos dos partidos es una luz al final del túnel, es muy probable que se queden a oscuras a la mitad del camino, envueltos no sólo en las sombras, sino también en las amenazas de que están frente al principio de su desaparición como un partido que ha hecho de la corrupción el principal combustible de su maquinaria política y electoral

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