El Salvador: Renace la esperanza

lunes, 21 de noviembre de 2005
San Salvador, 21 de noviembre (apro) - La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), con sede en Washington, admitió recientemente dos nuevos casos de menores de edad desaparecidos durante la guerra civil salvadoreña (1980-1992), luego de conocer los detalles de los expedientes y de escuchar los alegatos de las partes involucradas: los familiares de las víctimas y el Estado salvadoreño Leonor Arteaga, abogada de la asociación ProBúsqueda, organización civil que se ha encargado en El Salvador de tratar de localizar a los niños y niñas que "se perdieron" durante el conflicto armado, explicó a Apro que los casos de las hermanas Ana Julia y Carmelina Mejía Ramírez, así como el del menor José Rubén Rivera, fueron interpuestos por su organización en 2001 "La CIDH entonces comenzó a valorar si los admitía, lo que requiere que se compruebe que al demandante se le hayan violado los derechos humanos, tal como lo sostiene la Convención Interamericana de Derechos Humanos; además, que los recursos se hayan agotado en El Salvador", detalló Arteaga La abogada, quien en su vida profesional sólo ha laborado en asuntos de derechos humanos, afirma que "los dos nuevos casos admitidos están muy bien documentados Existen pruebas materiales de la existencia de los menores y, además, testigos de cuando se perdieron o los hicieron desaparecer" El único caso hasta ahora resuelto sobre niños desaparecidos en la guerra civil salvadoreña es el de las hermanas Erlinda y Ernestina Serrano Cruz, quienes fueron raptadas en la norteña provincia de Chalatenango, en 1981, en el marco de un operativo contrainsurgente El caso fue enviado a la CIDH, tras concluida la guerra civil en 1992, pero el Estado salvadoreño no cumplió con recomendaciones de la entidad internacional, por lo que elevó el asunto a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, misma que en marzo pasado dictó un fallo condenatorio contra El Salvador, el cual está en proceso de ser cumplido Las niñas Mejía Ramírez En diciembre de 1981 el ejército salvadoreño llevó a cabo un acto bárbaro que se ha convertido en un ejemplo de crimen de guerra y delito de lesa humanidad: La "Masacre de El Mozote" El hecho fue uno de los 31 casos estudiados y documentados por la Comisión de la Verdad, que en 1993 rindió un informe a la comunidad internacional y a El Salvador de las más graves violaciones a los derechos humanos cometidos durante la guerra civil Nadie sabe cuántas personas fueron realmente masacradas entre el 10 y el 13 de diciembre, pero en el informe avalado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se dicen que fueron más de 200 los asesinados; y los soldados no tuvieron compasión ni con mujeres, niños o ancianos Los testimonios rendidos por los pocos sobrevivientes de la masacre indican que Ana Julia, quien en ese entonces tenía 15 años de edad, y su hermana Carmelina, de más de 6, fueron raptadas por soldados del batallón Atlacatl, después de haber matado a la familia de ambas: padre, madrasta, una hermana gemela de Carmelina y otros parientes Las niñas se salvaron porque cuando iban a ser asesinadas Ana Julia mostró a los soldados un carnet de soldado del ejército de un tío, con lo cual se paralizó la acción que se daba en el llamado Cerro Pando Las dos menores fueron entregadas unas horas después a una mujer que era su madrina (en la actualidad testigo en el proceso), pero luego fueron raptadas por los soldados, el mismo día 13 de diciembre de 1981 Desde entonces no se tiene idea qué fin tuvieron El niño Rivera La desaparición del niño José Rubén Rivera, que en ese entonces tenía 3 años de edad, ocurrió el 17 de mayo de 1983, también en el marco de un operativo militar contrainsurgente en la localidad de La Joya, Tecoluca, provincia central de San Vicente Se responsabiliza de su desaparecimiento a la 5º Brigada de Infantería, que era la que realizaba la acción de persecución de unidades guerrilleras y de población campesina que vivía en la zona La madre del menor, en la huída, entregó al niño a un joven que iba a caballo y que llevaba a otros dos infantes Al cabo del tiempo los soldados emboscaron al joven a caballo y a otros civiles; hubo muertos en el tiroteo, pero también hubo sobrevivientes, quienes aseguraron que los soldados raptaron a varios menores de edad, entre ellos, el niño Rivera Los sobrevivientes de ese trágico episodio son testigos en el proceso de la CIDH La esperanza Reina Dinora Portillo Ramírez, es tía de las niñas Ana Julia y Carmelina Ramírez Es hermana de Marta Arcadia, madre biológica de las menores desaparecidas "Nadie se imagina lo que hemos sufrido y lo que las hemos buscado a mis sobrinas Esto ha sido un dolor inmenso para nuestra familia, que nunca se nos quita", dijo Reina Dinora, con los ojos enrojecidos "¿Qué no hemos hecho? Fuimos, aquí en El Salvador, a la Cruz Roja, a los orfanatos, a los tribunales, a la fiscalía Mire, si hemos acudido con mi hermana hasta donde los ?brujos?, y uno de ellos nos dijo que las íbamos a encontrar", agregó Reina Dinora no tiene palabras para expresar la esperanza y la fe que ha depositado en la CIDH para que logre presionar al Estado salvadoreño, con el fin de que se remueva "cielo y tierra" para que se logre saber qué suerte o qué fin tuvieron sus sobrinas "Esta es una puerta más que se nos abre y la verdad es que no quisiera morirme, sin saber que fue de mis niñas", finalizó Reina Dinora, una mujer de cerca de 50 años de edad, amable, pero en cuyo rostro se puede apreciar el sufrimiento de más de dos décadas

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