CIA: Archipiélago carcelario

domingo, 11 de diciembre de 2005
El único crimen que cometió Khaled Al Masri, ciudadano alemán de origen libanés, fue tener el mismo nombre y apellido que un presunto miembro de Al Qaeda buscado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), cuenta Proceso en su edición 1519 de este domingo 11 de diciembre A finales de 2003, este vendedor de automóviles radicado en la ciudad de Ulm decidió pasar unos días de vacaciones en Macedonia Fue detenido en la frontera y llevado en un hotel en Skopje sin que se le permitiera hablar con nadie Tras 33 días de secuestro fue llevado a un aeropuerto Según contó, fue desnudado, golpeado y se le inyectó una droga Despertó en una celda en Afganistán donde estuvo encarcelado durante cinco meses Fue interrogado y torturado con frecuencia En su cárcel clandestina, Al Masri se dio cuenta que había otros presos que, como él, fueron raptados en otros países Su suplicio terminó en un sendero montañoso de Albania donde fue abandonado por sus secuestradores Cuando finalmente regresó a Alemania nadie le creyó su historia Al Masri perdió su empleo y quedó totalmente desamparado No fue sino hasta febrero de 2005, cuando los semanarios estadunidenses Newsweek y New Yorker denunciaron que la CIA trasladaba a presuntos terroristas a países como Egipto, Jordania, Marruecos e inclusive Siria, que la voz de Al Masri empezó a oírse La verdadera culpable fue la directora del Centro Antiterrorista de la CIA que confundió al inofensivo ciudadano germano-libanés con un terrorista Se comprobó que no habían examinado su pasaporte rigurosamente y por esa falta de profesionalismo Al Masri pasó medio año en el infierno, destaca Proceso en su edición de este domingo 11 de diciembre

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