Niega Bush que el petróleo haya motivado la invasión a Irak

jueves, 15 de diciembre de 2005
* Acusa de irresponsables a sus críticos *Admite que mucha información de inteligencia estaba equivocada Washington, 14 de diciembre (apro) - Arrinconado por su descrédito internacional y el derrumbe de su popularidad entre los estadunidenses, el presidente George W Bush negó que la invasión y guerra contra Irak haya sido por el interés de apoderarse del petróleo de ese país y garantizar más seguridad a Israel, como aseguran sus críticos "Algunos han hecho acusaciones irresponsables, dicen que actuamos por el interés en el petróleo, que lo hicimos por favorecer a Israel o porque le mentimos al pueblo estadunidense Algunos de los comentarios más irresponsables sobre la manipulación de información de inteligencia provienen de políticos que vieron la misma información de inteligencia que yo y votaron en favor del uso de la fuerza contra Saddam Hussein", dijo Bush en su cuarto discurso sobre el tema de Irak antes de las elecciones generales que en ese país se realizarán este jueves El encono de las críticas a Bush va ensanchándose por el creciente número de bajas en los efectivos militares del Pentágono que permanecen en Irak desde marzo de 2003 cuando inició la invasión A casi tres años de la injustificada acción bélica, Bush insiste en descalificar a la realidad y al hecho de que está comprobado que Hussein no tenía armas de destrucción masiva ni era aliado o socio de terroristas como Osama Bin-Laden y su red Al-Qaeda Para el mandatario estadunidense el caso de Irak está perfectamente justificado, aunque ahora admite que se cometieron errores "Es verdad que mucha de la inteligencia resultó estar equivocada Como presidente, yo soy el responsable de la guerra en Irak", acotó En el Capitolio ahora que las encuestas de los medios de comunicación demuestran la decepción de los estadunidenses con la labor presidencial de Bush, no cesan las voces de los legisladores demócratas y de algunos republicanos que piden la salida inmediata de Irak y un cambio de estrategia en la política exterior Para los demócratas el descontento de la sociedad estadunidense por lo que ocurre en Irak, puede significar la recuperación de la mayoría representativa que hace más de una década perdieron ante los republicanos en la Cámara de Representantes y en la de Senadores En este objetivo los líderes demócratas han centrado su estrategia política de descalificar a Bush por lo que ocurre en Irak y no dejarán de hacerlo, por lo menos antes de los comicios de noviembre de 2006 Bush reiteró que no se dejará intimidar por sus críticos; y aseguró que quienes piden el retiro de las tropas no están conscientes del daño que harían al honor y orgullo de los soldados si los sacan del territorio iraquí antes de terminar su misión: "La victoria se logrará hasta cumplir con ciertos objetivos: cuando los terroristas y saddamistas dejen de ser una amenaza para la democracia de Irak, cuando las fuerzas de seguridad de Irak puedan proteger a su propia gente y cuando Irak deje de ser un refugio de terroristas que conjuran atacar a nuestro país", afirmó Respecto a las elecciones de este jueves, de las cuales emergerá un parlamento y primer ministro para los próximos 4 años, Bush no fue nada alentador sobre el futuro inmediato que le espera, no sólo a los iraquíes, sino de alguna manera a los más de 150 mil soldados estadunidenses que permanecen en la nación árabe Hablando de los terroristas en Irak Bush señaló: "Estos enemigos no se rendirán por el éxito de las elecciones, saben que al tiempo que la democracia eche raíces en Irak su ideología de odio sufrirá un golpe devastador; por ello anticipamos que continuará la violencia y después de las elecciones habrá días de incertidumbre" Por otro lado, y pese a que calificó de irresponsables a sus críticos que argumentan el interés de Estados Unidos por el petróleo de Irak para lanzar la guerra, Bush no aclaró su defensa y dejó en el aire la interrogante que contradice su declaración con base en los hechos de que son las zonas petroleras las más controladas y protegidas por los soldados estadunidenses en Irak; que son, además, manejadas por la empresa Halliburton, en cuya mesa de directores ejecutivos estuvo el vicepresidente Dick Cheney

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