Una salida para los neonazis

lunes, 19 de diciembre de 2005
Berlín, 19 de diciembre (apro) - Mathias R era un tipo duro Uno de los más brutales golpeadores de Berlín, según sus propias palabras Su violencia inaudita podía alcanzar a todo aquel que no pareciera "ario", pero también a quien contrariara su visión del mundo o estorbara por casualidad su paso Mathias R formó parte de la escena neonazi desde los 17 hasta los 22 años Con esa edad fue detenido por lesiones graves Pasó siete años en la cárcel Salió en agosto pasado, gracias a su buena coducta En la cárcel se distanció de la ideología neonazi Allí tuvo la suerte, según dice, de conocer a muchos extranjeros Ahora es un hombre libre Y se siente amenazado como nunca antes Cuando todavía estaba tras las rejas, Mathias R sintió que su vida debía dar un giro Un psicólogo de la cárcel lo puso en contacto con el programa Exit Tal como indica su nombre en inglés, Exit se propone ofrecer a los jóvenes neonazis una salida, la posibilidad de alejarse del entorno de extrema derecha En la actualidad, el programa asiste a 48 personas en Alemania Desde su puesta en práctica, hace cinco años, las personas asistidas suman 225 La oficina de Exit en Berlín recibe unas 10 llamadas al día Quienes entran en contacto suelen pertenecer al núcleo duro de agrupaciones, tales como Blood & honour o Hammerskins Se les hacen preguntas para conocer su ideología, su situación laboral o de estudio, o el grado de contacto con su familia Los neonazis saben que Exit no trabaja conjuntamente con la policía o los servicios de inteligencia A partir de estas conversaciones y de encuentros personales, el programa apunta a reorientar la vida de los jóvenes Aporta nuevos contactos y ayuda práctica, pero no financiera La dificultades del trabajo se deben sobre todo a que muchos neonazis tienen una visión del mundo totalmente deteriorada, serios problemas de alcoholismo, pesadas deudas Para quienes abandonan la escena skinhead, el gran problema es la seguridad personal No basta con cambiar de nombre y de barrio, dejarse crecer el pelo, esconder de la mirada indiscreta los tatuajes que indican convicciones del pasado Las promesas de venganza llegan de un modo u otro "Nos traicionaste, cerdo, y te vamos a encontrar", leyó uno de esos desertores en su celular La violencia es parte indivisible de su vida Su constitución física impone temor Pero el programa Exit no cuenta con recursos para garantizar su integridad "No somos una iniciativa estatal, sino social, y si el mismo Estado no puede garantizarles la seguridad, nosotros tenemos todavía menos posibilidades de hacerlo", dice a Apro el director de Exit, Bernd Wagner "Algunas personas se encuentran constantemente huyendo En otros casos sí se puede hacer algo y proteger a gente que está en peligro" Los primeros, según explica Wagner, viven en un estado de miedo constante e intentan entablar contactos que les ofrezcan seguridad, para poder salir a la calle, ya que los neonazis no se atreverían a atacar en público a alguien que se presenta protegido Exit dispone, de cualquier forma, de algunos departamentos en Alemania y otros países europeos que, de manera temporal, dan cobijo a quienes se acogen al programa No obstante, se han dado casos de ataques contra algunos desertores, e, incluso, asaltos a sus viviendas Otros han sido agredidos en la cárcel por reclusos neonazis Los antiguos camaradas, desde sus páginas de internet, les llaman simplemente traidores, y claman por su castigo ejemplar donde se les encuentre La intimidación suele trasladarse también a los familiares Y éste es muchas veces el mayor temor de quienes abandonan la extrema derecha El éxito del programa Exit hace que también su director haya sido destinatario de amenazas de muerte a través de cartas, correos electrónicos, llamadas y mensajes telefónicos "Estamos acostumbrados", dice Wagner "Uno no tiene que reaccionar con pánico, sino observar bien de dónde provienen las amenazas", agrega En años anteriores, algunos de sus empleados fueron ganados por el terror, las veces que una voz al teléfono les avisaba que una bomba detonaría minutos más tarde Wagner dice que, para poder continuar con el trabajo, se debe analizar bien el peligro y evaluar de dónde puede venir una amenaza verdadera Igualmente deben tomarse algunas medidas de prevención Ardua tarea Iniciar una nueva vida, fuera de esa familia sustituta que es el grupo, se vuelve para muchos exneonazis una tarea ardua En general se trata de jóvenes sin ningún tipo de formación, que se han granjeado el reconocimiento con base en participar en rituales donde la violencia juega un papel integrador, y en los que se asciende al franquear los límites de la crueldad El hecho de no haber perdido el contacto con los padres, o con viejos amigos, puede ser de gran ayuda Pero quienes ya no mantienen lazos fuera de la escena neonazi suelen caer en la depresión Al carecer, como en general ocurre, de un estudio o un oficio, el reconocimiento lo consiguen cuando encuentran una nueva orientación Se ha dado el caso de algunos desertores que empezaron a escribir libros o aprendieron una nueva profesión El esfuerzo que deben realizar es, en general, muy grande Además, en todo momento subyace el interrogante de si es posible, para estas personas, desaprender la violencia "Quienes pertenecieron al círculo neonazi y a su dinámica de acciones violentas, no podrán rechazar por completo dicha disposición", sostiene Wagner El fundador del programa juzga sin embargo decisivo que no prosiga la influencia activa de la extrema derecha Es decir, que la violencia no vaya unida a una ideología que "construye" un enemigo a combatir y eliminar "Eso no quiere decir que en otras situaciones de su vida no hagan uso de la violencia, por ejemplo en caso de celos o al ser agredidos", señala Wagner El Ministerio del Interior alemán considera que en Berlín hay 550 neonazis dispuestos a usar la violencia La continuidad del programa Exit, sin embargo, no está garantizada El gobierno aportará recursos durante todo 2006, pero sólo para las actividades en la parte oriental del país Gran parte de estos fondos se destina a los cuatro empleados que componen el personal A partir de 2007, el programa deberá mantenerse exclusivamente por los aportes privados que, en general, son escasos, ya que, según señala Wagner, se conoce el problema, pero se desea tener poco contacto con él El Mundial El Ministerio del Interior alemán ha desarrollado un concepto de Seguridad Nacional para el Campeonato Mundial de Fútbol 2006 El proyecto consta de tres partes, dedicadas a los grupos de aficionados clasificados como ultras, al trabajo social y policíaco, y al racismo y el extremismo de derecha Sobre esta base se elaboraron lineamientos para la prevención e intervención frente a problemas de seguridad originados por los espectadores El concepto debe ayudar a presentar a Alemania, así mismo, como un anfitrión atractivo para el visitante extranjero En tal sentido es importante saber si estos grupos neonazis representan una amenaza para la seguridad durante el Mundial 2006 "Las autoridades responsables aseguran que no puede pasar nada -- dice Wagner-- Nosotros ofrecimos ayuda y la rechazaron amablemente Creo que todo saldrá bien" Gunter A Pilz, catedrático de la Universidad de Hannover y quien formó parte del consejo dedicado a la elaboración del concepto de Seguridad Nacional para el Mundial 2006, está convencido de que no habrá problemas de este tipo "Claro que existen estos grupos neonazis Sin embargo, son una minoría, y no tendrán capacidad de acción durante el Mundial, debido a las amplias medidas de seguridad", dice La batería de recursos preventivos y disuasorios es amplia A muchos integrantes de estos grupos se les prohibirá la entrada a los estadios y se les obligará a presentarse en los destacamentos de la policía mientras se disputan los encuentros Se supone también que habrá un refuerzo de dispositivos especiales en Leipzig, la única sede en el Este de Alemania Pilz cree que las manifestaciones de racismo y xenofobia de grupos alemanes durante el Mundial serán muy reducidas, y que tal problema podría más bien esperarse por parte de aficionados provenientes de otros países, donde el movimiento xenófobo en el fútbol se desarrolla de forma más ofensiva

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