Justifica Bush el espionaje telefónico a los estadunidenses

martes, 20 de diciembre de 2005
Washington, 19 de diciembre (apro)- El presidente George W Bush minimizó las criticas que enfrenta por haber autorizado de manera secreta interceptar las llamadas telefónicas y otros métodos de comunicación de los ciudadanos estadunidenses "Como presidente y comandante en jefe tengo la autoridad y responsabilidad constitucional de proteger a nuestro país El artículo II de la Constitución me da la responsabilidad y la autoridad para hacer lo necesario para cumplirlo", dijo En medio del escándalo por el espionaje a los estadunidenses, realizado por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por su sigla en ingles), Bush se envolvió en su envestidura para responder a los que ponen en duda sus decisiones, que violan los derechos civiles y de privacidad de sus conciudadanos "Esta nueva amenaza (terrorista) nos exige pensar y actuar de manera diferente Como lo señaló la Comisión que investigó los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, para prevenir que esto ocurra nuevamente, tenemos que atar los cabos antes que ataquen los enemigos", añadió Bush A su juicio, el espionaje a sus conciudadanos es parte de su guerra contra el terrorismo internacional, y aunque se negó a dar detalles de los éxitos que han obtenido con ello, aclaró que, gracias a este método, se descubrieron y desmantelaron vínculos entre personas que vivían en Estados Unidos con la red terrorista de Al-Qaeda en Irak "Este programa se ha concentrado en aquellos (ciudadanos) con nexos reconocidos con Al-Qaeda He reautorizado este programa (de espionaje nacional) más de 30 veces desde que ocurrieron los ataques del 11 de septiembre de 2001, y tengo la intención de seguir haciéndolo mientras la nación siga enfrentando la amenaza de un enemigo con deseos de asesinar a los ciudadanos estadunidenses", sentenció Bush La legalidad o ilegalidad del espionaje nacional a manos de la NSA provocó incertidumbre y sorpresa en Estados Unidos desde que fue revelado la semana pasada por el diario The New York Times, que obligó no sólo al presidente a admitir que lo había hecho de manera secreta, sino que también lo puso a la defensiva, al apelar a la autoridad que le da la Constitución Política como titular del Poder Ejecutivo En el Congreso federal, los legisladores demócratas expresaron su indignación por el espionaje, y ante el eco negativo que ha tenido entre los ciudadanos, los mismos republicanos reaccionaron en contra de la determinación presidencial, y exigieron una explicación a Bush y la necesidad de realizar audiencias en el Capitolio para aclarar la legalidad y constitucionalidad del mandato secreto a la NSA

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