Colima: Crece migración femenina (Primera de dos partes)

lunes, 14 de febrero de 2005
* Cuatro de cada diez que buscan el sueño americano son mujeres *Al año se estima en 1,100 la cifra de indocumentadas que cruzan hacia EU Colima, Col , 14 de febrero (apro)- La primera vez que Belén Álvarez Quintero emigró a Estados Unidos, hace poco más de 18 años, iba en el vientre de su madre Isabel Meses después de su nacimiento, en Santa Ana, California, fue traída a la entidad, al poblado de Tepames, de donde es originaria su familia Hace un año, sin haber cumplido la mayoría de edad y ante la falta de oportunidades de empleo bien remunerado, Belén se marchó nuevamente al país del norte, ahora a trabajar y por su propio pie En Tepames, una de las comunidades colimenses que se caracterizan por ser de las mayores expulsoras de trabajadores a Estados Unidos, Belén Álvarez sólo estudió hasta quinto grado de primaria y antes de irse, a los 17 años de edad, trabajaba en una paletería jornadas diarias de nueve horas, de lunes a sábado, a cambio de un salario de 300 pesos semanales “No le alcanzaba ni para vestirse”, platica su madre Isabel Quintero, quien también tenía 17 años de edad cuando se fue, embarazada, al estado de California, donde radica la mayoría de sus familiares Sin embargo, pese a que con su empleo en una lavandería californiana tiene ingresos muy superiores a los que percibía en Tepames, Belén ya quiere regresar al poblado Igual que a su madre, no le gusta el estilo de vida estadunidense “Dice que allá se vive muy de prisa y acá hay más tranquilidad”, cuenta Isabel, quien espera para este año el retorno de su hija Belén fue una de las más de 1,100 mujeres colimenses que cada año emigran a trabajar a Estados Unidos, situación que proporcionalmente coloca al estado como uno de los que a nivel nacional tienen mayor migración femenina El coordinador de la Oficina Estatal de Atención a Migrantes, Othón Mancera Aguayo, lo confirma: “Hay estados como Oaxaca u otros de la región sur donde emigran tres hombres por cada mujer, mientras que en Colima aproximadamente 40 por ciento de los migrantes son mujeres” --¿A qué se debe este fenómeno? --se le pregunta al funcionario --A que la mujer colimense es muy emprendedora, le gusta tomar riesgos, y emigra tanto porque se reúne con su familia, su esposo o padres, como por proyectos propios de emprender una nueva actividad --¿No será que no encuentra oportunidades aquí en el estado? --Sí hay oportunidades en Colima, lo que pasa es que no son oportunidades que satisfagan la expectativa de los colimenses La mayor oportunidad está aquí, vemos empresas que buscan trabajadores, empresas dedicadas al campo o manufactureras como Macsa Pero el colimense quiere empleos mejor remunerados y en esas condiciones cada año se van 2 mil 800 colimenses a Estados Unidos María Antonieta Barrón Pérez, profesora de la Facultad de Economía de la Universidad de Colima, realizó recientemente un estudio en los municipios de Colima y Villa de Álvarez, en el que encontró que casi 8 por ciento de las mujeres migrantes eran amas de casa y al irse a Estados Unidos se incorporan al mercado de trabajo “Esto acaba con la idea de que las mujeres se casan con el emigrante y se las lleva a vivir a Estados Unidos, porque es mejor culturalmente casarse con una mexicana que con una estadunidense, y se van para reproducir su papel, y no es así totalmente, puede ser que reproduzcan su papel, pero también se vuelven proveedoras del hogar”, señala la académica Según los resultados del estudio de Barrón Pérez, basado en una encuesta aplicada a 817 familias de los dos municipios, las edades en que se fue la mayor cantidad de migrantes a Estados Unidos oscilan entre los 15 y los 19 años En el caso de los hombres, el porcentaje es de 363 por ciento, mientras que en el de las mujeres es de 327 por ciento En tanto, en el grupo de 20 a 24 años, el porcentaje de mujeres que emigraron es mayor que el de los hombres: 31 por ciento contra 282 por ciento Lo mismo sucede en los grupos de 30 a 39 años, donde se el porcentaje de mujeres es de 17 por ciento, por 6 por ciento de los varones Conforme al empleo que desempeñaban en Colima antes de viajar a Estados Unidos, los hombres laboraban como albañiles, en el comercio o tenían un oficio que les permitía autoemplearse en actividades de mecánico, plomero, carpintero, carnicero, electricista, panadero, mientras que las mujeres se ocupaban principalmente en el comercio y servicios como enfermeras, cuidadoras de niños, en hoteles y trabajadoras domésticas, todas ellas “actividades de mujeres” Respecto de los sueldos de hombres y mujeres en Colima antes de emigrar, éstos son, en general, mayores a la media nacional, pero de acuerdo con la profesora universitaria tienen un sesgo de género: “La proporción de los que ganan hasta un salario mínimo es reducida para los hombres, más no para las mujeres (el estigma de género se vuelve a manifestar) Mientras 118 por ciento de los hombres gana hasta un salario mínimo, la proporción de las mujeres representa el 193 por ciento; sin embargo, los que ganan entre más de uno hasta tres (de entre 301 a 900 pesos) la proporción para ambos sexos es similar: 501 por ciento frente a 492 por ciento, pero de los que ganan más de tres salarios mínimos la proporción de mujeres es menor a la de los hombres, 315 por ciento contra 381 por ciento “Pese a las diferencias de ingreso encontradas, 807 por ciento de la población femenina gana más de un salario mínimo, frente al 882 por ciento de los hombres, lo que quiere decir que las mujeres que se incorporaron al mercado de trabajo no lo hacen como aportadoras (sic) complementarias, sino que son aportadoras (sic) fundamentales; baste decir que del total de familias entrevistadas en ambas localidades, 213 por ciento son mujeres jefas de familia”, concluye

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