Panistas: La desesperación

viernes, 25 de febrero de 2005
México, D F, 24 de febrero (apro)- Santiago Creel es un perdedor, acusa Felipe Calderón El secretario de Gobernación debe renunciar ya, clama Francisco Barrio El PAN carece de brújula, grita Germán Martínez Voy a ganar, se esperanza Carlos Medina Plascencia Y el presidente de ese partido, Luis Felipe Bravo Mena, se oculta Esos son los alcances actuales del Partido Acción Nacional (PAN), cuya doctrina fundacional se diluye mientras se acumulan las derrotas, una tras otra desde que la sociedad le entregó a Vicente Fox la Presidencia de la República, en el año 2000, para anteponer las ambiciones de su mujer, Marta Sahagún, al deber institucional de conducir la República A estas alturas las evidencias de que el gobierno federal no existe son aplastantes y la certidumbre de la derrota panista en las elecciones que habrá en 17 meses es más que elocuente Por eso la depresión del ciudadano presidente, con el pelo sin teñir, crecido, y la mirada extraviada, en su batida por la legalidad y su empeño en dividir --él sí-- a la sociedad No hay más ruta que la nuestra, postula una y otra vez: Entre el populismo y el autoritarismo, arenga, sólo nosotros somos la solución Pero el PAN como partido, el más longevo del sistema, ya entró en una más de las crisis que ha padecido, aunque por primera vez desde el ejercicio formal del poder presidencial, y fue incapaz de encontrar las claves para procesar esa nueva circunstancia Ya es tarde, y a eso obedece la ruptura en las formas de militantes bien portados En menos de dos semanas, el próximo 5 de marzo, el PAN deberá elegir al sucesor de Bravo Mena, el personaje que podrá ufanarse de haber ganado la Presidencia de la República, pero también el que cargará con la vergüenza de entregar un partido hundido por los usos y costumbres --con juramento incluido-- de la Organización Nacional del Yunque, sinónimo de fanatismo e ineptitud, y de la apertura a priistas de derecha o simplemente oportunistas Y hacia agosto los panistas --activos y adherentes-- comenzarán el proceso para elegir a su candidato presidencial, Santiago Creel, si la señora futura senadora no decide otra cosa, como que ella misma sea la “abanderada” y su marido solicite licencia, no tanto para evitar conflictos de interés como del hartazgo de tantos problemas que no tenía en el rancho No son pocos los panistas que, exasperados, dan prácticamente por perdido el poder, pero también el partido, atiborrado de juramentados que sólo acatan las órdenes de sus jefes ocultos “La ambigüedad, la indefinición, el desnudo cálculo electoral o el consenso inútil frente a las demandas de la ciudadanía están ablandando la fortaleza del partido”, escribió en la edición de esta semana de Proceso Germán Martínez Cázares, quizá de los escasos panistas que han tratado inútilmente de hacer una reflexión sobre el estado que se encuentra este partido, clave en la transformación política del país Pero este mismo diputado federal se queda en la superficie, como en el artículo referido: “Dentro de Acción Nacional se pueden tener múltiples organizaciones internas, pero jamás podrán tolerarse una jerarquía, una lealtad y una ideología distinta” Martínez evade a sabiendas: Tiene conocimiento, pero no se atreve a decirlo, que esa jerarquía, lealtad e ideología distintas son las de la organización secreta --“reservada”, dicen los juramentados-- que dominan su partido y que hoy rodean a Creel, pero también a Calderón, su mentor Sabe las “notas distintivas” del Yunque --que opera desde hace medio siglo mediante membretes, como Provida--: “Jerárquico-consultiva”, “Primordial” y “Reservada”, contrapuestos a un partido político democrático Pero sabe también que si asume con contundencia ese indispensable debate ideológico, más allá de las citas a Manuel Gómez Morín, su inclusión en la burocracia partidista prácticamente llegará a su fin No se ve que quiera asumir ese acto de gallardía En este sentido, sin el indispensable debate ideológico --que también urge en los demás partidos y sobre todo en la sociedad--, el PAN acelerará su desplome y terminará sirviendo al sector putrefacto del régimen que dijo haber hecho a un lado Lo dicen, también, algunos panistas: Entre Andrés Manuel López Obrador y Roberto Madrazo ¿y Creel? Que mejor siga matando palomas a balazos, al fin que la Organización seguirá y dentro de los edificios del PAN se escuchará las frases, en latín, de estar firmes, como el yunque al ser golpeado: --¡Stad firmus! --¡Ut incus percusa! Comentarios: alvarodelgado@procesocommx

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