Del ritual

lunes, 28 de febrero de 2005
México, D F, 28 de febrero (apro)- Estimados congéneres: curioso, pero con las Iglesias, el marketing, aunque parezca mentira, también tiene su santoral, es decir, días señalados para honrar a personas, sentimientos e instituciones, díganlo, por ejemplo, los destinados al amor, la madre, la familia, el niño, la mujer o el padre, sólo por nombrar los de mayor jerarquía del calendario ritual del mismo Así la cosa, por principio, digo: ¡qué vivan y celebremos con el fervor que se merecen esos días rituales establecidos y fomentados por el marketing! Manifiesto lo de arriba sin ironía alguna ¡Dios me libre de la risa sobre cosa tan seria! Piénsese que el ritual, sea religioso o laico, es un ceremonial instituido o bien para reforzar y afirmar lo que ya se es, bien para dar forma y lograr lo que deseamos ser o bien para intentar rescatar y mantener lo que se está perdiendo de nuestro modo de ser Y díganme, esas fechas, cuando no creadas al menos vivificadas, exaltadas y extendidas por el calendario del marketing, ¿no han contribuido y contribuyen en gran medida a fortificar y hacer una la trinidad de intenciones que pueden encerrar los rituales? Y esas intenciones, ¿no son todas estimables? Por mi parte, hasta diría que son preciosas, por precisas y necesarias como constituyentes de nuestra identidad Por ello, tomando prestado el léxico torero, digo: “¡óoole, qué faena! Que no les sorprenda mi entusiasmo, estimados lectores de este buzón Consideren que este estar y ser en crisis que nos ha tocado vivir, que ni lo más sagrado deja de afectar: las religiones; que está dejando mal paradas básicas instituciones laicas, como el Estado y la familia; sin brújula que oriente a buen puerto a principios y valores como la democracia, el amor, la equidad o la seguridad, crisis tan profunda en fin que lo único que puede decirnos es: “¡sálvese el que sepa o pueda!”, grito que hace, en los desesperados intentos por conseguirlo, que tantos olvidemos, ¡hasta el atropello¡, tantas cosas y así vayamos dejando, poco a poco y a pedacitos, lo que tenemos y nos distingue como humanos Por eso, con todo mi entusiasmo, digo: “¡Qué bueno que existe el santoral laico del marketing!” Lo hago plenamente convencido de que con sus días dedicados a celebrar esto o lo otro, con ofertas de adquirir lo de aquí o lo de más allá, en modo alguno es un oscuro y tenebroso oficio de tinieblas montado en nuestro perjuicio, como piensan algunos escépticos por naturaleza, sino todo lo contrario, ya que con ello nos ofrece la segura oportunidad del ejercicio de la libertad de elección, lo que no es poco, ¡y por añadidura con cosas reales y deseables por sí mismas!: comida, bebidas, ropa, perfumes, cosméticos, servicios, por nombrar algunas, con lo que posibilita que mejoremos nuestra propia vida simplemente comprando algo, o la de otros, cuando lo hacemos para obsequiarlas Luego está que la fecha que dedica tal calendario a celebrar a la madre, seguro que a más de uno sirve para que, al menos en un día, recuerde, piense en su progenitora y se porte con ella como se merece, bien visitándola, regalándole algún bien de uso o llevándola a comer y así ella, aunque sea también por un día, se sienta importante, halagada Parecido ocurre con el destinado a festejar al padre Con el consagrado al amor, que generosamente ahora comprende también a la amistad y se extiende a todo el mes de febrero, no duden que, por la publicidad que lo acompaña, es una excelente oportunidad para que más de uno, al menos, piense más intensamente sobre tan importantes sentimientos, que según no pocos científicos sociales, a su débil presencia, cuando no a su ausencia en nuestra sociedad, se debe la profunda crisis que la afecta Por su parte, el asignado a la familia contribuye a que tan zarandeada institución en este nuestro tiempo goce de un respiro, aunque sea de un día, con ese su hacer sentir y celebrar su importancia a tantos que forman parte de alguna En cuanto al dedicado al niño, ser al que en su conjunto y por lo que gusten y manden no podemos estar satisfechos del trato que en general le damos, en esa fecha, por las atenciones e incluso regalos de que son objeto (¡millones quedan al margen!) sirve para que al menos muchos se sientan como verdaderos reyes por un día ¿Qué eso es poco? ¡Cierto! Pero también lo es que menos da una piedra Y tengan en cuenta que ese menos, de algún modo parcha los rotos que la crisis que vivimos produce en lo que nos distingue como humanos Con la esperanza de que los argumentos expuestos les contagie mi entusiasmo por el ritualista calendario del marketing PANFILO CANDOR

Comentarios