Mar adentro: La complejidad de la existencia

lunes, 28 de febrero de 2005
México, D F, 28 de febrero (apro)- Es probable que en lo que resta del año jamás veamos tanta calidad dentro de la cartelera comercial Tenemos: Golpes del destino, “Descubriendo el país de Nunca Jamás, El aviador, Mar adentro, Llevados por el deseo y Entre copas Todas nominadas al Oscar, todas de enorme calidad Sin embargo, la estrella de la noche es, sin duda, Mar adentro ¿Por qué? Por razones quizá banales, para algunos, pero de gran relevancia De todas las anteriores, Mar adentro es la que más premios de mayor importancia ha recibido: arrasó con los Goya y ganó el Globo de Oro a Mejor Película Extranjera Sólo un verdadero milagro o una verdadera desgracia podrían evitar que esta cinta no gane el Oscar en la competición de cintas extranjeras Lo cual no quiere decir que sólo por eso vale la pena ir a verla La más reciente película de Alejandro Amenábar, estelarizada por Javier Bardem, cuenta la historia de Ramón, un tetrapléjico cuyas ganas de vivir se han ido a la basura, de tal suerte que lo único que desea es que el gobierno deje que sus amigos le ayuden a morir (eutanasia), puesto que él sólo puede moverse del cuello para arriba Para ayudarle en esta aventura o para hacerlo desistir, se encuentra la familia de Ramón: su padre, hermano, cuñada y sobrino, quienes lo aman profundamente, pero que no están del todo de acuerdo con su decisión; por otro lado tenemos a Julia, una abogada que padece una enfermedad terminal, que está dispuesta a ayudar a Ramón para llevar su caso a la Corte Luego sigue Rosa, una chica del pueblo vecino que desea con todo su corazón enseñarle a Ramón que vale la pena seguir viviendo Por su parte, Ramón sólo cree en una cosa: la vida que está viviendo no es digna, no importa que un par de chicas “derrapen” por él, no importa que el don de su escritura lo pueda llevar a la inmortalidad, no importa que sea un caso popular dentro de la opinión pública; finalmente, su destino es permanecer en una cama para siempre sin poder moverse El caso de Ramón es complejo: es desesperación, es miedo a la imposibilidad de poder disfrutar el mundo con su cuerpo, es miedo a depender de los demás, es miedo a la vida (o cómo se le pueda llamar al tipo de existencia que lleva), es sufrimiento, es nostalgia por un pasado el presente y el futuro le fueron robados en tan sólo unos instantes Y es toda esta tormenta de sensaciones contradictorias y laberintos sin salida que hacen de la cinta algo inolvidable Amenábar podría habernos chantajeado con la situación del personaje, pero va más allá: nos conmueve, nos asusta y nos hace reír La salida que toma Ramón al final pudo haber estado equivocada, pero Amenábar no nos permite pensar que Ramón tomó la salida fácil, o peor aún, que es un cobarde, puesto que todo lo que vivió lo hizo con la cabeza en alto, con orgullo, con dignidad y con mucha valentía Por supuesto, el éxito de la cinta no hubiera estado completo si no hubiera sido por la actuación de Bardem, quien nos transmite en todo momento un océano de sentimientos que Ramón experimenta: es como un libro abierto ¡Y qué decir de las imágenes! Ya sea en su cuarto o en la inmensidad de la región gallega, Amenábar transmite fuerza, pasión y belleza

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