Fox en campaña

jueves, 3 de febrero de 2005
México, DF, 2 de febrero (apro) - Este año el presidente Vicente Fox empezó su gobierno con una estrategia eminentemente electoral, con la idea de recuperar para su partido los votos que en el 2000 ganó y que ahora ha perdido por una fallida gestión Las giras a comunidades indígenas por varios días como no lo había hecho en el resto de su administración, las fotos tomando leche y los anuncios estridentes de apoyo a programas sociales y de servicios no se pueden sustraer a la intención de impactar en el ánimo de un electorado que, hace cuatro años, se volcó por un cambio y que ahora lo rechaza por su falta de palabra El anuncio de la entrega de 650 mil millones de pesos a los gobiernos de los estados para diversos programas de salud y educación, en un acto donde se le vio tomando leche de Liconsa, tiene la intención de vender la imagen de buen gobierno a pesar de todos los cuestionamientos hechos en estos últimos cuatro años También forman parte de esta estrategia el manejo en los medios de una propaganda donde se destacan la “buena noticias”, como las llaman en Los Pinos, a las acciones que como gobernante está obligado a realizar para combatir la pobreza y la marginación de más de 50 millones de mexicanos, pero que se venden como gestiones de buena voluntad del gobierno del cambio Tales son los casos de la entrega de 600 mil viviendas este año, la cobertura en todo el país del seguro popular, el crecimiento económico de 4%, la construcción de hospitales y de la Biblioteca Nacional “José Vasconcelos” para este año La intención electoral de estos programas la ha tratado de negar el propio Fox, al declarar que las millonarias inversiones en infraestructura no buscan la compra de votos Pero a justificación no pedida, se hacen evidentes las pretensiones de impactar en el ánimo ciudadano, sobre todo si tomamos en cuenta que la propia dirigencia nacional del PAN ha declarado que temen el voto de castigo en el 2006, por lo mal que ha gobernado Fox estos cuatro años Parte fundamental de esta estrategia política del gobierno foxista es el manejo de la publicidad y de la información con los medios de comunicación, principalmente con la televisión Resulta que 70% del gasto en medios será destinado principalmente para publicidad en televisión Además, en los gastos de la Presidencia de la República destaca el monto asignado para asesorar, coordinar, difundir las actividades del presidente Fox por mil 461 millones 321 mil 679 pesos, y 148 millones 133 mil 798 pesos para la Coordinación de Opinión Pública e Imagen, que representan cerca de 80% del total Es evidente que Fox estará metido completamente en el ambiente electoral y que jugará un papel protagónico en la competencia por alcanzar la silla presidencial en el 2006 Este hecho por sí mismo no resulta deleznable, pues es natural en la política que el jefe del Ejecutivo, en tanto miembro de un partido político, está en su derecho de apoyar al instituto que lo llevó a conquistar el poder presidencial Sin embargo, lo que es criticable e inaceptable es que se utilicen los recursos públicos para apoyar una causa partidista, como lo hacía el PRI en sus tiempos de hegemonía política La simulación con que juega el gobierno de Fox en estos tiempos políticos electorales es mayor a la que los presidentes emanados del PRI efectuaban Si antes era evidente que el jefe del Ejecutivo era quien encabezaba las campañas proselitistas y, además, quitaba y ponía candidatos, hoy el presidente de la transparencia lo hace veladamente Tan es así que en el propio PAN ya se quejan de que Fox está cayendo en la vieja práctica tricolor del “dedazo” a favor del secretario de Gobernación, Santiago Creel La campaña de Fox, no obstante, parece tener poco éxito hasta el momento Pocos pueden cambiar su impresión del fracaso de este gobierno con la aplicación tardía de programas en salud, educación, vivienda y servicios que, por deber, más que por concesión, está obligado a aplicar Pero en estos meses que vienen veremos no sólo a Fox en plena campaña electoral, sino a otros más, que habrán de manipular los programas de atención social en beneficio de su propia imagen Paradójicamente algunos grupos sociales se verán beneficiados con este derroche de recursos, sin embargo, en el fondo sólo serán paliativos que no resuelven la marginación que persiste en los sectores sociales más pobres, y que representan 70% del total de la población

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