Robles: Con toda la razón

viernes, 4 de febrero de 2005
México, D F, 3 de febrero (apro)- Rosario Robles entrega a quienes están interesados en la vida política del país un libro, Con todo el corazón, título que resume lo que en él escribe: una defensa acrítica de su desempeño como servidora pública y activista de un partido político, contaminado por intrigas, traiciones, venganzas y amor, cuya conclusión es que ella es --solamente-- la víctima Se trata, en efecto, como establece en el subtítulo, “Una historia personal desde la izquierda”, su tránsito político idealista que, de pronto, es aplastada por la misoginia de un México machista que se empeña en imponer diques a las mujeres, este recurso político que --como en el caso de Marta Sahagún-- burla explicaciones, no a un sector partidista, sino a los mexicanos que tienen derecho a la rendición de cuentas de todos los políticos y servidores públicos Debe agradecerse que Robles aporte su parte al esclarecimiento de asuntos que rebasan al PRD, porque es preciso no olvidar que los partidos políticos son constitucionalmente entidades de interés público --y lo que en ellos ocurra concierne a la sociedad--, y que narre partes oscuras de su desempeño en el gobierno capitalino, no sólo como parte de la rendición de cuentas a que estuvo y está obligada, sino porque nuevas revelaciones deben estimular otras que oxigenen la vida pública Es obvio que Robles sólo puede dar sus razones conforme a su conveniencia política --a cuya actividad avisa, entre líneas, que se reincorpora al lado de Cuauhtémoc Cárdenas--, pero a lo largo del libro evade la responsabilidad que como mujer pública tiene en los escándalos que, es preciso insistir, no sólo competen a los perredistas, sino a la sociedad entera El lanzamiento del libro coincide con la publicación, en el semanario Proceso, de una carta personal que Robles le envió a Carlos Ahumada, en diciembre del 2002, tres meses antes de la filtración y exhibición de los videos que acreditan las transas entre ese empresario y René Bejarano, una colusión tan habitual en la historia pasada y presente del país, pero que ahora le tocó pagar al perredista Cotejada la carta, cuya publicación ha reanudado el debate sobre las fronteras entre lo público y lo privado --una discusión insoslayable--, con el libro, editado por Plaza y Janés, queda clara una cosa: Rosario Robles no tenía solamente una relación de amistad, como ministerialmente declaró y ratificó ante un juez como testigo, sino también de compromiso político Afirma en su libro que conoció a Ahumada el 3 de mayo del 2001 –meses o semanas después, no precisa, de que éste ya había establecido relación con Bejarano--, que su relación era sólo de amistad, pero en la carta existen párrafos inequívocos --que son de inobjetable interés público-- que acreditan una relación más estrecha, que rebasa al asunto privado del amor entre dos personas Al respecto, con base en opinión de juristas, Robles optó voluntariamente ser personaje público y, en ese sentido, su margen de privacidad se hace más estrecha, sobre todo cuando el derecho constitucional y humano a la privacidad se contrapone al derecho de la sociedad a la información Robles está en su derecho de dar su versión sobre la participación de Ahumada en asuntos del partido político que ella presidía, que como ya se dijo es una entidad de interés público, pero no puede invocar el derecho a la privacidad cuando durante su gestión se cometieron delitos, y uno de cuyos implicados es justamente la pareja con la que sostenía esa relación personal El artículo 16 constitucional consagra la protección a la persona, su familia, papeles o posesiones, cuya inmunidad sólo es posible romper por mandamiento judicial fundado y motivado, esto es cierto, pero no es un derecho absoluto Cuando existe un delito, tal garantía no es posible que se invoque También es universalmente reconocido que el comportamiento privado de personajes repercute en su actividad pública, sobre todo cuando no se trata de un ciudadano común y corriente, sino un servidor público o un personaje político que por su propia voluntad se expone al escrutinio de la sociedad Es como los funcionarios y políticos que se niegan a dar a conocer su patrimonio por temor a ser víctimas de la delincuencia La respuesta simple y llana es que, entonces, se dediquen a otra actividad Pero todavía más: en su libro, Robles se empeña en mezclar lo público con lo privado, no con tanto detalle que en la carta exhibe, pero por ejemplo narra episodios sobre el alejamiento de su expareja, Julio Moguel, y el abandono a que sometió a su hija Mariana, ambos absolutamente respetables Robles afirma, una y otra vez en su libro, que jamás supo de las transas de su pareja, tampoco admite el uso de aeronaves de Ahumada para la campaña por la presidencia del PRD --que después usó en labores proselitistas ya en la elección constitucional de julio del 2003--, ni pagos a deudas del propio partido, pero sí reconoce que ese personaje financió al menos estudios de opinión en esa primera aventura “Decidió ayudarme para que mi planilla contara con su propia información Sabíamos que eso era definitivo para defender el triunfo”, explica la exjefa de gobierno en su libro, con ingenuidad inadmisible para una política de su estatura Ya como presidenta del PRD, la propia Robles relata en su libro que un sujeto extraño, ajeno a la actividad de los partidos políticos y de la actividad parlamentaria, estuvo presente en una reunión de otros perredistas con Roberto Madrazo y Manlio Fabio Beltrones, a fin de acordar una estrategia sobre la reforma eléctrica “Estaba Carlos Ahumada por razones estrictamente circunstanciales y personales”, dice Robles, y aclara: “Nadie objetó su presencia dado el carácter informal de la reunión Jamás opinó ni emitió comentario alguno Es totalmente falso que participó en diversas reuniones o que intervenía en asuntos relacionados con el PRD” Los episodios de corrupción en el PRD evidencian que sí intervino en asuntos de ese partido, algunos de cuyos militantes están siendo procesados, como él, quien también se vinculó en fechorías con políticos de otros partidos políticos, como el exdelegado panista de la delegación Álvaro Obregón Como en todo, habrá posiciones a favor o en contra sobre estos episodios, aun en lo que corresponde a la relación entre dos personajes públicos y su vida estrictamente privada Y qué bueno que se estimule el debate No hay que olvidar antecedentes que han sido difundidos: la relación de Raúl Salinas con su novia María Bernal, el torturador argentino Ricardo Miguel Cavallo fotografiado desnudo, las escenas de reos en escarceos sexuales en el penal mexiquense de La Palma… Comentarios: delgado@procesocommx

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