Chile: Tsunami de justicia

lunes, 7 de febrero de 2005
Santiago de Chile, 7 de febrero (apro) - La mañana del viernes 28 de enero, cuatro de los cinco miembros de la cúpula de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) condenados por el secuestro y desaparición de Miguel Ángel Sandoval –sastre de profesión y miembro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)-- concurrieron al despacho del juez Alejandro Solís para ser notificados del inicio de sus condenas Cumplido este trámite, fueron trasladados a recintos carcelarios especialmente dispuestos para albergar a personal castrense involucrado en causas de violaciones de derechos humanos Los militares sentenciados son: el coronel en retiro de Carabineros Gerardo Godoy, (cinco años de cárcel); el brigadier (r) de Ejército Miguel Krassnoff (diez años); el coronel (r) de Ejército Marcelo Moren (11 años), y el brigadier (r) de Ejército Fernando Laureani (cinco años) Sin embargo, Manuel Contreras, jefe de la disuelta DINA, quien recibió la pena de mayor cuantía por la desaparición de Sandoval (12 años), intentó poner condiciones especiales para entregarse Pedía que la notificación fuera hecha a su abogado y que se le cambiara el régimen de reclusión: de uno carcelario a otro de prisión domiciliaria Estas solicitudes se las había hecho saber al comandante en jefe del Ejército, Luis Emilio Cheyre, a quien una de las hijas de Contreras llamó el jueves 27 a su residencia de descanso del Lago Villarrica, donde se encontraba de vacaciones La mujer manifestó a Cheyre que su padre no quería ir a la cárcel y que se resistiría a su detención abriendo fuego contra quienes lo pretendieran sacar de su hogar Cheyre le contestó que ese planteamiento no correspondía hacérselo a él sino a la justicia, y que Contreras debía enfrentar con hidalguía su presente y no provocar problemas a su institución El arresto de Contreras A primera hora del viernes 28, Contreras, en vez de dirigirse al Palacio de los Tribunales, ofreció una entrevista a Televisión Nacional de Chile en su domicilio de Peñalolen, sector precordillerano de Santiago En dicha entrevista --transmitida en directo a todo el país-- negó su responsabilidad en el crimen de Sandoval y de otros desaparecidos al señalar que Pinochet era el jefe de la DINA Insistió: Pinochet “debió presentarse ante quien correspondía y decir: ‘yo respondo de todo lo que se hizo en Chile’” Como pasaba el tiempo y Contreras no se presentaba para ser notificado, el juez Alejandro Solís dictó a las nueve de la mañana una orden de detención La Policía de Investigaciones, que ya tenía a algunos agentes apostados en el lugar, inició un operativo especial para aprehender al general El jefe de Asuntos Especiales y Crimen Organizado, prefecto inspector Rafael Castillo, acudió al domicilio de Contreras acompañado de unos 30 agentes Castillo, que estaba acompañado por un delegado del comandante en jefe del Ejército, intentó convencer a Contreras de que se entregara, pero éste reiteró las exigencias hechas a Cheyre: un trato especial Al verse acorralado y al constatar que sus peticiones no iban a ser aceptadas, dijo: “No me voy a ir a ninguna parte Si quieren me sacan muerto de aquí” Al ver que el tiempo pasaba y que la espera se hacía inútil, Castillo ordenó a las 11:30 horas la captura de Contreras Unos doce policías ingresaron a la casa del general Fueron recibidos por los familiares del condenado --entre ellos un yerno que había alcanzado el grado de general en el Ejército-- con insultos y frases como: “¡Desgraciados, qué no se acuerdan que nosotros liberamos a Chile!” A pesar de estos problemas, la policía arrestó a Contreras Mientras un oficial leía la orden de detención y hacía mención de los derechos constitucionales del detenido, una de las hijas de éste se abalanzó sobre el agente que retenía a su padre Contreras aprovechó para zafarse, corrió a su a escritorio y extrajo de un cajón una pistola con la que aparentemente pretendió disparar al prefecto Castillo Pero cuando estaba a fracciones de segundo de hacerlo, un policía lo sometió Mientras tanto, la conviviente de Contreras, Nelida Gutiérrez, trató de extraerle el arma de servicio a uno de los oficiales, pero no lo consiguió Este incidente caldeo los ánimos de los policías, que sacaron violentamente a Contreras, mientras le gritaban que lo iban a “secar en la cárcel por asesino” Luego, el exdirector de la DINA fue trasladado con esposas y custodia aérea y terrestre al cuartel central de Investigaciones, donde se le hizo la filiación, trámite que incluye la toma de fotos del rostro y el registro de las huellas dactilares Lo difícil detención de Contreras –informada profusamente por los medios de comunicación-- provocó que el centenar de familiares de víctimas de la represión que aguardaban a la cúpula de la DINA en las afueras de los tribunales a la espera de su notificación, se transformaran en una multitud cuando Contreras llegó alrededor de las 13:30 Pero al citado sitio no sólo habían acudido los detractores de los criminales, sino también un considerable número de buhoneros que, cargados de huevos, tomates, bolsas con agua y todo tipo de objetos susceptibles de ser lanzados, encontraban clientes ansiosos que pagaban lo que fuera por no quedarse desprovistos en ese momento que se asomaba como irrepetible Apenas la estampa de Contreras descendió del vehículo policial, los manifestantes --que ya habían conseguido sortear el cerco policial--, vaciaron todos sus pertrechos sobre la pequeña y regordeta corporalidad del otrora omnipotente general Quince minutos más tarde, y tras ser notificado del comienzo de su condena, Contreras volvió a enfrentarse al populus que una vez más desató su odio Un reportero gráfico de un medio local, captó una simbólica fotografía en la que un compungido Contreras aparece recibiendo en su cabeza, entre otros muchos proyectiles, un cartel en el que se puede observar la imagen de un detenido desaparecido La fiesta Una vez que Contreras fue conducido al penal Cordillera, las emociones se apoderaron de las calles del centro de Santiago Los huevos cedieron paso al champaña y a los gritos desenfrenados, a los abrazos, bailes espasmódicos y risas Mireya García, vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, señaló a Apro que ese día será recordado como “trascendental en la historia moderna de los derechos humanos”, debido a que marca el inicio de una etapa en que la desaparición de personas comenzó a ser castigada en Chile, “lo que es para nosotros extremadamente significativo” García manifestó también que el hecho que haya caído la cúpula de la DINA, incluyendo a Contreras, tiene un valor especial, debido “a que está siendo justamente castigado Ese individuo que tenía el poder para decidir quién vivía y quién no vivía, quien desaparecía o era asesinado, todo lo cual hace que este momento sea muy fuerte y de sentimientos encontrados” La detención de Contreras y la forma en que se procedió a su notificación, provocaron su ira Acusó al general Cheyre de ser un “traidor” por haberlo abandonado, y tildó al juez Solís de “mirista vengativo” El Ejército rechazó las acusaciones en contra de Cheyre, su comandante en jefe Pero también criticó al gobierno, a través de un oficio que generó polémica, por la humillación de la que fue víctima el exdirector de la DINA, y solicitó que en el “futuro se tomen las medidas pertinentes para evitar que los uniformados procesados por la justicia sufran un trato similar” Contreras anunció que próximamente presentará documentos con los cuales espera que se reabra su causa y pueda salir de prisión En entrevista con Apro, el abogado querellante del caso Sandoval, Nelson Caucoto, restó importancia a las quejas de Contreras, al señalar que en este caso “la justicia actuó como debe actuar” Agregó que lo absurdo de todo lo ocurrido se debió a la actitud del exjefe de la DINA, quien pretendió recibir un trato especial “creyendo que conserva los privilegios que gozaba en el pasado” El abogado descartó que los condenados por esta causa puedan salir en libertad antes de cumplir sus condenas Caucoto, que es considerado como uno de los padres del derrumbamiento de la Ley de Amnistía autoimpuesta por la dictadura de Pinochet, se muestra conforme respecto del estado actual de las causas de derechos humanos Señaló “que Chile ha alcanzado logros que muy pocos países que vivieron bajo dictadura pueden mostrar” Al hacer un pequeño balance respecto de este tema, dijo que el año pasado fue muy importante, en gran parte gracias al accionar de los jueces de fuero dedicados en exclusiva a causas de derechos humanos, “porque han aumentado enormemente la cantidad de procesados, porque ya están dictando sentencias y porque están aplicando el derecho internacional” Caucoto aseguró que en el futuro cercano habrá nuevas y numerosas condenas en causas de detenidos desaparecidos y, en algunos casos emblemáticos, de crímenes cometidos durante el régimen de Pinochet, como el asesinato del excomandante en jefe del Ejército, general Carlos Prats Operación Albania El 28 de enero no sólo será recordado como el día en que los agentes represivos de la dictadura comenzaron a pagar sus culpas, sino también porque en esa fecha se dictó sentencia condenatoria en contra de la plana mayor de la Central Nacional de Informaciones (CNI), en el caso conocido como Operación Albania La CNI es la agencia de represión estatal que reemplazó a la DINA tras el asesinato del excanciller Orlando Letelier, perpetrado en Washington, en 1976 Este crimen provocó un cambio de actitud del gobierno de Estados Unidos hacia la dictadura chilena, que implicó fuertes presiones contra la DINA y Contreras Ello derivó en la disolución de este organismo represivo Operación Albania fue el nombre en clave que dio la CNI a los asesinatos en serie cometidos entre el 15 y 16 de enero de 1987, que acabaron con la vida de 12 militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FRMR) Por estos delitos, el ministro de fuero Hugo Dolmetsch condenó a cadena perpetua al exdirector de la CNI, el general (r) de Ejército, Hugo Salas Wenzel Así mismo, sentenció a 15 años a Álvaro Corbalán, quien fue jefe operativo de esta agencia, y a diez años de prisión al exoficial de Carabineros, Iván Quiroz Además, otros 12 agentes de la CNI recibieron condenas por estos crímenes Según consta en el fallo, cinco de las víctimas fueron emboscadas y asesinadas en diversos lugares de Santiago, mientras que las siete restantes fueron detenidas e ingresadas al cuartel central de la CNI en espera de la decisión de Salas Wenzel, quien determinó que éstas también debían ser eliminadas Cuando ocurrieron los sucesos el gobierno dictatorial y la prensa informaron que los miembros del FPMR murieron en enfrentamientos con agentes del Estado, explicación que por lo demás era muy común en esos años para justificar los crímenes cometidos por la dictadura Las personas que perdieron la vida en el operativo son: Ignacio Valenzuela Pohorecky, Patricio Acosta Castro, Julio Guerra Olivares, Juan Henríquez Araya, Wilson Henríquez Gallegos, Esther Cabrera Hinojosa, Manuel Valencia Calderón, Ricardo Rivera Silva, Elizabeth Escobar Mondaca, Patricia Quiroz Nilo, José Valenzuela Levi y Ricardo Silva Soto Nelson Caucoto, que también ofició como querellante en esta causa, señaló a Apro que este es un fallo muy importante porque establece la verdad y hace justicia en la mayor matanza en serie realizada durante los ochenta, “causa que permaneció paralizada durante once años en la Fiscalía Militar sin resultado alguno, por lo que ya nadie esperaba se hiciera justicia” El jurista destacó que este fallo “logró desmentir la versión oficial que señalaba que la gente murió en un enfrentamiento” Este caso destaca también porque es uno de los pocos en que todos los implicados, salvo Salas Wenzel, reconocieron su culpabilidad en los delitos investigados

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