El Yunque: La democracia como coartada

viernes, 11 de marzo de 2005
México, D F, 10 de marzo (apro)- Ni mito ni mote: El Yunque es una realidad y una fuerza que amenaza con reabrir abruptamente el expediente de violencia y difamación que ha caracterizado a esta organización secreta durante más de medio siglo de vigencia en México, justo cuando debería robustecerse el respeto a la pluralidad El estupor que produjo en amplios sectores de la sociedad el triunfo de Manuel Espino como presidente del PAN, entre ellos muchos de los propios panistas, debe concitar un inaplazable debate sobre esta organización que usa las reglas de la democracia como coartada y que en realidad conspira contra ella Por eso hablar de la Organización Nacional del Yunque --que ya es propietario de siglas y estructura del PAN-- no es un asunto que incumbe sólo a los militantes de ese partido y a sus simpatizantes entre el electorado mexicano Es un tema que atañe a toda la sociedad, porque los secreteros, por una parte, se niegan a sujetarse al escrutinio público en sus propósitos verdaderos y, por la otra, poseen la justificación ideológica para cometer acciones criminales Esto no es una exageración: del mismo modo que, el sábado 5, operó uno de los principios de El Yunque --la primordialidad-- para que los militantes de esa organización que forman parte del Consejo Nacional emitieran su voto por Espino, junto con los despistados, pragmáticos y rencorosos, están vigentes los objetivos de “combatir con los medios a su alcance a las fuerzas de la Revolución (a las obras de Satanás) Sin tregua” Y las “obras de Satanás” son todas las que, a juicio de los jefes de la Organización Nacional del Yunque, no se inscriben en el objetivo que quiere para México: instaurar el reino de Dios mediante la conquista y retención del poder “para evangelizar las estructuras y las instituciones” del Estado mexicano, que por historia, Constitución y leyes, es laico ¿Cómo se obtiene o retiene el poder? Como sea, por las buenas y por las malas, confrontando y liquidando a quienes simplemente no piensan como ellos --¿ideas?, ninguna--, que se asumen como redentores de pecadores para lograr cumplir con su “misión”, encomendada en beneficio de la “Obra” El militante del Yunque, establecen sus documentos, “quiere y ama a nuestra obra por su misión, por el bien enorme que le ha hecho a nuestra patria, por ser un instrumento de salvación y un vehículo de triunfo, porque siendo una obra para santos, Dios ha escogido pecadores” Manuel Espino, como todos los militantes del Yunque, es un “predestinado” de Dios para ejercer su vocación política y lograr la santificación “A nosotros nos llamó Dios a la política”, dicen los militantes de esta organización, que efectivamente, con descaro, han arrebatado el PAN a quienes todavía creen que son viables los principios fundacionales de ese partido y que apenas se están dando cuenta que ya no les pertenece La diputada federal Tatiana Clouthier quiere renunciar porque, además de la llegada de Espino a la presidencia del CEN, el PAN se parece cada vez más al PRI, pero no ignora que su padre, Manuel Clouthier, tuvo como principal consejero e ideólogo en la campaña presidencial de 1988 a Luis Felipe Bravo Mena, quien se convirtió en el primer presidente del Yunque en ese partido Felipe Calderón, quien derrotado implora equidad para la candidatura presidencial, jamás leyó los libros de su padre que advertían del envilecimiento del PAN por la organización secreta, que lo hizo presentar su renuncia Luis H Alvarez no puede dejar de decir todo lo que sabe de Espino desde que conoció sus acciones a principios de los ochenta, sólo porque lo apoyó de manera interesada Santiago Creel, por su parte, es otro que cree equívocamente que liquidando a Carlos Medina --otro que se tragó las notas de los jilgueros yunquistas, como Alberto Cárdenas y Francisco Barrio-- llegará a la Presidencia, pero ahora más que nunca tiene el deber político y moral, como secretario de Gobernación y aspirante a dirigir el país, de emitir una posición al respecto Creel está a tiempo, antes que sea depuesto por Marta Sahagún y los juramentados, de concretar su mejor logro como político deslindándose de la Organización Nacional del Yunque, que lo rodea, y ejercer demostrar si es verdadera, y no discursiva, su convicción juarista Hasta ahora nada han dicho o escrito los auténticos panistas de jerarquía --de Vicente Fox no puede esperarse nada, autista salvo por su reyerta con Andrés Manuel López Obrador--, ni seguramente lo harán pronto, por conveniencia, ignorancia o falta de convicción democrática No reconocerán que con la maniobra de elegir a Espino, y con él a la mayoría del Comité Ejecutivo Nacional, se consolida en el PAN la visión más autoritaria y excluyente en nombre de la democracia y la pluralidad interna, que sin duda representa el fin de ese partido como opción democrática de derecha liberal Pasará mucho tiempo, ya muy tarde, para que los auténticos panistas comiencen a lamentarse, ya arrepentidos, de su pobre visión o franca ceguera ante El Yunque, pero para entonces el PAN no existirá El Yunque ya tiene controlado totalmente al PAN, al que penetró mediante muchísimos membretes, desaparecidos y vigentes: Frente Universitario Anticomunista (FUA), Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO), Desarrollo Humano Integral y Acción Ciudadana (DHIAC), Asociación Nacional Cívica Femenina (Ancifem), Comité Nacional Provida (Provida), Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), Coordinadora Ciudadana, Boy Scouts, muchos de los cuales ahora se agrupan en una cosa llamada “Sociedad en Movimiento” patrocinada por Coparmex Pero si los verdaderos militantes del PAN no asumen definiciones, la sociedad debe saber y actuar para evitar que la nación entre en un tobogán de confrontación más allá de las acaloradas diatribas vigentes y se imponga la visión de los “elegidos de Dios”, que no admiten dudas sobre su misión que, insisto, conspira contra la democracia Y así como Espino está siendo sujeto al escrutinio por su intolerancia cotidiana --la política del garrote--, no debe perderse de vista que los militantes del Yunque que lo acompañan en el Consejo Nacional, el CEN y la Comisión de Orden, son capaces de mentir en el nombre de Dios y capaces de usar también a Dios como alcahuete para sus fechorías Pues sí: Las brujas no existen Pero de que vuelan, vuelan Comentarios: delgado@procesocommx

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