Pactan Fox Bush y Martin Alianza para la Seguridad

jueves, 24 de marzo de 2005
* La reunión sirvió para el lucimiento del presidente de EU * El mandatario mexicano se mostró incómodo y repetitivo; el canadiense, molesto Waco, Texas, 23 de marzo (apro) - La reunión entre los presidentes George W Bush, de Estados Unidos; Vicente Fox, de México; y el primer ministro de Canadá, Paul Martin, cumplió fielmente sus expectativas: Fue una sesión de fotografía en la que se lució el mandatario estadunidense como anfitrión y se anunció la llamada Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte En la universidad de Baylor, en la ciudad de Waco, Texas, los tres jefes de gobierno no hicieron ningún anuncio importante en términos de la reforma a leyes de inmigración en Estados Unidos, que es el tema que le interesa a los mexicanos y que, en principio, era el gran objetivo del gobierno foxista en el ámbito de la relación bilateral con Estados Unidos Después de la primera hora y media de la reunión “trilateral”, Bush aprovechó para lucirse y mostrarse como el gran líder norteamericano en la conferencia de prensa de seis preguntas, con reporteros previamente elegidos por cada gobierno Suelto, sonriente y muy seguro, Bush logró su objetivo de que con la Alianza, el tema de seguridad quedará como la gran prioridad entre los tres países como parte de las estrategias para el desarrollo económico, político y social en América del Norte “Queremos que por la frontera cruce gente y que no sean terroristas, narcotraficantes, traficantes de armas y de personas los que lo hagan”, declaró Bush en la rueda de prensa Pese a que el mandatario estadunidense señaló que el encuentro era entre amigos y socios, por lo menos en la conferencia de prensa quedó claro que Martin llegó a Waco obligado para anunciar un compromiso que no es más que el seguimiento a lo que ya se viene haciendo a nivel trilateral bajo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) En el rostro del primer ministro canadiense se palpaba que las relaciones con Estados Unidos no están en su mejor momento, por las diferencias que tienen con respecto a la idea de Washington de implantar un escudo antimisiles en Norteamérica Martin definió que para su país, por encima de los intereses de Bush en materia de seguridad, el compromiso es agilizar el flujo comercial y de personas sin que se vea entorpecido por el temor estadunidense de que por sus fronteras entren posibles terroristas, como lo han expresado para el caso de México “No debemos ser complacientes”, dijo En claro contraste con Bush, al presidente Fox se le veía incómodo, desubicado, tenso e inseguro, y demasiado repetitivo al hablar de los temas de insertados en la Alianza El encuentro de Waco fue esencial para el gobierno estadunidense porque se definió a la seguridad como la herramienta irremplazable para avanzar en materia comercial, social, y desarrollo bajo los mecanismos ya definidos en el TLCAN La reunión trilateral se percibió simplemente como una sesión sin anuncios importantes, ya que para el gobierno de México no se habló de la reforma migratoria, y con Canadá las relaciones con Bush no están nada bien por los problemas que tiene en materia de defensa con misiles Martin, incluso, fue muy claro al enfatizar que este tema “está cerrado” En el salón Barfield, donde se realizó la conferencia de prensa, se notó la tensión que había entre los tres jefes de gobierno, lo que también se transmitió en el ambiente que había entre los miembros de los gabinetes, quienes sentados al lado izquierdo de sus jefes platicaban muy poco y sonreían ante la mirada de los reporteros y las lentes de las cámaras fotográficas y de televisión Atrás quedó todo aquel patriotismo y valentía del secretario de Gobernación, Santiago Creel, quien había prometido reclamarle al gobierno de Bush las intromisiones que él identifica en sus preocupaciones porque como lo hacen los inmigrantes indocumentados, los terroristas ingresen a Estados Unidos por el territorio de México Creel, quien se sentó al lado derecho de Michael Chertoff, el secretario de Seguridad Interior en el gabinete de Bush, se veía sonriente y muy platicador con su homólogo, y nunca se notó, por lo menos en el salón Barfield, que el valiente secretario mexicano, le hubiera hecho cualquier reclamo a su contraparte estadunidense Al otro extremo de la fila donde estaba sentado Creel, el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, hacía breves comentarios a Condoleezza Rice, la secretaria de Estado estadunidense, quien daba la impresión de no estar atenta a lo que le decía su homólogo mexicano Rice, tal vez consciente de que Derbez está más preocupado por sus deseos de ser el próximo secretario general de la Organización de los Estados Americanos, parecía estar pensando en los problemas que tiene Estados Unidos en Irak, Corea del Norte, Siria y el Líbano “Fue una obra excelente de pérdida de tiempo”, comentó uno de los reporteros de la Casa Blanca al término de la conferencia de prensa

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