Pena de muerte

sábado, 26 de marzo de 2005
México, D F, 25 de marzo (apro-cimac)- En la actualidad existen ocho militares condenados a la pena de muerte, en todos los casos por privar de la vida a un superior en un acto de insubordinación Pero precisamente ahora, después de cinco iniciativas a partir del año 2000, el Senado de la República por fin prohibió la pena capital en nuestro país al reformar los artículos 14 y 22 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, tan remendada y urgida de un reemplazo total Han borrado las mutilaciones, tormentos, marcas, azotes y palos, torturas, las multas excesivas, la confiscación de bienes y cualquier pena inusitada y trascendental de nuestro civilizado país Aunque parezca contradictorio antes todo esto se contemplaba en la Constitución, pero desde luego, estaba muy mal visto por los organismos de derechos humanos y por la sociedad en general, sin embargo, no dejaba de ser parte de los usos y costumbres del sistema de justicia nacional y seguirá existiendo, naturalmente Pienso en la cantidad de mujeres que han sido emparedadas, apedreadas hasta la muerte, mutiladas y asesinadas por causas nimias, como tener relaciones con su exmarido, a quien, desde luego, las leyes le otorgan diferente trato La pena de muerte no debería de existir en el mundo Pero también pienso en la red mundial de abuso infantil, los pederastas, los violadores y secuestradores, los asesinos de mujeres que han procreado sus hijos, pienso en los campos de concentración y en las bombas nucleares, en las guerras injustas y eso me hace soñar con castigos ejemplares Pero, ¿acaso Isaías Constante Laureano, significó algo al momento que los ocho militares con procesos de pena de muerte decidieron revelarse contra sus superiores cometiendo asesinato? Isaías fue fusilado frente a la tropa por mandato del secretario de la Defensa, Agustín Olachea, y la anuencia de López Mateos, en 1961, entonces presidente de la nación, a quien le pareció justo que el militar pagase con su propia vida la que quitó a su superior Probablemente muy pocos recuerden el ejemplar castigo y la mayoría de los mexicanos jamás nos enteramos del fusilamiento aquel Es cierto que veces dan ganas de matar a los que atentan contra la salud de nuestros jóvenes, los que se enriquecen con las drogas que aniquilan a nuestros seres queridos Aun así, sin un nuevo argumento al respecto, me sigo pronunciando en contra de la pena de muerte y aplaudo al Senado por su abolición Un asesino en la cárcel es un recordatorio diario, la muerte siempre es olvido

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