Ser o no ser... Pirata

lunes, 28 de marzo de 2005 · 01:00
México, D F, 28 de marzo (apro)- Primero, la piratería atacó a la industria discográfica con tal fuerza que la hizo tambalear Y ahora, le tocó el turno al cine con un estimado de 3 mil millones de pesos en pérdidas en el ramo de exhibición, según números de la Canacine, mientras que de 50 millones de videos vendidos en 2004, la mitad fueron copias piratas Como consecuencia de lo anterior, la industria cinematográfica tomó cartas en el asunto y lanzó una campaña de concienciación que busca incitar a la reflexión de padres e hijos, campaña que va dirigida a la sociedad en un tono moralizante y la cual gira en torno a la educación que damos a nuestros vástagos Para efectos prácticos, englobemos los slogans de campaña en la siguiente pregunta: “¿Cómo podemos decirles que no mientan, roben o copien en los exámenes, si nosotros cometemos otros delitos como comprar películas piratas?” Esa sería la idea principal, a grandes rasgos Si bien el elemento moral causa un buen impacto en la gente —aunque a veces puede resultar chocante—, el problema de la piratería tiene más componentes que las cuestiones morales; y es importante que éstas se toquen siempre y cuando deseen incitar a una verdadera concienciación del problema He aquí unas cartas al aire: Por un lado es un problema de oferta y demanda, de mercado, si se desea ver fríamente, en donde la gente quiere ir al cine, quiere entretenimiento y diversión, y va con quien se lo ofrezca más barato El problema es que ese “alguien” rompe con las reglas del juego y entonces se vuelve un asunto legal: no paga impuestos, ni derechos de autor Pero también es un problema social La gente quiere acceder a dicho entretenimiento, a pesar de que no tiene el dinero para hacerlo o para hacerlo, las veces que desearía, en nuestro país el entretenimiento es un lujo enorme gracias a los bajos salarios y el desempleo—; y entonces lo obtiene de la manera en que se hacen y se han hecho por años muchas cosas en México: de forma ilegal, eso de lo que tanto nos quejamos y está ligado a la corrupción y a la impunidad Muchos dirán que las cadenas distribuidoras, exhibidores y productoras son grandes monstruos que sólo desean quedarse con el dinero de la gente mientras pagan salarios bajos Puede ser cierto Y pueden tener razón en decir: “No quiero enriquecer a esos grandes empresarios que elevan los precios de tal forma que los hacen inaccesibles”; y Michael Moore les dará la razón con miles y miles de ejemplos Pero enriquecer a las mafias que controlan el negocio de la piratería (pues los que tienen los puestos sólo sacan para subsistir y muchos lo hacen a duras penas) no es, tampoco, la mejor solución; ellos no se preocupan por el bienestar de la sociedad y no les importa ganar dinero con la pornografía infantil De todas formas, si la industria cinematográfica truena, miles de mexicanos se quedarán sin trabajo y el comercio informal no puede acoger a todo el mundo Comprar pirata afecta a muchos sectores, no sólo se trata de “soy mala persona porque lo hago”, ni tampoco de comprar pirata pues así “no le doy más dinero a las grandes empresas” Comprar pirata tiene sus consecuencias y afecta a la sociedad de manera integral Parece absurdo, pero no lo es, cuando millones de mexicanos están involucrados en el asunto

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