Centroamérica: La división de la izquierda

lunes, 7 de marzo de 2005
San Salvador, 7 de marzo (apro) - El ascenso al poder de la izquierda en Sudamérica contrasta con la grave crisis por la que atraviesa dicha expresión en Centroamérica Montevideo celebró la semana pasada la llegada al gobierno, por primera vez, de una agrupación de izquierda; antes había sucedido en Chile, en Brasil y en Argentina; además en Venezuela el gobierno de Hugo Chávez redobló su legitimidad al vencer recientemente en un referéndum que trataba de revocar su mandato Mientras eso ha sucedido en el Sur, las históricas y populares agrupaciones de izquierda del Centro no parecen salir de sus crisis crónicas de identidad y divisionismos, luego de haber dejado atrás el período de guerras civiles y de resistencias a las dictaduras En Centroamérica existen dos casos paradigmáticos de izquierda: el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que en 1979 derrocó por medio de una insurrección popular a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, y que gobernó durante más de una década enmedio de una guerra de baja intensidad lanzada desde Washington El otro caso es el del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), una guerrilla popular que enfrentó doce años a la dictadura militar equipada también por Washington, en una guerra civil que terminó en un trascendental acuerdo político que permitió el tránsito democrático Las guerras civiles en Nicaragua, El Salvador y Guatemala dejaron hondas secuelas: casi 400 mil muertos, varios millones de refugiados y exiliados, miles de víctimas sobrevivientes entre huérfanos, viudas, lisiados, torturados y familiares de desaparecidos Las economías en estas naciones siguen sin levantarse y los jóvenes no encuentran otros caminos que emigrar o incorporarse a las temibles pandillas de los Mara, un fenómeno que ya se extendió a México y Estados Unidos Las “derrotas” de Daniel Ortega Daniel Ortega, de 58 años, era un estudiante universitario cuando se incorporó al FSLN que había fundado Carlos Fonseca Amador a principios de la década de los sesenta, con el frenesí de la Revolución Cubana encabezada por Fidel Castro Luego en el FSLN, con su hermano Humberto, encabezó la llamada tendencia “tercerista” o “insurreccionalista”, que se enfrentó a la tendencia radical que enarbolaba la estrategia de Guerra Popular Prolongada (GGP) y a la minoritaria denominada como “tendencia proletaria”, en la que militaban guerrilleros-intelectuales y provenientes de capas medias En la práctica la tendencia de los Ortega, la más pragmática y con grandes dotes para desarrollar negociaciones políticas, se impuso, y el derrocamiento de Somoza se logró en julio de 1979 por medio de insurrecciones populares en toda Nicaragua Daniel entregó a su hermano Humberto (el estratega militar de las insurrecciones) el mando del Ejército Popular Sandinista (EPS), mientras él se quedó como jefe de la Junta Revolucionaria de Gobierno, y con el tiempo con la presidencia del Gobierno Popular Sandinista Nicaragua se dividió intensamente y sufrió al mismo tiempo una agresión armada de la contrarrevolución Durante casi todo el periodo de gobierno sandinista hubo guerra en esta nación centroamericana Finalmente, el ahogo económico, el cerco militar y político y la división de la población obligaron a Ortega a negociar la paz con la contra y encarrilar la revolución hacia un proceso democrático Daniel Ortega quiso reelegirse el 25 de febrero de 1990 durante unas elecciones supervisadas por la comunidad internacional Fue derrotado en las urnas por Violeta Barrios de Chamorro con una diferencia de 14 puntos porcentuales El 20 de octubre de 1996 en elecciones generales volvió a ser derrotado, en esta ocasión por el liberal Arnoldo Alemán, con una diferencia de 13 puntos Finalmente el 4 de noviembre del 2001, Ortega fue derrotado por tercera ocasión consecutiva con una diferencia de 14 puntos frente al empresario Enrique Bolaños, actual mandatario de Nicaragua En todos los procesos Ortega fue objeto de una feroz campaña mediática, pero igualmente, factor de unificación de las organizaciones de derecha El caso es que Ortega, actual secretario general del FSLN, puja por convertirse nuevamente en el candidato presidencial por su partido, pero ha aparecido una figura carismática y popular que le quiere arrebatar el puesto: el exalcalde de Managua y exministro de Turismo durante la revolución, Herty Lewites, el que según las encuestas locales lo dan como triunfador frente a cualquier otro candidato, incluso, frente a Ortega La trifulca se ha armado entre los seguidores de unos y otros En el fondo, analistas consideran que se trata del enfrentamiento entre una posición radical, ortodoxa y conservadora, al mando del caudillo Ortega, en contra de una tendencia moderada y más democrática que encabeza Lewites, a quien apoyan excomandantes históricos como Henry Ruiz, Luis Carrión y Víctor Tirado Las “derrotas” del farabundismo El FMLN fue fundado en 1980 por cinco organizaciones armadas Cuatro de ellas venían luchando con guerrillas urbanas desde 1970 El Partido Comunista (PCS) fue la última facción que se incorporó a la guerra, luego de haber dejado atrás el “reformismo”, pero la paradoja es que en la actualidad son los líderes comunistas, entre ellos Schafik Handal, los que controlan al movimiento exguerrillero, que los asesores del Pentágono se atrevieron a calificar como la guerrilla más disciplinada y mejor armada que haya existido hasta entonces en Latinoamérica A diferencia del FSLN, el FMLN no ha gobernado en El Salvador, pero su fuerza no es despreciable ni en el poder municipal ni en el Legislativo En las tres elecciones presidenciales que ha participado el FMLN ha sido derrotado por su enemigo histórico: la conservadora y derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena) En las pasadas elecciones de marzo, el candidato del FMLN, Schafik Handal, fue derrotado por el actual presidente Antonio Saca Al igual que Ortega en Nicaragua, Handal fue atacado despiadadamente en una campaña mediática, y además fue factor de unificación de la derecha local, muy poderosa económicamente Las derrotas electorales del FSLN y del FMLN no han logrado transformar las visiones políticas de los liderazgos de dichas agrupaciones Cualquier intento de crítica interna ha sido reprimido con expulsiones y exclusiones, no sólo de los disidentes sino de sectores que han sido históricamente aliados de las izquierdas Crece la incertidumbre “Las organizaciones de izquierda centroamericanas deben aprender mucho de lo que llamo ‘La gran lección de Uruguay’ Fueron las organizaciones con más arraigo popular, que no sólo resistieron a las dictaduras, sino que se lanzaron a guerras civiles Pero el FSLN ni el FMLN han actualizado su ideario, no exhiben moderación, no atraen a los jóvenes Todo ello se manifestó en Uruguay, además de una enorme audacia e imaginación de los líderes”, razona Napoleón Campos, polítólogo salvadoreño Campos critica también la permanente confrontación de la izquierda centroamericana con sus aliados tradicionales, así como con la empresa privada “Además no se le quita la política de choque permanente con Estados Unidos, donde vive más de la cuarta parte de la población salvadoreña” En tanto, el analista Roberto Rubio, estimó que mientras en el Sur ha habido una “evolución” de la izquierda, en Centroamérica se da una “involución” Explica: “En el Sur se sabe lo que significa gobernar y se quiere gobernar; aquí como que la meta es la trinchera de la oposición Creo que el debate se centra en que existen sectores fuertes de la izquierda centroamericana que persisten en una revolución para transformar el sistema y no en un proceso de reformas que van avanzando” “Otra cosa importante que ha dado crecimiento a la izquierda en el Sur –señala-- es que existe una especie de ‘meritocracia’ para optar a cargos de dirigencia y públicos, pero en los partidos centroamericanos existe un proceso contrario, de huida de intelectuales y profesionales” En tanto, Julio Hernández, líder del FMLN –quien dentro de esta organización encabeza la que se considera facción reformista--, asegura que la dirigencia del partido (facción ortodoxa) está en peligro de imponer en abril próximo unas reformas en las que eliminarían las elecciones primarias para elegir a sus líderes y a los candidatos de elección popular “Esto desvirtuaría los principios mismos del FMLN en la vida institucional, negaría la democracia e impondría el autoritarismo que tiene patente en la derecha, no en la izquierda” “Con tal de preservar a la dirigencia actual se están usando campañas de desprestigio, fraudes, exclusiones Y todo ello en un proceso polarizado en el que hay una derecha fuerte y poderosa a la que le conviene tener a una izquierda retórica y confrontativa Después de abril, si se aprueba la anulación de las primarias, lo que se prevé es un proceso fuerte de desacumulación de la izquierda en todos los planos”, dijo Hernández con desencanto

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