PGR: Las amenazas del general

viernes, 15 de abril de 2005
México, D F, 14 de abril (apro)- Desde su escondrijo, en el territorio nacional, Joaquín “El Chapo” Guzmán se ríe de los funcionarios de la Procuraduría General de la República (PGR), empeñados no en la búsqueda de ese capo, sino en amenazar a los periodistas que someten al escrutinio a las criaturas indefensas de esa institución garante del Estado de derecho Desde hace cuatro años y medio, prácticamente el mismo tiempo que lleva la gestión de Vicente Fox, la PGR busca --y no encuentra-- al narco que exhibe a diario la incompetencia de una institución, cuyos servidores públicos se sienten ofendidos por quienes no les hacen propaganda en los medios En el caso del jefe de gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador, está más que clara la maniobra política revestida de legalidad instrumentada por un personaje, el subprocurador Javier Vega Memije, quien ni siquiera ha podido desmentir el tráfico de influencias de que es acusado cuando sirvió a José López Portillo Pero hay otros casos, muchos, que demuestran que Rafael Macedo de la Concha y sus subalternos --todos empleados del poder constitucional y de los poderes fácticos-- aplican la ley a conveniencia del cliente: así sea para golpear al publicista Santiago Pando y los periodistas que en los medios le otorgaron su derecho a dar su versión sobre el encarcelamiento de su suegra, o aun al mismo Nahúm Acosta, el personaje que llevó a Vicente Fox a reconocer que el narco llegó hasta la Presidencia Vaya, hasta de persecución se dice víctima José Antonio Ortega Sánchez, presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública de la Coparmex y militante de la Organización Nacional del Yunque Sus hijos, uno de ellos con síndrome de Down, padecen el acoso de los agentes de Macedo Se trata de casos públicos, porque los involucrados tienen acceso a medios de comunicación y aun posibilidades de contratar a un abogado Pero quienes no tienen dineros para comprobar --comprar-- su inocencia, la mayoría de la población, sucumben al poder cuasidictatorial de la Procuraduría que encabeza Macedo Pero ahora, justo cuando se cometen agresiones y asesinatos contra periodistas, que atraerá por órdenes presidenciales la PGR, Macedo se queja de “grupos y personas” que usan medios de comunicación para “denostar, lastimar y amenazar a los servidores públicos” de la PGR “Los tengo perfectamente identificados”, amenaza el militar El contrasentido es grotesco: Macedo nunca quiso enterarse que junto a él, en el área de comunicación social, trabajaba Sócrates Amado Campos Lemus, amigo de Juan García Abrego, ni más ni menos que jefe del cártel del Golfo ¿Investigación? Ninguna Impunidad a plenitud también con los amigos de los amigos, como Rogelio Montemayor, quien autorizó el saqueo de 580 millones de pesos de Pemex para el PRI: Vega Memije fue delegado de la CNOP en Coahuila durante el gobierno de ese personaje, y una asesora de Macedo, Mireille Rocatti, fue directora jurídica del mismo exdirector de la paraestatal Otro ejemplo mayúsculo es la Lotenal: Carlos Salomón Cámara, asesor de Marta Sahagún, es inocente de todas las irregularidades en la Lotería Nacional, igual que la exdirectora Laura Valdés, quien trianguló recursos a la fundación Vamos México A riesgo de ser demandado por José Luis Santiago Vasconcelos, quien a través de sus abogados quiere imponer escarmientos a periodistas, es preciso advertir del talante retrógrado de la PGR Implica --no evoca-- el diazordacismo Si Macedo y sus subordinados ejercen su responsabilidad con apego a la Constitución y a las leyes, desprovistos de los ánimos autoritarios que exhiben de manera cotidiana, poco deben preocuparse por las críticas de ciudadanos y periodistas Si es porquería lo que les lanzan, dejen que se seque y se caerá sola o andarán, de por vida, manchados, así les quemen incienso sus amigos en los medios Cárdenas: izquierda moderna Dirigentes empresariales --en realidad gerentes de hipócrita devoción-- le siguen quemando incienso a Cuauhtémoc Cárdenas “Es la izquierda moderna”, le dicen los mismos que, hasta hace unos meses y desde 1988, lo tildaban de “populista” Es obvia y ridícula la coartada: inflarlo para que se confronte con López Obrador y, después, liquidarlo Comentarios: delgado@procesocommx

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