El silencio

lunes, 25 de abril de 2005
México, D F, 24 de abril (apro)- El silencio, paradójicamente, es una de las protestas más fuertes que se puede realizar ante la injusticia que se comete desde el poder en contra de un conglomerado social o de una sola persona Marchar calladamente por las calles del centro del país ha sido históricamente la expresión más enérgica de inconformidad social, así se hizo en 1968 y en 1994 cuando gobernaba el PRI Así ocurrió hoy, cuando gobierna el PAN Una marcha en silencio no significa, de ninguna manera, aceptar calladamente las actuaciones erróneas que están tomando los gobernantes en turno y que nos afectan directamente Contrario a lo que puede pensarse, manifestarse sin decir una sola palabra, sin proferir un solo grito, una consigna o una demanda, es una expresión que tiene más carga significativa porque concentra la voluntad de inconformarse con otro lenguaje más universal, el de un solo gesto silencioso que condensa la rebeldía contra lo que está mal Protestar de una manera sosegada invita más a la reflexión que el grito pelado que atrae la atención, pero sólo por algunos momentos Esta fue la idea de la marcha de este domingo --aunque no fue del todo silenciosa porque el grito de “no estas solo” no pudo ser contenido en varias ocasiones--, la de convocar a la deliberación, al razonamiento, al examen de los peligros que conllevan las torpezas de un gobierno que ha hecho de la justicia la manipulación más grosera de las leyes en favor de sus intereses y que se esconde detrás del argumento de la defensa del Estado de derecho Muchos de los que asistieron a la marcha del silencio no están muy de acuerdo con la forma de gobernar de Andrés Manuel López Obrador, y tampoco con su escasa tolerancia para con los que piensan distinto a él Llegaron a la cita en el Museo de Antropología y caminaron hasta la Plaza de la Constitución para protestar por la falta de respeto que tiene este gobierno que quiere engañarnos con la apariencia, con la máscara de la justicia, cuando para los ojos del más inexperto en política es evidente que lo único que pretenden es impedir que el jefe de Gobierno capitalino participe en la contienda presidencial del 2006 Por eso el gesto silencioso de la manifestación es más que nada una invitación para ver con claridad que existen peligros reales de desestabilización política, económica y social, la cual sólo favorecería a unos cuantos, sobre todo a ese grupo político que se comporta más como mafia y que aplica la vieja idea de: “en aguas revueltas, ganancia de pescadores” Hay señales que ya nos muestran que en las entrañas del poder existen fuertes diferencias por la forma en que se está manejando el caso de López Obrador Por ejemplo, las declaraciones inéditas del secretario de la Defensa Nacional, hechas en televisión el viernes, en contra de quienes al interior del Ejército están inconformes con el gobierno foxista, muestran la punta del iceberg del gran descontrol al interior de las instituciones Lo mismo ocurre con el traspié de la Procuraduría General de la República que no cumplió con los procedimientos jurídicos para consignar el caso de López Obrador ante el juez que le regresó al Ministerio Público el expediente para que reponga el orden procedimental Decisión que, en realidad, podría ser una jugarreta para alargar los tiempos judiciales y, al mismo tiempo, acortar los electorales para las aspiraciones del perredista Igualmente se expresa en otra institución tan importante como las gubernamentales, la Iglesia católica en donde ya se mostró la división entre una parte de la jerarquía que condena la persecución política y otra que pretende cerrar los ojos a la polarización que ya vive parte importante de la grey La marcha de este domingo es un fuerte llamado de atención a las autoridades, para que se den cuenta que la decisión política que tomaron de hacer a un lado por la mala a López Obrador ha provocado una inconformidad que poco a poco ha ido creciendo hasta llegar a las calles Es evidente que las autoridades ya fueron rebasadas por el descontento ciudadano que tomó el Zócalo para acompañar a López Obrador; es claro que nadie le cree al presidente Vicente Fox; al jefe del PRI, Roberto Madrazo; a Marta Sahagún; Emilio Chuayffet y Santiago Creel, cuando dicen que únicamente quieren la aplicación de la ley Estos personajes que unidos empujaron el desafuero del tabasqueño, tienen que tomar en cuenta esta manifestación antes de asumir cualquier decisión, porque de ninguna manera podrán minimizarla en el discurso oficial Fueron miles los que asistieron por su propia voluntad a la cita en la que no pudieron contener ese grito solidario de “no estás solo”, como advirtiendo al gobierno y al PRI de no seguir con sus abusos de poder Si es verdad que intentan dar un nuevo golpe político, tendrán que asumir las consecuencias porque la gente que asistió al Zócalo manifestó con su presencia su intención de defender a este personaje que ya ofreció la figura de un liderazgo como no se había visto en el país desde hace muchos años Aún es tiempo de rectificar, antes de que el silencio se rasgue con otras expresiones que a nadie benefician Comentarios: jolmos@procesocommx

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