Lennon, adiós que nunca llega

lunes, 25 de abril de 2005
México, D F, 25 de abril (apro)- Hay muertos que no pueden descansar en paz y tal es caso de John Lennon, el exBeatle que a finales de este 2005 cumplirá 25 años de haber sido asesinado en Nueva York y quien desde hace algunos meses es objeto de nuevas controversias por parte de los vivos que dicen amarlo más Un día antes de cumplirse 24 años del crimen, el 8 de diciembre del 2004, su viuda Yoko Ono dio permiso para utilizar las canciones de Lennon para la obra de Broadway: Lennon El musical, escrita por Don Scardino y que incluirá dos piezas inéditas del artista: India, India y No quiero perderte La primera de las vivas en saltar fue May Pang, amante de Lennon a partir del verano de 1973 y cuya relación duró casi dos años (en realidad, fueron 18 meses) al reconciliarse John y Yoko; pero como señaló Robert Rosen en su biografía Nowhere Man, acerca de los diarios perdidos de Lennon, éste “siempre mantuvo muy buen contacto con May y creo sinceramente que la siguió amando hasta su muerte” Como escribe Ross en su libro, Lennon estaba obsesionado por el fenómeno OVNI y vio uno de los platos el 23 de agosto de 1974, estando él “desnudo en la terraza del departamento de May Pang, de la calle East 52 que mira hacia el lado oriente del río” Lennon y May Pang permanecieron como amantes hasta comienzos de 1975 y Ross rememora que estuvieron juntos en aquel apartamento con Julián, hijo del primer matrimonio de Lennon con Cynthia Powell, pues no volvería él a buscar a su vástago sino hasta en 1979, cuando ya había hecho las paces con Yoko Al leer el guión de Scardino, My Pang --norteamericana de padres chinos y nacida en 1950-- se quejó el pasado 6 de abril a la prensa durante la apertura de una exhibición fotográfica suya en torno al asesinato de Lennon, por haber sido “tachada como graffiti una vez más por Yoko y borrada por completo” del musical Scardino se defendió alegando que “ella no era relevante para la historia”, pues Lennon “a quien amaba profundamente era a Yoko” Si bien May Pang había optado por ser discreta y dejó fuera de su libro Amando a John La historia no dicha situaciones íntimas con Lennon, para una entrevista con Lady Jean (Absolutely Elsewhere, 28 de octubre del 2002), declaró confirmando su cariño: “La pasamos muy bien juntos, hicimos muchas cosas Nadie sabe cuán bien conocí a este hombre, fueron diez años Él y yo mantuvimos nuestra amistad hasta la época de su muerte” Y también, el 4 de abril pasado, May Pang señaló para el diario Liverpool Echo un mensaje para leerse entre líneas: “John Lennon sólo estuvo muy cerca de poquísimas mujeres: su bienamada mami Julia, sus dos hermanas Julia y Jacqueline, su tía Mimí, Cynthia y alguien llamado ‘yo’ May Pang se llama esa que soy yo ‘yo’ Lo sé mejor que nadie porque yo estuve allí” (Ambos se conocieron en 1970, cuando May Pang trabajó en la oficina de Allen Klein, el abogado neoyorquino que por entonces llevaba a la ruina al Cuarteto de Liverpool en sus días terminales) Además, acaba de salir un nuevo libro acerca de la vida con John y Yoko en el Edificio Dakota entre 1976 y 1980, escrito por la española Rosuara López Lorenzo, de 72 años de edad, nacida en el puerto gallego de Pontevendra, y sirvienta de la pareja En casa con los Lennon se intitulan estos recuerdos de una mujer quien habla de sus amos como “dos personas bien avenidas en el matrimonio, felices y que se llevaban perfecto” La autora reveló, en Madrid, durante la presentación del escrito: “La pareja dormía en un camastro sostenido por dos banquillos de iglesia Cada vez que viajaban a Japón le pedían a un astrólogo que les señalara la ruta más segura a seguir y algunas veces debían viajar separados, pues era cuando sus astros no coincidían a su favor” Según ella (quien sigue como sirvienta en el Dakota para otro matrimonio y ve de cuando a cuando a Yoko por ahí), Lennon era “un padre y esposo ejemplar para todo el mundo y siempre me trató con gentileza, como si fuera una más en la casa” A veces, se topaba con John en la cocina, “puestas sus pantuflas y un kimono, bebía litros de té, canturreaba alguna melodía, y la guitarra estaba lista para él”; pero, luego “se encerraba días enteros en su cuarto y pasaban semanas sin que cantara” Un verano, relata, “me enfermé de catarro y su esposa Yoko me dijo que se debía a que yo no tenía un abrigo suficientemente grueso Me prestó su tarjeta de crédito y ella me dijo que saliera a comprarme uno, pero me indicó que no debía ser de piel animal Que yo estaba casada y que a los maridos no les gustaban las pieles” Así mismo, López Lorenzo recordó al asesino de Lennon, Mark Chapman, como “una persona que se pasó días enteros afuera y parecía quererlo como todos nosotros, hasta que ¡Dios mío!, hizo lo que hizo” En fin, un libro inocente que ha complacido a Yoko Nada acerca de las historias malignas que han circulado y Yoko ha silenciado Incluso, pareciera la españoleta querer justificar aquella de que fueron John y Yoko quienes dieron el pitazo a las autoridades japonesas para encarcelar a su colega Paul McCartney, cuando éste fue descubierto en la aduana de Tokio durante su arribo para una gira musical con Wings en 1980, antes del crimen: “John se enfureció y gritaba: ‘¡Qué idiota! ¿Por qué no le pidió a alguien que le llevara la mariguana? ¡Eres un Beatle, carajo!’” Para otras fuentes, la versión es distinta y proviene de Fred Seaman, quien descubrió y robó los diarios de Lennon escritos por él en sus años finales ( últimos días de Lennonsos que Yoko jamás ha permitido sean publicados íntegramente Antes de irse de gira con su grupo Wings, Paul McCartney y su esposa Linda pasaron por el Dakota de Nueva York para despedirse amigablemente de John y Yoko, les ofrecieron fumar un cigarrillo de mariguana (“dinamita, poderosísima”) que llevarían a Tokio para tocar en el tour asiático John y Yoko declinaron la oferta; en el fondo estaban fúricos, pues sabían que Paul y Linda habían reservado la suite presidencial del Hotel Okura, misma que era la favorita de los Lennon y se sintieron amenazados de que a partir de entonces no pudieran ir allá, a aquel lugar tan exclusivo del hotel nipón por estar “maldito con un mal karma de McCartney” Paul nunca llegó al Hotel Okura, debido al “célebre pitazo” de la japonesa Yoko (ella es respetada por provenir de la realeza nipona) y tras ser detenido en el aeropuerto de Tokio, se echó la culpa de la mariguana hallada, lo metieron a la cárcel y así, los Lennon disfrutaron aquellos días “como nunca”, atestiguan Seaman y Rosen en sus libros Lennon fallecería a finales de aquel 1980, un 10 de diciembre

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